Nuevas investigaciones de control de calidad sobre vacunas: micro y nanocontaminación.

Extracto de Gatti AM, Montanari S (2016) New Quality-Control Investigations on Vaccines: Micro- and Nanocontamination. Int J Vaccines Vaccin 4(1): 00072. DOI: 10.15406/ijvv.2017.04.00072

Resumen
Las vacunas están siendo investigadas por los posibles efectos secundarios que pueden causar. Con el fin de proporcionar nueva información, se aplicó un método de investigación por microscopía electrónica para el estudio de las vacunas, con el objetivo de verificar la presencia de contaminantes sólidos mediante un Microscopio Electrónico de Escaner Ambiental equipado con microsonda de rayos X. Los resultados de esta nueva investigación muestran la presencia de partículas micro y nanométricas compuestas de elementos inorgánicos en muestras de vacunas que no se declaran entre los componentes y cuya presencia indebida es, por el momento, inexplicable. Una parte considerable de esos contaminantes particulados ya se ha verificado en otras matrices y se informa en la literatura como no biodegradable y no biocompatible. La evidencia recolectada es sugestiva con respecto a las hipótesis que correlacionan enfermedades que se mencionan y se discuten brevemente.

Materiales y métodos
Se analizaron 44 tipos de vacunas provenientes de 2 países (Italia y Francia). La Tabla 1 los agrupa en términos de nombre, marca y propósito.

Se identificaron, evaluaron y contaron partículas inorgánicas únicas o agregados orgánico-inorgánicos. El procedimiento de conteo se repitiò tres veces por tres operadores diferentes, con un error inferior al 10%. Cuando se detectò una capa de sales (cloruro de sodio o aluminio), registramos la situación pero no se hizo recuento de cuerpos.

Resultados

Las investigaciones verificaron la composición físico-química de las vacunas consideradas de acuerdo con el componente inorgánico declarado por el Productor. En detalle, verificamos la presencia de sales salinas y de aluminio, pero en todos los casos se identificó una presencia adicional de cuerpos extraños inorgánicos micro, submicro y nanométricos (que van desde 100 nm hasta aproximadamente 10 micras), cuya presencia no estaba declarada en los folletos entregados en el paquete del producto.

Figura2

Figura 2: Imágenes de partículas individuales, clusters de micro y nanopartículas (<100nm) y agregados con sus espectros EDS. Están compuestos respectivamente de (a, b) Aluminio, Silicio, Magnesio, Titanio, Cromo, Manganeso, Hierro, (c, d) Hierro, Silicio, Calcio Titanio, Cromo, (e, f) Aluminio, Cobre. Las flechas muestran los puntos donde se tomaron los espectros EDS.

Las Figuras 3a-3d muestran partículas de tungsteno identificadas en gotas de Prevenar e Infarix (aluminio, tungsteno, cloruro de calcio).

Figura 3

Figura 3: Imágenes de partículas de tungsteno identificadas en gotas de Prevenar e Infarix. Están compuestas respectivamente de tungsteno, aluminio, hierro pero en diferentes concentraciones. Las flechas muestran los puntos donde se tomaron los espectros EDS.

Las Figuras 4a-4d presentan restos singulares encontrados en Repevax (Silicio, Oro, Plata) y Gardasil (Zirconio).

Figura 4

Figura 4: Las imágenes muestran ejemplos de nano bio-interacción. El agregado (a, b) identificado en Gardasil contiene nanopartículas de cloro, silicio, aluminio y zirconio, mientras que los restos encontrados en Repevax contienen silicio, oro y plata (c, d). Las flechas muestran los puntos donde se tomaron los espectros EDS.

Las investigaciones revelaron que algunas partículas están incrustadas en un sustrato biológico, probablemente proteínas, endotoxinas y residuos de bacterias. Tan pronto como una partícula entra en contacto con los fluidos proteicos, se produce una nano-bio interacción [6] y se forma una “corona proteínica” [7-10]. La nano-bio interacción genera un compuesto de mayor tamaño que no es biodegradable y puede inducir efectos adversos, ya que el organismo no lo reconoce como propio.

Las Figuras 5a-5f muestran ejemplos de estas nano-bio-interacciones. Se pueden ver agregados (entidades compuestas estables) que contienen partículas de plomo en Meningitec (Figuras 5a y 5b) de acero inoxidable (Hierro, cromo y níquel, Figuras 5c y 5d) y de Cobre, Zinc y Plomo en Cervarix (Figura 5e y 5f). Agregados similares, aunque en diferentes situaciones (pacientes que sufren de leucemia o crioglobulinemia), ya se han descrito en la literatura.

Figura 5

Figura 5: muestra partículas rodeadas por un compuesto orgánico. Están compuestas de plomo (a, b), hierro, cromo, níquel (acero inoxidable, c, d), cobre, estaño, plomo (e, f). Las flechas muestran los puntos donde se tomaron los espectros EDS.

El vínculo entre estas dos entidades genera un despliegue de las proteínas que pueden inducir un efecto autoinmune una vez que esas proteínas se inyectan en los humanos.

Las Figuras 6a y 6b muestran uno de los cuerpos extraños identificados en Agrippal. La partícula está compuesta de Cerio, Hierro, Titanio y Níquel. (Figura 7a y 7b) presentan un área de Repevax en la que es claramente visible la morfología de glóbulos rojos (no podemos decir si son humanos o animales).

Figura 6

figura 6: muestra un agregado orgánico que contiene un residuo hecho de Cerio, Hierro, Níquel, Titanio. La flecha roja indica la capa orgánica que cubre la partícula de cerio.

Figura 7

Figura 7: Imagen de un área en una gota de Repevax donde se identificó la morfología de los glóbulos rojos (flechas rojas). Es imposible saber si son de origen humano o animal. Entre los restos de solución salina y fosfato de aluminio, está la presencia de desechos (flechas blancas) compuestos de aluminio, bromo, silicio, potasio y titanio.

Discusión

La cantidad de cuerpos extraños detectados y, en algunos casos, sus composiciones químicas inusuales nos desconcertaron. Las partículas inorgánicas identificadas no son ni biocompatibles ni biodegradables, lo que significa que son biopersistentes y pueden inducir efectos que pueden hacerse evidentes ya sea inmediatamente despuès del momento de la inyección o después de un cierto tiempo desde la administración. Es importante recordar que las partículas (cristales y no moléculas) son cuerpos ajenos al organismo y se comportan como tales. Más en particular, su toxicidad es en algunos aspectos diferente de la de los elementos químicos que los componen, y se suma a la toxicidad que, en cualquier caso, todavía existe, típica de los cuerpos extraños. Por esa razón, inducen una reacción inflamatoria.

Después de ser inyectadas, esas micropartículas, nanopartículas y agregados pueden permanecer alrededor del sitio de inyección formando hinchazones y granulomas [17]. Pero también pueden ser transportados por la circulación sanguínea, escapando a cualquier intento de adivinar cuál será su destino final. Creemos que en muchos casos se distribuyen por todo el cuerpo sin causar ninguna reacción visible, pero también es probable que, en algunas circunstancias, lleguen a algún órgano, ninguno excluido e incluyendo la microbiota, en una cantidad justa. Como ocurre con todos los cuerpos extraños, especialmente los pequeños, inducen una reacción inflamatoria que es crónica porque la mayoría de esas partículas no se pueden degradar. Además, el efecto corona-proteína (debido a una interacción nano-bio [18]) puede producir partículas compuestas orgánicas / inorgánicas capaces de estimular el sistema inmune de una manera indeseable [19-22]. Es imposible no agregar que las partículas del tamaño que a menudo se observan en las vacunas pueden entrar en los núcleos celulares e interactuar con el ADN [23].

Dadas las contaminaciones que observamos en todas las muestras de vacunas de uso humano, los efectos adversos después de la inyección de esas vacunas son posibles y creíbles y tienen el carácter de aleatoriedad, ya que dependen de dónde los contaminantes son transportados por la circulación sanguínea. Es obvio que cantidades similares de estos cuerpos extraños pueden tener un impacto más serio en organismos muy pequeños como los de los niños. Su presencia en los músculos, debido a una extravasación de la sangre, podría afectar gravemente la funcionalidad muscular [30,31].

Recientemente se han observado otras formas de contaminaciones hasta ahora desconocidas y, en cualquier caso, las vacunas contienen componentes que podrían ser ellos mismos la causa de los efectos adversos. Es un hecho bien conocido en toxicología que los contaminantes ejercen un efecto sinérgico mutuo y, a medida que aumenta el número de contaminantes, los efectos se vuelven menos predecibles. Más aún cuando algunas sustancias son desconocidas.

Conclusión

Los análisis realizados muestran que en todas las muestras, las vacunas controladas contienen cuerpos extraños no biocompatibles y biopersistentes que no son declarados por los productores, contra los cuales el cuerpo reacciona en cualquier caso. Esta nueva investigación representa un nuevo control de calidad que se puede adoptar para evaluar la seguridad de una vacuna.

 

Fuente: http://medcraveonline.com/IJVV/IJVV-04-00072.php

Publicado y traducido al castellano por JM para disiciencia.wordpress

 

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