La Era de la Polio: cómo un antiguo virus y unas toxinas nuevas desencadenaron una epidemia creada por el hombre – Parte 1.


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La narración equivocada

La polio es la epidemia icónica, una de las conquistas más dramáticas y heroicas de la medicina. La narrativa es ya familiar: los brotes aleatorios e inexplicables paralizaron y mataron a miles de bebés y niños, y sembró el terror en los padres del siglo 20, lo que provocó una carrera mundial para identificar el virus y desarrollar una vacuna. El éxito marcó el comienzo de la era triunfal de la vacunación masiva. Ahora los últimos escondites de la polio surgen en medio de los más pobres entre los pobres de Asia y África y están bajo asedio implacable por, entre otros, la Fundación Bill & Melinda Gates. La erradicación es sólo una cuestión de tiempo, y muchas más enfermedades se encontrarán pronto con el mismo destino.

Pero en base a nuestras investigaciones durante los últimos dos años, creemos que este relato está mal – y están mal por razones que van más allá del mero interés histórico. El malentendido de la polio ha deformado la respuesta de salud pública a las enfermedades modernas, de manera que en realidad se hacen más difíciles de prevenir, controlar y tratar.

La realidad, a nuestro juicio, es que el virus en sí era sólo la mitad de la ecuación epidemia – necesaria pero no suficiente para crear La Era de la Polio. Los brotes no fueron causados​exclusivamente por el virus de la polio – hasta ahora el microbio era un antiguo germen intestinal inofensivo-, sino por su interacción con una nueva toxina, los pesticidas más usados e innovadores para el tratamiento de frutas y verduras.

Esta narración alternativa tiene más sentido para la historia natural de la poliomielitis, y resuelve una serie de anomalías que se mantienen hasta nuestros días. Esta sugiere el por qué del surgimiento de los brotes de poliomielitis, cómo se desarrollaron y por qué explotaron en la manera en que lo hicieron, y probablemente resuelve, por primera vez, el enigma de por qué Franklin D. Roosevelt fue afligido hace 90 años aquél verano en Campobello Island; Además significa que los actuales mil millones de dólares al año gastados en actividades de erradicación son un error quijotesco.

Estas son grandes afirmaciones. Vamos a explicarlas.

La poliomielitis era una enfermedad extraña, nunca fue comprendida incluso por aquellos que dedicaron su vida a estudiarla. Fue una plaga de verano, llegando a finales de la primavera y casi desapareciendo en el otoño. Muchos pensaron que el contagio tuvo algo que ver con el agua, y los estadounidenses mantuvieron a sus hijos lejos de las piscinas.

Hay una diferencia profunda entre poliovirus – un enterovirus, que entra por la boca y se instala en el tubo digestivo y la circulación sanguínea – y la poliomielitis, la forma paralítica de la enfermedad. En la gran mayoría de los casos, el virus produce enfermedades leves o una infección inaparente.

Pero en 1 o 2 de 100 casos, el virus consigue pasar de alguna manera las múltiples defensas y entra en el sistema nervioso, donde encuentra su camino hacia las células del asta anterior en la parte frontal superior de la columna espinal. Allí, ataca preferentemente a las neuronas motoras de color gris ( polio significa gris en griego) y causa la inflamación de la vaina protectora de mielina (mielitis). Esto interfiere con las señales nerviosas de los músculos y puede conducir a parálisis temporal o permanente de las extremidades y del sistema respiratorio. Un pequeño número de personas que contraen la poliomielitis – del orden del 1% – muere.

El primer brote registrado en EE.UU. se encontraba, en 1841, en West Feliciana, Luisiana (10 casos, sin muertes). Se produjo un hueco de medio siglo hasta el siguiente grupo en 1893, en Boston (26 casos, ninguno de ellos mortal). Luego, en 1894, llegó lo que está ampliamente considerada como la primer gran epidemia, en Rutland y Proctor, Vermont (132 casos, 18 muertes). Treinta brotes más – desde lugares tan aparentemente dispares como Oceana County, Michigan, California y el Valle de Napa – fueron reportados en los Estados Unidos a lo largo de 1909. Lo peor, con mucho, fue Nueva York en 1907, con 2.500 casos y una tasa de mortalidad del cinco por ciento, un presagio de la epidemia de 1916 en el noreste que mató a 2.000 personas solamente en Nueva York. [I]

Lo más remarcable de esta lista son los pocos brotes de poliomielitis paralítica que se registraron en todo el mundo antes del fin de siglo19. La poliomielitis se considera un flagelo antiguo, pero la evidencia que apoya esta creencia está bastante raída. Un dibujo egipcio muy citado representa a un sacerdote con una pierna atrofiada que podría haberse debido a la poliomielitis paralítica, pero para la mayor parte de la historia ha habido muy pocas observaciones registradas de fiebre de inicio súbito y parálisis en los bebés que caracterizan a la enfermedad. El primer caso bien documentado de parálisis infantil en un individuo es ampliamente admitido como el de Sir Walter Scott, afligido cuando era un bebé en 1773. [ii]

 No hay duda de que el virus de la polio ha sido endémico en los seres humanos durante miles de años, puede que incluso se hayan dado casos aislados de poliomielitis durante gran parte de ese período. Sin embargo, el virus de la polio no provocó brotes generalizados de poliomielitis. Dejando de lado por ahora el brote de Louisiana de 1841, retrospectivamente informado, algo parece haber ocurrido alrededor del año 1890 para poner en marcha La Edad de la Poliomielitis en los Estados Unidos. Y algo más debe de haber cambiado a finales de la Segunda Guerra Mundial para crear las grandes epidemias modernas, chamuscadas en las mentes de los estadounidenses mayores, miles de los cuales son supervivientes de la poliomielitis, y casi todos ellos conocen a alguien que ha sido afectado.

Si bien no habíamos escrito sobre la polio, hemos visto este patrón antes. En nuestro libro, La Era del Autismo – Mercurio, Medicina, y una epidemia creada por el hombre, argüimos que algo sucedió en la década de 1930 para el comienzo de La Era del Autismo. [iii] Nosotros propusimos aquí que fue la comercialización de compuestos de etil-mercurio para el uso en pesticidas – desinfectantes de semillas y conservantes de madera – y también en las vacunaciones; ofrecimos evidencia de esos inventos en los antecedentes familiares de los primeros casos de autismo identificados en la literatura médica, en 1943. Del mismo modo, hemos propuesto que el fuerte aumento de los casos de autismo comenzado alrededor de 1990 nos puso sobre la pista de la recomendación del gobierno federal sobre otras vacunas que contenían mercurio.

Durante la investigación sobre el autismo nuestra atención se dirigió a la polio cuando un virólogo mencionó, de pasada, que la poliomielitis puede ser provocada en algunos casos por medio de inyecciones. La llamada “poliomielitis provocada” [iv] puede suceder cuando un pinchazo con aguja se clava en un nervio del sistema nervioso periférico. Una infección activa de poliovirus – típicamente, en un niño no inmune expuesto al virus por primera vez – puede obtener acceso al sistema nervioso a través de un proceso llamado “transporte axonal retrógrado,” viajando de vuelta a la columna vertebral y activando la temida forma de parálisis, la poliomielitis.

Estos casos de parálisis provocada, nos enteramos, ocurrieron en el este de Europa, cuando los antibióticos se administraban en exceso por inyección; esta práctica dio lugar a múltiples casos de poliomielitis [v] La polio bulbar – de la garganta y sistema respiratorio – fue reconocida como más común después de la amigdalectomía , de nuevo debido a que las terminaciones nerviosas habían sido expuestas. [vi] Los brotes, entonces, pueden ocurrir sin ninguna duda como resultado de un daño medio ambiental, en estos casos ya sea por inyección o cirugía excesiva que condujcen al daño del nervio periférico, en presencia de una infección por poliovirus.

Comenzamos a mirar la literatura sobre la poliomielitis y encontramos que una teoría ambiental mucho más amplia de la enfermedad se había presentado casi inmediatamente después de los primeros brotes, aunque nunca ganó la atención general. Esta teoría propone que lo que se llama “polio” no es causada por un virus en absoluto, sino por el envenenamiento de los pesticidas. En esta teoría, el arseniato de plomo disparó los grupos iniciales, y el DDT dio inicio a los grandes brotes después de la Segunda Guerra Mundial. (La teoría de pesticidas ha sido defendida en los últimos años por Jim West [vii] y por Janine Robert [viii].)

Esto sí que llamó nuestra atención. Durante el desarrollo de La Era del Autismo, investigamos una enfermedad paralítica que creemos que es el resultado de una interacción entre una toxina desconocida y un microbio. Llamada parálisis general de los dementes, o GPI, fue el resultado horrible y siempre fatal en un porcentaje de personas infectadas años antes con la bacteria de la sífilis. Propusimos que un compuesto artificial de mercurio – irónicamente utilizado para “tratar” la sífilis – permitió ganar la entrada de la sífilis al cerebro. Cuando la penicilina fue desarrollada en la década de 1940 y las infecciones por sífilis mataban, la GPI desapareció porque uno de los dos requisitos para la enfermedad – el microbio – fue destruido.

Sugerimos que una serie de enfermedades pueden seguir un patrón similar en la que los microbios y los metales interactúan, lo que incluye, en algunos casos, el autismo. Así que la idea de que un insulto ambiental – ya sea un pinchazo, una cirugía o una exposición a metales tóxicos – podría estar implicado en los brotes de poliomielitis nos intrigó.

Pero no encontramos afirmación de que la poliomielitis era simplemente una intoxicación por plaguicidas. Las versiones fuertes de las dos teorías, del virus y la de pesticidas – que eran una u otra por separado – son demasiado simples para explicar el patrón de las evidencias. La teoría viral fuerte no puede explicar la aparición repentina de la poliomielitis, la teoría de pesticidas fuerte no puede explicar el efecto protector repentino de la vacunación. Por el contrario, nosotros proponemos que los brotes de poliomielitis son eventos creados por el hombre que resultan de la sinergia de microbios y toxinas.

Una cuestión previa – que requiere una respuesta para que nuestro argumento tenga sentido – la preocupación que los científicos llaman plausibilidad biológica. ¿Cuál es el mecanismo por el cual el virus y una toxina podrían causar el daño? Veremos las propiedades particulares del arseniato y del plomo dentro de poco, pero nuestra idea fundamental es que tanto el virus de la polio como el pesticida entran al cuerpo por la misma ruta – son ingeridos – y ambos terminan en el estómago. Allí, la toxina podría dañar el revestimiento del estómago de tal forma que el virus gana el acceso a los nervios periféricos. Este tipo de interacción virus-toxina (tal vez con arsénico o plomo actuando solo como la toxina) tuvo lugar de forma esporádica antes de 1890 y aumentó dramáticamente, proponemos, con la invención de insecticidas más potentes como el arseniato de plomo. Con el advenimiento del DDT, la interacción se hizo aún más peligrosa, aumentando dramáticamente el número de casos.

La idea de que las toxinas han desempeñado algún papel en los brotes de poliomielitis no es ampliamente aceptada, por decirlo así. En su libro ganador del Premio Pulitzer de 1995, Polio, Peter Oshinsky se despide con una frase: En 1952, el año pico de la epidemia, la búsqueda de respuestas se había vuelto tan desesperada que “algunos culparon al vertido de sustancias tóxicas en el medio ambiente, especialmente al DDT “, escribe. [ix]

Sin embargo, en la página siguiente, Oshinsky describe una familia de granjeros, frenética por la epidemia que barrió Iowa aquel horrible verano. Los padres “probaron el agua del pozo – estaba bien – y usaron DDT adicional para ahuyentar a las moscas.” Sin embargo, nueve de sus 11 hijos se vieron afectados, dos de ellos paralizados. La familia “había hecho todo lo que se les dijo que había que hacer”, Oshinsky escribe, “todo lo que pudieron. ¿Por qué les había pasado a ellos? “

¿Por qué, en efecto? La búsqueda de una respuesta se inicia en la década de 1850 en Medford, Massachusetts.

REFERENCIAS 

Una polilla gitana bate las alas

Etienne Leopold Trouvelot llegó a Estados Unidos desde Francia en la década de 1850 y se instaló en su casa a estrenar en el 27 de Myrtle Street, en Medford, un suburbio de Boston. Un científico autodidacta y más tarde astrónomo afiliado a Harvard, su interés se posó por primera vez en los insectos, y el terreno contiguo a su casa se volvió una pensión virtual para los bichos.

“Para contener sus hordas de larvas construyó una estupenda barricada rodeando sus tierras – una valla de madera de dos metros y medio de alto que abarcaba un total de cinco hectáreas de arbustos y árboles pequeños”, escribe el autor Robert J. Spear. “La malla se extendía desde el perímetro de las cercas a través de los árboles y estaba apoyada en el medio sobre postes, haciendo posible que Trouvelot caminara erguido a través de su insectario especializado.” [I]

Una década más tarde, adquirió un puñado de polillas gitanas, probablemente en un viaje de vuelta a Francia – no había ninguna en los Estados Unidos. Lo que sucedió después se puede deducir del título del libro de Spear, La Gran Guerra de la Polilla Gitana. Inevitablemente, los insectos se escaparon, entre otras cosas porque los pájaros picoteaban continuamente el lugar en lo que veían como un comedor muy grande.

Las polillas gitanas no hicieron acto de presencia fuera de la “estupenda barricada” por alrededor de una década, pero cuando lo hicieron, los resultados fueron apocalípticos. A falta de depre

dadores naturales, desnudaron los árboles – especialmente los frutales – en lo que parecía un banquete colectivo único. Luego se arrastraron hacia adelante y hacia arriba. “Los ciudadanos sólo podían mirar con incredulidad como las calles de tierra fueron alfombradas con millones de larvas a través de Myrtle Street”, escribe Spear “, volviendo la superficie a un color negro por los cuerpos en movimiento rápido de las orugas.”

Horrorizados los residentes se quitaban las larvas de polilla gitana peinando su cabello, retirándolas con palas tras sus pasos, pisoteadas y quemadas en enormes cúmulos de nocivos incendios de  queroseno. Pero los seres humanos fueron simplemente superados. Las Crónicas de Hellstrom, la película de 1970 que sugería que los insectos heredarían la tierra, fue cobrando vida en los suburbios de Boston.

Incluso los profesionales mata bichos estaban indefensos contra el recién llegado – Paris Green y London Purple, dos compuestos de arsénico que eran potentes contra la mayoría de las plagas, no funcionaron en absoluto. A algunos les pareció que el suministro de alimentos de los Estados Unidos estaba en peligro inminente. El estado reunió una Comisión de la Polilla Gitana con un mandato urgente: Matar a los bichos.

Por suerte – o al menos eso parecía – un científico que trabaja para la comisión encontró rápidamente una solución. La adición de plomo al arsénico resultó letal para las larvas, y el nuevo compuesto se pulverizó sobre los árboles en y alrededor de Boston a partir de 1893. Demostró rápidamente su valor no sólo frente a las polillas gitanas, sino a todo tipo de plagas agrícolas. De hecho, funcionó mejor contra la polilla de la manzana, la fuente del proverbial “gusano de la manzana”.

“En el caso de los insectos que no se rindan fácilmente al París Green, una sustancia diferente, utilizada con gran éxito por la Comisión de la Polilla Gitana, con la que se originó, puede ser aplicada”, escribió George H. Perkins, entomólogo del estado de Vermont en su informe anual correspondiente a 1893, publicado a principios de 1894. “Este es el arseniato de plomo; arseniato sódico 29,93%, acetato de plomo 70,07% , se mezclan en agua, de la que pronto se forma el arseniato de plomo”. [ii]

Algo más para anotar sucedió en 1893 en el área de Boston. Dos médicos acostumbrados a ver casos esporádicos de parálisis en bebés comenzaron a preocuparse cuando el pequeño número de casos aumentó repentinamente a 23. Tan sólo hubo seis en el mismo período de septiembre a noviembre del año anterior.

“¿Es la poliomielitis aguda inusualmente prevalente esta temporada”, se preguntaron lo Dres. James J. Putnam y Edward Wyllys Taylor en el Boston Medical and Surgical Journal el 23 de noviembre de 1893. [iii] “No habría parecido que valía la pena informar con estas pocas observaciones si no hubiera sido porque que el número de casos observados en el Hospital General de Massachusetts en septiembre y octubre de este año es decididamente más grande de lo habitual “, escribieron. (El comentario muestra que los aislados casos de parálisis no eran inusuales en Boston, donde la guerra de la polilla gitana se había estado librando desde 1890. Fué el número y el momento lo que llamó su atención.)

Mientras que los doctores notaron la época del año, no se dieron cuenta que septiembre y octubre fueron temporada de cosecha de la manzana. Se pidió a “otros médicos que han visto estos interesantes casos, o pueden verlos en un futuro, que enviaran registros breves”.

El futuro llegó rápidamente. En siete meses, Vermont – donde George H. Perkins había dado la fórmula del arseniato de plomo en su informe anual – sufrió un duro golpe. “El primer gran brote de polio reconocido en los Estados Unidos no se produjo hasta 1894”, escribe el conocido desarrollador de la vacuna Samuel Katz. “Llegó en Rutland, Vermont, por razones que necesito que me explique un epidemiólogo. No se habían dispersado los casos individuales antes de esa fecha, pero ésta era la primera erupción registrada resultando en 18 muertes y 32 individuos con parálisis residual entre un total de 132 casos “. [iv]

El brote fue descrito, en un informe clásico, por el Dr. C.S. Caverly, un médico de Rutland y presidente de la Junta de Salud de Vermont. [V] “Durante el mes de junio de 1894, apareció en una parte del valle de Otter Creek , en el Estado de Vermont, una epidemia de enfermedad nerviosa, en la que el síntoma distintivo y más común fue la parálisis “. Caverly no sabía qué hacer con ella, pero señaló que los casos tienden a agruparse a lo largo del Otter Creek y su afluentes.

En 1896, en un informe de seguimiento en el Journal of the American Medical Association, Caverly observó algo extraño: “Durante esta epidemia y en la misma zona geográfica, una enfermedad nerviosa aguda, paralítica en su naturaleza, afectó a los animales domésticos. Caballos, perros y aves murieron con estos síntomas “.

Un caballo “murió con parálisis en las patas traseras”, un ave padeció parálisis en sus patas y alas. En el caballo, la médula espinal mostró “atrofia de la raíz nerviosa anterior”, en las aves, “una poliomielitis aguda de la parte lumbar de la médula …” [vi]

Después de los brotes de Boston y Rutland, clústers de poliomielitis se registraron en los Estados Unidos casi todos los años. Anteriormente mencionamos los 33 brotes registrados de Estados Unidos antes de 1910. Volviendo a esa lista, parece haber pasado por alto una asociación con el cultivo comercial intensivo de hortalizas y fruta. Después de su introducción en 1893, el arseniato de plomo pronto se usó en las manzanas, albaricoques, espárragos, aguacates, arándanos, moras, apio, cerezas, cítricos (en Florida), grosellas, frambuesas, berenjenas, uvas, mangos, nectarinas, melocotones, peras, pimientos, ciruelas, membrillos, fresas, tomates y moras Youngberry. [vii]

Con esto en mente, considere estos brotes anteriores a 1910:

– Boston, 1893. El año en que el arseniato de plomo fue utilizado por primera vez allí o en cualquier lugar.

– Rutland, Vermont, 1894. Año en que el entomólogo estatal entregó la fórmula para producirlo.

– Cherryfield, Maine, 1896. Centro productor para la comercialización del arándano.

– San Francisco y Napa Valley, 1896. Hogar de los viñedos y otros cultivos.

– Condado de Dutchess y Poughkeepsie, Nueva York, 1899. Agricultura y especialmente huertos – El sitio Web del condado cuenta con una manzana estilizada.

– San Joaquin Valley, California, 1899. La Feria Nacional de la Ensalada. (enlace)

– San Francisco y alrededores, 1901. Una repetición de 1896.

– Galesville, Wisconsin, 1907. Manzanas de nuevo. La Cámara de Comercio cuenta con un logotipo figurando una manzana, y el Apple Affair se celebra el primer sábado de octubre cada año. “Los huertos de la zona está ubicados en lugares donde los visitantes pueden comprar manzanas y delicias de manzana servidas por los productores locales. Tarta de manzana, rodajas de manzana, manzanas de caramelo, manzana de Normandía, Manzana Reina, sidra de manzana, zumo de manzana -. Si se trata de manzana, lo vas a encontrar aquí “

– Oceana County, Michigan, 1907. La autoproclamada Capital Mundial de los Espárragos, el mayor productor de espárragos en Michigan y uno de los más grandes de la nación. Sede del Festival Nacional del Espárrago que tuvo lugar la segunda semana de junio. (Uno de nosotros, nacido en Chicago en junio de 1952, pasaba los veranos en Pentwater, en Oceana County. Sus padres querían mantener a sus hijos lejos del riesgo de la poliomielitis de la gran ciudad.)

Estas asociaciones, sugerimos, están lejos de ser aleatorias, en vez de eso apuntan a los lugares donde las cepas de poliovirus circulantes pudieron combinarse con el creciente uso del insecticida arseniato de plomo creando un nuevo efecto desastroso. Otras ubicaciones señalan de manera más general a la agricultura – Central Illinois en 1905, los estados de Iowa y Wisconsin en 1908, las localidades rurales de Pensilvania en 1907 y 1908 – o los centros de población donde los productos se envían – en particular la ciudad de Nueva York en 1907, un verdadero mercado de fruta fresca y verdura hasta hoy en día.

Así que la convergencia de tiempo y lugar en la historia natural naciente de los brotes de poliomielitis plantea preguntas intrigantes. Pero ¿qué podemos decir acerca de la toxina en sí y su relación con las características de la poliomielitis? Podemos decir:

El plomo y el arsénico pueden matar y paralizar a los seres humanos.

Si son ingeridos o inhalados, varios metales han sido reconocidos como peligrosos en el lugar de trabajo y para los mineros; en tiempos de Roma, el trabajo en las minas de mercurio era tan letal que sólo enviaban a los esclavos y a los prisioneros. Más recientemente, el plomo fue eliminado de la gasolina y la pintura porque su inhalación e ingestión pueden atrofiar el desarrollo mental de los niños; el uso del arsénico se ha prohibido en medicina y agricultura en los Estados Unidos; pequeñas cantidades encontradas en el jugo de manzana, de manzanas cultivadas en China, desataron una polémica nacional este mes.

“Este arsénico puede producir parálisis que ya se conocía en el siglo 14”, comienza la monografía Sobre la Parálisis del Arsénico, escrita en 1893 por S.E. Henschen en Suecia. “Desde entonces se han observado muchos casos similares, y en la actualidad hay más de 150 casos de parálisis arsenical mencionados en la literatura.” [viii]

Los casos, comentó, eran relativamente pocos, y la mayoría recuperables. Él describió el caso de Maja Lisa Blomster, de 49 años, quien en 1883 tomó “un polvo blanco insípido” siguiendo el consejo de un viajero que dijo que le ayudaría con su epilepsia. “Después de esto el paciente experimentó una sensación punzante o dolores leves en el interior de las manos y plantas de los pies, y cuando caminaba pensaba que sentía algo así como agujas entre sus pies y el suelo.

“A la mañana siguiente, al despertar notó que los pies se negaron a funcionar. Trató en vano de doblar y estirar las articulaciones del pie y en tratar de ponerse en pie y caminar pero los pies iban hacia los lados. “

El plomo es aún más tóxicos para los humanos. “Los antiguos eran sin duda conscientes de la peligrosidad del plomo y sabían que era venenoso cuando se ingería”, escribió H.A. Waldron en “Envenenamiento por Plomo en el Mundo Antiguo”. [ix] Las fuentes más tóxicas parecían ser las copas de plomo para beber. “Y sin embargo” – errores y juicios erróneos estaban por venir – “los romanos y los griegos siguieron exponiéndose a los efectos de un metal que sabían que era dañino a través de la comida y la bebida”.

En el siglo VII, Pablo de Egina oferece el primer relato de una epidemia de cólico de plomo que describió como “habiéndose asentado en el país de Italia, pero también furioso en muchas otras regiones del imperio romano, como un contagio pestilente que, en muchos casos termina en la epilepsia, pero en otros en la parálisis de las extremidades. … De los paralíticos el más recuperado, con su denuncia probó una metástasis crítica de la causa del trastorno “

En Plomo e Intoxicación por Plomo en la Antigüedad, Jerome R. Nriagu del Medio Ambiente de Canadá, escribe “destellos de literatura clásica con pasajes sobre el envenenamiento por plomo, lo que refleja, sin duda, los intentos de los hombres de letras para hacer frente a los problemas de su tiempo.” [X] En El Viajero No Comercial, Charles Dickens describe a una mujer que trabajaba en las fábricas de plomo porque no tenía otra alternativa debido a la pobreza desesperada. “¿Qué podía hacer? Mejor ser ulcerado y paralizado por dieciocho peniques al día, mientras dure, que ver a sus hijos morir de hambre . “

En el Libro de Minerales, Albertus Magnus escribió en 1262 que “atención también hay que tener para que [el plomo] no cause parálisis de los miembros inferiores y pérdida del conocimiento. Esta, entonces, es la naturaleza del plomo en su constitución y efectos “.

Y éstos eran, pues, los compuestos químicos que fueron mezclados en 1893 en Boston. ¿Es de extrañar que el Dr. Putnam se planteara la cuestión el mismo año de que la parálisis infantil era “inusualmente común en esta temporada”?

De hecho, sólo dos años antes, un discurso que Putnam dio en la Sociedad Médica de Massachusetts fue descrito en un artículo del Brtish Medical Journal titulado “La nocividad del arsénico como un veneno en el hogar.” [Xi] Putnam “señala que la parálisis es solo el síntoma final y grave de una neuritis que puede haber estado sucediendo durante mucho tiempo”. El arsénico era difícil de evitar, añadió, porque aún era ampliamente utilizado en medicina (un libro sobre la ubicuidad del arsénico en la época se titula El Siglo del Arsénico).

El arseniato de plomo puede paralizar y matar a los animales que lo ingieren. En enero de 1920, el Veterinary Times publicó un artículo de J.W. Kalkus, jefe de Ciencias Veterinarias de la Universidad Estatal del Washington Agricultural Experiment Station, con el título “Enfermedad del Caballo de Huerta” Esta pieza reveladora comienza: “El escritor tuvo la oportunidad recientemente de realizar una investigación sobre una enfermedad que ha causado pérdidas considerables entre los caballos en algunos sectores de Washington. “[xii]

Esta pasó por varios nombres, Kalkus informó, entre ellos la enfermedad del caballo de huerta, envenenamiento de huerto; caballos alfalfa; envenenamiento por arseniato de plomo, envenenamiento de molde.

Independientemente del nombre, las circunstancias eran las mismas: “La afección se presenta en forma enzoótica en los distritos con huertos de regadío de manzana. … La enfermedad era poco conocida antes de los últimos tres años. … En la actualidad muchos afirman que es prácticamente imposible mantener un caballo por un largo período de tiempo en una huerta de regadío, donde el cultivo de heno es el alimento, sin que el animal contraiga la enfermedad. El conocimiento actual indica que esta enfermedad se limita a los distritos de huertos de regadío de manzana donde la fruta se cultiva de forma comercial, y donde es práctica común el uso de arseniato de plomo para la fumigación de árboles frutales. “

La alfalfa se cultiva como manto de cobertura entre los árboles del huerto. La pulverización de arseniato de plomo a menudo se aplicaba tan densamente que este caía sobre la alfalfa, dándole un color gris. Mientras que algunos veterinarios no creían que el arseniato de plomo causase los problemas – porque esto no imitaba exactamente lo que se sabía de la intoxicación por plomo y arsénico- Kalkus parecía tener una pequeña duda. Una de las razones es que este tipo de problemas ya habían sido reportados.

Experimentos con arseniato de plomo realizados en cerdos, terneros y ovejas produjeron síntomas similares a la enfermedad del caballo de huerta, escribió Kalkus. Otro investigador alimentó con cantidades diferentes de arseniato de plomo a cinco vacas “, todas las cuales murieron después de síntomas de purgación violenta, en algunos casos, seguida de parálisis”.

Los caballos que Kalkus describe enfermaron todos con fiebre, dolor abdominal aparente y tos. Algunos empezaron a recuperarse, pero luego se vieron afectados por parálisis de las cuerdas vocales. Kalter cita a un veterinario que estaba convencido de que el arseniato de plomo era la causa: “Como el plomo y el arsénico se encuentran en el material de pulverización es muy posible que exista una idiosincrasia, algunos individuos son susceptibles al plomo y a la adquisición de la forma crónica y otros muestran una forma aguda debido al arsénico “.

En las primeras epidemias de polio, los animales y la gente sufrían de parálisis. En mayo de 1912, The Times publicó un artículo médico por Jacolyn Van Vliet Manning titulado “La correlación de Parálisis epidemia en los animales y en el hombre.” [xiii]

“Se ha observado una estrecha relación entre los casos de parálisis en el hombre y en los animales durante las epidemias de poliomielitis en nueve estados del oeste de los Estados Unidos”, así como en Inglaterra y Suecia, escribió, que afecta a perros, gatos, ovejas, cerdos y aves de corral. Un caso: El 27 de mayo de 1911, un niño contrajo la poliomielitis. “Una semana antes de la enfermedad del niño el caballo de su padre tuvo un ataque de lo que se conoce localmente como”cuello atizado”; se decía porque se paralizaba el cuello y los cuartos delanteros; este cayó en el establo y fue incapaz de levantarse. “

En Minnesota, en 1909, durante una epidemia de 1.000 casos humanos, un epidemiólogo estatal informó de que una enfermedad “muy similar en la historia clínica y en los síntomas a la enfermedad de los humanos” había afligido simultáneamente a tres potros. Escribió el Dr. Shore C.S.: “En mi práctica veterinaria de los últimos cinco o seis años he encontrado una enfermedad que aparece entre uno o dos años de edad en los potros los cuales muestran una línea de síntomas que corresponden estrechamente a la anterior poliomielitis de los niños. He tenido cinco-seis casos al año durante este tiempo, siempre se produce durante los meses de verano, y la mayoría de ellos durante el mes de agosto “. [xiv]

De hecho, como señala Manning, C.S. Caverly hizo la misma observación acerca de la primera epidemia de EE.UU. en Vermont en 1894. Algo estaba causando síntomas como la polio en seres humanos y en animales al mismo tiempo, en el mismo lugar.

El poliovirus puede haber sido un co-factor clave en los casos humanos de la poliomielitis, pero la presencia local de arseniato de plomo también se demuestra por los casos de parálisis de los animales. Estos no podrían haber sido causados por el virus, que sólo produce enfermedad en primates. La enfermedad simultánea de los seres humanos y de los animales es, pues, una pista crucial, pero una pista descuidada en la causalidad.

Había preocupación de que el arseniato de plomo fuera el causante de los ​​brotes de poliomielitis. Sorprendentemente, el arseniato de plomo fue propuesto como causa de los brotes de poliomielitis desde el principio. En Massachusetts, donde el compuesto se utilizó por primera vez, el Estado de Forester informó en 1912, bajo la sección titulada Parálisis Infantil: “En vista del hecho de que la sensación de algunas personas en el Estado de que la parálisis infantil ha sido causada en algunos casos por el arseniato de plomo utilizado en la fumigación de las polillas gitanas y de cola marrón, la Administración Forestal ha causado realizar una rígida investigación con el fin de determinar si hay algún fundamento sobre el que basar tales temores. “[xv]

En el otro lado del globo, un periódico de Nueva Zelanda informó en 1914: “La opinión frecuentemente expresada de que la pulverización de frutas con arseniato de plomo es la causa de la prevalencia de la parálisis infantil se discutirá en la próxima reunión de la asociación Upper Clutha de fruticultores en Bannockburn. La asociación está tomando medidas para obtener el resultado de los experimentos del gobierno con respecto a este asunto “. [xvi] (No hemos encontrado un informe de seguimiento.)

Las toxinas, como un posible factor en los brotes de parálisis, fueron desechadas por investigadores predispuestos. Teniendo en cuenta estas conexiones y preocupaciones, ¿qué pasó? O más bien, que no sucedió? ¿Por qué esas firmes pistas sobre la naturaleza de una enfermedad consecutiva a la época de siembra como un reloj año tras año no cristalizan en la mente de los investigadores?

La respuesta simple es que desde el primer momento, personas equivocadas fueron encargadas para establecer los puntos de conexión. En cuanto a los temores de los residentes de Massachusetts, la Administración Forestal – cuyo trabajo es cuidar de los árboles, no de las personas – escribió que “como resultado de su investigación está firmemente convencido de que el uso de arseniato de plomo de ninguna manera ha sido el responsable de la existencia de la enfermedad [parálisis infantil], y no concibe peligro de uso en el futuro. Cualquier inquietud acerca del peligro de uso del arseniato de plomo está completamente injustificado “. [xvii]

En cuanto a los animales, en el año 1897 A.H. Kirkland, un investigador de la Comisión de la Polilla Gitana en Massachusetts, hogar de arseniato de plomo, llevó a cabo un experimento con un solo caballo alimentado con el pesticida. El animal no sólo se mantuvo “bien y vigoroso”, sino en “mejores condiciones” [cursiva en el original] que antes. [Xviii] Esto contradice no sólo el informe del estado de Washington donde se describe la enfermedad del caballo de huerta, sino varios estudios veterinarios también.

Un artículo de 1917 de la revista Economic Entomology – por y para especialistas que se ganan la vida combatiendo las plagas que amenazan las ganancias – también examinó el riesgo para el ganado y, por extensión, para la gente. “En cuanto a los experimentos con cobayas los resultados indicaron que cinco o incluso diez veces el promedio máximo por manzana encontrado en nuestros análisis no podría esperarse que constituyesen ni una sola dosis peligrosa para el ser humano”. [xix ]

En el clásico Silent Spring de 1962, Rachel Carson abordado este tipo de ceguera conveniente y sesgo cuando escribió acerca de la incapacidad de las partes con un interés económico en reconocer los daños causados por los pesticidas a la fauna.

“La credibilidad del testigo es de primera importancia”, escribió. Comparado con un biólogo de vida silvestre “, el entomólogo, cuya especialidad son los insectos, no está así preparado por la formación, y no está psicológicamente dispuesto a buscar efectos secundarios no deseados en su programa de control.

“Sin embargo, son los hombres de control de los gobiernos estatales y federal – y por supuesto los fabricantes de sustancias químicas – que se niegan firmemente a los hechos denunciados por los biólogos y declaran que ven poca evidencia de daño a la fauna. Al igual que el sacerdote y el levita en la historia bíblica, optan por pasar al otro lado y no ver nada. Incluso si caritativamente explicamos sus negaciones debido a la falta de visión del especialista y del hombre con algún interés no significa que debamos aceptarlos como testigos calificados “. [Xx]

Y así la poliomielitis se propagó sin control a través de las dos primeras décadas del siglo 20 antes de atrapar, en 1921, a su víctima más famosa.

REFERENCIAS

Dando sentido a Campobello

A pesar de su nombre, la ciudad de Cherryfield del condado de Washington, Maine, se hace llamar la capital del mundo del arándano, y no hay duda de la proclamación. Más del 90 por ciento de los arándanos comerciales del mundo se cultivan en el condado de Washington, y Cherryfield es el mayor procesador y centro de envío. Machias, la sede del condado, acoge el Festival del Arándano anual cada mes de agosto. El festival hace su musical, este año titulado “Campos del arándano para siempre”, y un concurso -de comer pasteles- de arándanos, por supuesto.

El área cuenta con dos reinvindicaciones más para la fama. El condado de Washington abraza la costa del Atlántico en la que Estados Unidos se encuentra con Canadá, el punto más oriental de los Estados Unidos, la ciudad de Eastport, es el primero en ver la salida del sol. La región es conocida como Down East.

Un mapa del Condado de Washington Maine, también conocido como el Condado Sunrise, con Cherryfield y Campobello círculados. Haga clic en la foto para ampliar.


A dos millas de la costa se encuentra la isla de Campobello, parte de New Brunswick, Canadá, donde Franklin D. Roosevelt y su familia pasaban los veranos. Fue en su “querida isla” en agosto de 1921 – hace noventa años – en la que Roosevelt fue aquejado de una enfermedad paralítica diagnosticada como poliomielitis.

Sin embargo, esta zona remota y ligeramente poblada ya tenía un historial significativo de polio – uno de los primeros grupos en los Estados Unidos ocurrió en Cherryfield un cuarto de siglo antes, en 1896 (citado en la lista de los brotes anteriores a 1910 con las asociaciones de las frutas y verduras). Siete niños fueron afectados, y uno falleció. En toda la discusión y teorización sobre la enfermedad de Roosevelt durante las décadas siguientes, esta convergencia ha sido pasada por alto.

Roosevelt llegó a Campobello la tarde del domingo 7 de agosto, en el yate de un amigo que le remontó desde New York City. La semana anterior, Roosevelt había visitado un campamento de Boy Scouts en Bear Mountain, Nueva York, no muy lejos de casa familiar de Hudson River en Hyde Park. [I]

En el muelle, su familia estaba esperando. Sus hijos jugaron en el yate a la hora del cóctel de los adultos, a continuación, fueron llevados a casa, mientras que Franklin y Eleanor se quedaron para una cena elegante en la cubierta de popa, servida por mayordomos uniformados.

Tres días después, el miércoles, 10 de agosto Roosevelt fue a la cama temprano en la casa de campo del arándano rojo en Campobello Island, inusualmente cansado y sospechando “un caso leve de lumbalgia” (dolor de espalda). Tuvo escalofríos durante la noche y por la mañana una de sus piernas estaba débil, la parálisis había comenzado. A la noche siguiente, ambas piernas quedaron paralizadas.

Debido al papel decisivo que desempeñó en su vida e, inevitablemente, la historia del mundo, los días previos al ataque han sido diseccionado en detalle por varios biógrafos de Roosevelt. La mayoría de los historiadores creen que contrajo el virus de la polio en su visita a los Boy Scouts, multiplicándose las posibilidades de exposición por contacto con un joven con una infección activa. Alternativamente, podría haber llegado con el virus en algún momento entre el viaje de Bear Mountain y su partida a Campobello.

Después de su llegada a Campobello, se ha hablado mucho de una caída por la borda mientras navegaba en la Bahía de Fundy, de sus actividades típicamente energéticas en el primer día que se sintió mal, que incluía la extinción de un incendio forestal en una pequeña isla cercana y del baño con sus hijos en un estanque de agua dulce cerca de su casa. El agua “paralizantemente fría” de la Bahía de Fundy se convirtió en una metáfora siniestra de lo que iba a suceder, pero nunca fue un argumento biológico serio.

Un mapa de Campobello Island. Tenga en cuenta, además del FDR Memorial Bridge, Cranberry Point, Gooseberry Point, Cranberry Point Drive.

Como la mayoría de las víctimas eran bebés o niños, el hecho de que Roosevelt tuviera 39 años en aquel momento hizo que la Polio FDR luchase por recibir atención. En el 2003, un estudio publicado en The Journal of Medical Biography propuso que Roosevelt en realidad tenía el síndrome de Guillain-Barré, no la poliomielitis. [ii] Si bien es interesante, la evidencia de este diagnóstico no es fuerte. Un Argumento en contra es un comentario de Elliott Roosevelt, hijo de Franklin D. Roosevelt, que estaba presente cuando su padre enfermó. Él y otros niños fueron a un viaje de campamento previamente planeado – ahora sin su afligido padre – porque Eleanor quería mantenerlos alejados del riesgo de infección.

En ese viaje, Elliott escribió, “todos los niños teníamos algunos de los mismos síntomas que el Padre, pero de forma mucho más leve. Tuvimos rinorrea, temperaturas leves, y, una señal reveladora, una extraña sensación de rigidez en el cuello. Estas dolencias comparativamente leves y dolores fueron pasadas por alto durante el desarrollo de la crisis que se apoderó de todos nosotros.”[iii]

La poliomielitis sigue siendo el diagnóstico más probable: la línea de tiempo se ajusta a una exposición en el campamento de los Boy Scouts. Las estimaciones del periodo de incubación -típicamente una semana o dos, aunque pueden variar considerablemente en cualquier dirección- coinciden con el escenario de Roosevelt, no más de 13 días.

Y la presencia de Roosevelt en la capital mundial del comercio de arándanos en la época de cosecha, cuando la enfermedad le golpeó resulta remarcable a la luz de la teoría del arseniato de plomo, que ya se había propuesto más de una vez en la década anterior a su enfermedad. (El Blueberry Festival del próximo año comienza el 14 de agosto.) Eleanor hizo por si misma una comercialización familiar de comestibles en Eastport, y el amor de Roosevelt por los arándanos y otras frutas frescas está bien documentado. Su chef en la Casa Blanca, Henrietta Nesbitt, escribió que era “aficionado a las tartas de arándanos y otras”. [iv] En la cafetería de la biblioteca presidencial de Franklin Delano Roosevelt en Hyde Park, el Henrietta Nesbitt Café, la imagen más destacada es la del presidente con una amplia sonrisa amplia mientras se sirve un gran pedazo de pastel.

Antes de viajar a América del Sur, Nesbitt escribió: “He hecho una lista de sus platos favoritos para el comedor de la nave, y esta era prácticamente una copia de la lista que la Sra. Roosevelt había hecho y había preparado para mí en mi primer día en la la Casa Blanca “. Dicha lista se inició con “Roast beef al jugo rosado” e incluye “fresas congeladas, frambuesas y cerezas para el postre.” La receta de Eleanor Roosevelt del pudding de arándanos ha sobrevivido. [v]

Nada de esto nos muestra que FDR comiera un montón de arándanos frescos tratados con arseniato de plomo en agosto de 1921, pero parece lo más probable.

El Roosevelt famoso sobrevivió a la polio, convirtiendo su tragedia personal en el “Amanecer de Campobello” y liderando a América a través de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, a pesar de su marcado estado de salud de los últimos años como resultado de su lucha contra la polio. Algunos historiadores creen que él no estaba por la tarea de confrontar a Stalin en la conferencia de Yalta que dió forma al mundo de la post-guerra y que condujo a la bajada del telón de acero y a la guerra fría. Roosevelt murió en Warm Springs, Georgia, en 1945, en el refugio donde había trabajado con valentía para superar la parálisis y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Cuando murió se convirtió en el símbolo del sufrimiento de miles de víctimas de la polio y galvanizó la búsqueda de una vacuna. Lamentablemente, a pesar de la campaña March of Dimes que ayudó a lanzar para encontrar la causa y la cura, los brotes de polio estaban a punto de empeorar. A mucho peor.

REFERENCIAS

Dan Olmsted y Mark Blaxill.  Co-autores de  La Era del Autismo – Mercurio, Medicina, y una epidemia creada por el hombre.

Fuente: www.ageofautism.com

Traducido por JM | Disiciencia

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