Encarnizamiento diagnóstico y terapéutico con las mujeres.


Introducción

El conocimiento científico es hijo de su tiempo, de una concreta concepción cultural y política, de forma que no puede esperarse que el conocimiento médico sea neutral. Además, y puesto que la medicina es ciencia, arte y actividad económica, a la falta de neutralidad se suma variabilidad (1). La variabilidad tiene causas múltiples y es, hasta cierto punto, esperable. En ocasiones la variabilidad se debe a la ignorancia científica, una causa de frecuencia no despreciable; sin embargo, puede llamar más la atención que la variabilidad clínica por ignorancia, la falta de variabilidad, el consenso, en torno a cuestiones en las que no hay fundamento científico (la homogeneidad científicamente inexplicable). A este tipo de problemas se dedicará nuestro texto, ciñéndonos a algunos de los casos en los que se hace “de más” en la mujeres; situaciones y pacientes en los que los médicos toman decisiones, en forma más o menos unánime, sin que haya fundamento científico que lo justifique. No es una cuestión exclusiva de las mujeres, pero sí es muy llamativo en ellas las múltiples situaciones en las que se les somete a intervenciones médicas innecesarias o de muy dudosa utilidad. El resto de la población, y de nuevo las mujeres como parte de la misma, también se ve sometida a intervenciones médicas innecesarias; sirvan de ejemplo las cuestiones del colesterol y de la hipertensión, que han convertido a sanos en enfermos a los que se aplican tratamientos varios (2,3).

El proceso que legitima la intervención médica siempre es el mismo: 1/ se descubre y aplica un tratamiento a pacientes con una enfermedad (por ejemplo, el tratamiento hormonal del enanismo por déficit de hormona del crecimiento), 2/ se convierten en enfermedad situaciones similares, a través del poder de “etiquetaje” que la sociedad otorga a los médicos (disminución de la estatura, siguiendo el ejemplo anterior, sin enanismo pero que responde al tratamiento con hormona del crecimiento), 3/ se pierde la capacidad de discriminación, de forma que el tratamiento/actividad se ofrece a grandes masas de población, que resultan tratadas después de “enfermar” por un problema que no lo es (en el ejemplo, se ofrece el tratamiento a todos los chicos cuya talla esté por debajo de la media), y 4/ se implican a familiares y afectados que exigen a las autoridades sanitarias, y a lo médicos remisos, que apliquen y sufraguen el tratamiento/ actividad en cuestión y la intervención se convierte en norma que exigen la sociedad y, a veces, los jueces (los padres de los niños que se retrasan en su crecimiento, para terminar con el ejemplo).

Para la selección de las cuestiones y para la búsqueda bibliográfica hemos utilizado el sistema de alerta bibliográfica del Equipo CESCA y de SEMERGEN, que desde 1990 cubre el amplio campo de la organización de servicios sanitarios y la práctica clínica (4,5). Trataremos seis problemas del embarazo/parto (utilización de la ecografía prenatal, pautas ante la amenaza de aborto, cribaje de la diabetes gestacional, uso de la anestesia epidural, práctica de la episiotomía, y cesáreas) y tres problemas generales (cribaje de cáncer de útero, cribaje del cáncer de mama, y hormonoterapia en la menopausia).

M. PÉREZ FERNÁNDEZ, J. GÉRVAS
Médicos generales. Equipo CESCA, Madrid.

Encarnizamiento diagnóstico y terapéutico con las mujeres. Semergen 25 (3): 239-248. Descargar PDF

Imagen de cabecera tomada de buenapraxisnews.blogspot

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