La esperanza está en cada SER.

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Los tecnócratas contemporáneos ostentaron el falso o dudoso privilegio de tener un papel único y sin precedentes en el desarrollo de la agricultura industrial para el logro del bienestar humano; sin embargo, los mismos son la especie que más ha desarrollado el poder de cometer un suicidio colectivo y de destruir toda la vida en la tierra a partir del invento, la producción y aplicación de tecnología (máquinas, venenos, fertilizante, etc.) inadecuada y de origen bélico en los ecosistemas agrarios.

A la vista de esta situación, es extremadamente importante comprender las raíces de la crisis global en que se encuentra el actual paradigma de la fracasada revolución verde, para desarrollar estrategias y acciones efectivas para cambiar o reorientar la decadencia de la mayoría de los actuales enfoques. Decadencia concentrada principalmente en las políticas de manipulación y corrupción estatal, manoseo anti-ético de la tecnología y ceguera científica, fundamentada en la visión de un mundo mecanicista y reducido en la forma de observar y determinar la destrucción de la vida de muchas especies.

Para superar la herencia de la actual crisis de la agricultura convencional, hay que imprimir un nuevo paradigma, una nueva visión, un nuevo comportamiento, pues es inconcebible una solución radical y permanente sin una transformación al interior del propio ser humano.

La esperanza está en cada SER, no está en la sociedad, ni en los sistemas o credos religiosos.

En esta nueva forma de pensar y de actuar, lo más importante ya no debe ser el “cuanto más mejor” el crecimiento lineal y monolítico, el gigantismo y lo inmediato; sino que debe ser la armonía, la biodiversidad, el enfoque dinámico, sistémico, funcional y de complementariedad de todo el universo, donde renazca lo místico, la libertad, lo colectivo, la emoción, la sabiduría, lo intuitivo, la creatividad, lo heterogéneo, la coexistencia, el proceso, lo sagrado, la internalidad espiritual, lo tradicional, lo ancestral, la simbiosis, la durabilidad, el conocimiento universal, la confianza, lo multicíclico y la armonía sagrada de la convivencia de un ser humano en paz y no de conflicto y destrucción con las demás expresiones sinfónicas de vida descubiertas, por descubrir y nunca descubiertas en este planeta.

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Introducción de Manual Práctico. El A, B, C de la agricultura orgánica y harina de rocas. De Jairo Restrepo.

La imagen ha sido tomada de http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/11/andalucia/1344701459_539400.html

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