Exposición combinada a pesticidas afecta al éxito de las colonias de abejorros.


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La exposición crónica a los pesticidas tiene un mayor efecto en cadena sobre las abejas de lo que sugieren las pruebas convencionales, según un nuevo estudio sobre el misterioso colapso de las colonias de abejas.

Biólogos de la Universidad de Londres llevaron a cabo un estudio de campo excepcional en abejorros expuestos a dos insecticidas agrícolas de uso común.

Trataron de imitar lo que ocurre en un ambiente de la vida real, donde los diferentes cultivos son rociados con diferentes pesticidas en diferentes dosis y tiempos.

Debido a que las abejas obtienen su alimento tanto de los cultivos fumigados como de las plantas silvestres, tales variaciones hacen difícil calcular la exposición total a los productos químicos.

Además, se sabe muy poco acerca de lo que ocurre con las abejas una vez que regresan a la colonia después del forrajeo, posiblemente pasan la carga de pesticidas en el alimento para las larvas.

Un equipo dirigido por Richard Gill ha monitoreado 40 colonias de abejorros, marcado 259 abejas con identificación por radiofrecuencia (RFID) en el tiempo exacto en el que los insectos se iban y regresaban a casa.

Las colonias se dividieron en cuatro grupos.

A tres se les permitió acceder a las cajas de conexión, creadas como caminos hacia sus cajas nido, donde tenían un jarabe azucarado enriquecido con insecticida imidacloprid y / o un filtro de papel mezclado con otro producto químico agrícola, gamma-cihalotrina.

Los abejorros no estaban obligados a visitar el material tratado – pudieron forrajear libremente en el paisaje de los alrededores recolectando el polen y el néctar.

El cuarto grupo de colonias fue un “control” o grupo de comparación que no tenían las cajas de derivación.

En las colonias expuestas a imidacloprid, un menor número de obreras adultas emergieron de las larvas y una mayor proporción de forrajeras no regresaron al nido, hallaron los investigadores.

En las expuestas a gamma-cihalotrin hubo una mayor tasa de mortalidad entre los abejorros obreros.

Y las colonias que fueron expuestas a dos tipos de pesticidas eran más propensas a fallar.

El experimento fue excepcionalmente largo y detallado, según los científicos.

Duró cuatro semanas, mientras que la directrices actuales para los ensayos de pesticidas sobre las abejas es de un máximo de 96 horas.

Además, se pudo comprobar lo que sucede cuando los abejorros son expuestas a dos químicos al mismo tiempo y los cambios que ocurren en la estructura social de la colonia.

“Nuestros hallazgos tienen claras implicaciones para la conservación de los insectos polinizadores en las zonas de agricultura intensiva, en particular las abejas, con su compleja organización social y la dependencia de un umbral crítico de las abejas obreras”, dice el estudio, publicado en la revista Nature.

Los apicultores en Europa, América del Norte y en otros lugares están preocupados por el llamado desorden de colapso de las colonias, un fenómeno que ha sido atribuido a los ácaros, virus u hongos, pesticidas o una combinación de éstos.

Las abejas son vitales, ya que representan el 80 por ciento de la polinización de todas las plantas por los insectos. Sin ellos, muchos cultivos no podrían dar sus frutos o tendría que ser polinizados a mano.

Otra gran preocupación es por las abejas dado su valor comercial.

Los abejorros son polinizadores muy importantes, pero sus colonias son mucho más pequeñas que las de las abejas, por lo general con sólo unas pocas docenas de trabajadores, lo que facilitó a Gill su seguimiento.

Científicos externos que comentaron sobre el estudio elogiaron su innovación, pero señalaron que los abejorros no pueden compararse directamente con las abejas, ya que son biológicamente diferentes.

“Este nuevo trabajo añade otra piedra al montículo cada vez mayor de evidencia que ahora apunta a un impacto significativo y preocupante de estos productos químicos en nuestros abejorros silvestres”, dijo David Goulson, profesor de biología en la Universidad de Stirling, en Escocia, en el llamado Science Media Centre.

Sin embargo, advirtió, el impacto sigue siendo “bastante mal entendido”.

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Fuentes:

Rawstory.com

Nature.com

Traducción de JM | Disiciencia

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