El colonialismo español en Marruecos bajo la Segunda República.



Cuando aun no se habían apagado los ecos de los disparos con que se asesinaba a los más destacados marroquíes, la caída de la monarquía en España da un nuevo impulso a las ansias nacionales de Marruecos.

Los nuevos hombres de Madrid tenían un largo pasado de luchadores en pro del abandono de Marruecos. Luego era lógico esperar de ellos al menos un alivio en la lluvia de golpes que recibían desde que fueron obligados a deponer las armas. Republicanos y socialistas habían criticado severamente la labor del rey en Marruecos, propugnando el respeto a la independencia del pueblo marroquí.

El desengaño llegó bien pronto. De 1.931 a 1.936, en el Protectorado, no hubo el más mínimo cambio político-social. Pues los derechos de la Constitución de 1.931 no estaban redactados en chelja. Se limitaron única y exclusivamente a continuar la “pacificación” iniciada por la dictadura.

La República de trabajadores de todas las clases, esbozó un proyecto de política colonial a imagen y semejanza de la francesa, por el que se pretendía desarraigar de la mente marroquí toda idea nacional.

Afortunadamente la violenta lucha de clases que se desarrollaba en la península hizo que todo quedara en el papel.

Puede decirse que debido a la tremenda explosión social que tenía lugar en la metrópoli, los seis años de dominación colonial republicana fueron de total y completo abandono. Veamos cronológicamente los principales hechos y declaraciones, relacionados con Marruecos, desde el 14 de abril de 1.931 hasta las vísperas de febrero de 1.936.

Mientras que en Melilla, ciudad fuertemente custodiada por el ejército, la población española festeja el triunfo republicano, – un tanto despectivamente para los marroquíes, pues un dirigente socialista clama desde los balcones del ayuntamiento:

“Que nada ni nadie perturbe la austera serenidad de este movimiento. Detrás de esos montes, fijas en vosotros están las miradas de un pueblo que venimos a educar, que nuestra cordura sea tan fuerte, que llegue a ellos, con toda claridad el pensamiento español, de que si bajo la monarquía, a su ejército le sobraron bríos para la empresa militar, en la república nos sobrarán para enseñarles a vivir con toda la grandeza de una existencia honrada y respetable” – en Tetuán se dispara, la misma mañana del 14 de abril, contra una manifestación de marroquíes que expresaban su alegría, enarbolando banderas republicanas y nacionalistas.

Al correr la noticia de que hay diez heridos graves, una multitud de árabes sitia el edificio de la Alta Comisaría, obligando al Alto Comisario a huir a Tánger. El 23 de abril, el gobierno republicano establece el estado de guerra “para impedir que enemigos ocultos, den al traste con la obra de varias generaciones y de la que hoy tenemos el orgullo de representar”; y el 24, se nombra al general Sanjurjo como Alto Comisario.

El 28, el Ayuntamiento socialista de Melilla, acuerda no disolver el Somatén, “pues existe en esta ciudad la triste, trágica experiencia del año 21”. Especialmente se acogieron a esta institución los vecinos de Nador, Zeluan, Monte Arruit y todos aquellos que dedicados a la colonización se ven obligados a vivir en el campo.

Al día siguiente, Sanjurjo es recibido en Tetuán por los españoles al grito de ¡Viva el Caudillo! Al responder a las felicitaciones del representante francés, dice que “la República jamás olvidará la gloriosa campaña del Rif en que hermanadas nuestras armas, luchamos combatiendo victoriosamente por la paz, la cultura y el progreso de ambos protectorados.”

Y de lo dicho a lo hecho. El 5 de mayo es disuelta por el ejército, con varios muertos, una manifestación de obreros marroquíes que pedían la jornada de ocho horas. La ocupación de Tetuán por el ejército y la ley marcial acaban violentamente con el primer disturbio serio con que se enfrentan los republicanos. Francia e Inglaterra aprueban la “firmeza” de la república ante los nacionalistas marroquíes. Así, el Daily Telegraph, comenta en su editorial del 23 de abril de 1.931: “El sentimiento nacional español no puede estar dispuesto al abandono de la sola esfera colonial cuya importancia y estrategia determina el rango para España de gran potencia.”

Igualmente las declaraciones, por la misma fecha, de Indalecio Prieto: “El gobierno mantendrá la integridad del Protectorado y las más cordiales relaciones con Francia para el éxito de la obra común.”

Del general Sanjurjo: “Marruecos no es España. Hoy, afortunadamente, los moros no tienen armas. No puede haber más que una política: autoridad y justicia por parte del protector, sumisión y orden por parte del protegido.”

Estas afirmaciones no presagian nada bueno a la delegación de nacionalistas marroquíes, que el 6 de junio se traslada a Madrid para entregar el siguiente documento a Alcalá Zamora.

“Excelentísimo Sr. Presidente: Al tener conocimiento de la República en España el regocijo de toda la población indígena de la zona fue inmenso y se tomó el acuerdo de constituir una comisión que acudiese a felicitar al nuevo gobierno y hacerle presente su incondicional adhesión. Asimismo se honra en hacer llegar a sus manos este escrito, firmado por los musulmanes de más relieve de la zona, que es una prueba de la más sincera amistad y contiene, al mismo tiempo, ciertas peticiones que representan reformas justas y equitativas.
No dudamos de que acogerán nuestra demanda y nos prestarán la ayuda que deseamos para cuanto redunde en beneficio de la zona y su prosperidad, salvaguardando los principios religiosos, nuestros derechos, usos y costumbres, ya existentes, y siendo estas medidas motivos para estrechar lazos de sincera amistad.”

“1. Libertades democráticas. Prensa, reunión, asociaciones, enseñanzas, desplazamientos a través del país, sindicatos.
“2. Enseñanza. Unificación de los planes en todas las regiones de Marruecos, aumento del número de escuelas de primera enseñanza, creación de la enseñanza secundaria y escuelas de Magisterio.
“3. Justicia. Selección de los cadíes por medio de concurso. Separación del poder judicial del ejecutivo.
“4. Agricultura. Creación de un patrimonio familiar intransferible mediante el reparto de las yewas. Equiparación fiscal del fallega con el colono europeo.
“5. Proletariado. Aplicación de la legislación laboral española a los obreros marroquíes, a trabajo igual, salario igual, ayuda a los obreros parados marroquíes.
“6. Hacienda. Supresión de algunos impuestos y equiparación en los restantes entre marroquíes y españoles.
“7. Sanidad. Aumento del número de instituciones sanitarias, enérgica y constante lucha contra las viviendas insanas, lucha contra la prostitución pública y clandestina.”

Tales peticiones, que cabían en el marco de la República, pues se limitaban a pedir que el cambio habido en España no se detuviera en Tarifa, fueron desechadas por el gobierno republicano.

Peor aun, el 10 de junio, Luciano López Ferrer, recién nombrado Alto Comisario, afirmaba en el diario El Sol que el problema de Marruecos no era más que de orden y paz, que existía cierta agitación nacionalista, que con buenas tropas él se encargaba de que hubiera calma.

Poco después, y para ayudar a la labor civilizadora, el Consejo de ministros aprobó un decreto por el cual los sefarditas y población hebrea, en general, encontraría grandes facilidades para instalarse en el llamado Marruecos español.

La designación de Ben Abud como nuevo gran visir vino a ser una bofetada en pleno rostro marroquí, pues el nombrado era un árabe españolizado, residente en Tánger y que incluso había adquirido la nacionalidad española.

No sólo no se cumplían las siete peticiones, sino que se inferían nuevas humillaciones, por otra parte innecesarias.

A mitad de junio, Largo Caballero, declara en Ginebra, que el gobierno de la república no piensa abandonar Marruecos, sino proseguir la labor de colonización.

___________________________________________________

Extracto de El colonialismo español en Marruecos. (1.860-1956), de Miguel Martín.

Disponible en : creandopueblo.wordpress

Imagen tomada de diarioya.es

Advertisements
Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: