El tratamiento psiquiátrico de electroshock, un crimen contra la humanidad.


Lo que se conoce como electroshock o tratamiento de shock eléctrico (TSE) en la actualidad se llama “terapia electroconvulsiva”, abreviado TEC. El término es engañoso, ya que la TEC no es una forma de terapia, a pesar de las afirmaciones de sus defensores. La TEC causa daño cerebral, pérdida de memoria e inteligencia disminuida. Un artículo publicado el 25 de marzo de 1993 en New England Journal of Medicine dice: “La terapia electroconvulsiva se utiliza ampliamente para el tratamiento de ciertos trastornos psiquiátricos, particularmente depresión mayor” (p. 839). El 26 de marzo de 1990 la revista Newsweek informa que “la terapia electroconvulsiva (TEC) … está disfrutando de un resurgimiento …. un estimado de 30.000 a 50.000 estadounidenses reciben actualmente la terapia de shock cada año” (p. 44). Otras recientes estimaciones elevan la cifra a 100.000 al año.

En su libro de texto de psiquiatría para estudiantes de medicina, publicado en 1984, Robert J. Waldinger, MD, dice que “el mecanismo de acción de la TEC no se conoce …. Al igual que con otras terapias somáticas en psiquiatría, no sabemos el mecanismo por el que la TEC ejerce sus efectos terapéuticos ” (pp. 120 y 389). Los psiquiatras afirman que la infelicidad o lo que ellos llaman depresión es causada, a veces, por anormalidades biológicas desconocidas del cerebro. Dicen que por algún modo de acción desconocido la TEC cura estas anomalías biológicas desconocidas. No hay buena evidencia para estas afirmaciones. Aparte de causar desorientación mental y pérdida de memoria, la TEC no ayuda a eliminar la sensación de infelicidad llamada depresión. Esto es cierto a pesar de que actualmente la infelicidad o “depresión” es la única “condición” para la que es reconocida la “terapia” electroconvulsiva. En efecto, en lugar de eliminar la depresión, se suma la pérdida de memoria y la pérdida de capacidad mental causada por la TEC lo que ha supuesto tanta angustia a las personas sometidas que se han suicidado después de recibir el “tratamiento”.

La TEC consiste en una corriente de electricidad que pasa a través del cerebro con una fuerza de 70 a 400 voltios y una intensidad de corriente de 200 miliamperios a 1,6 amperios (1600 miliamperios). La descarga eléctrica se administra de tan sólo una fracción de un segundo a varios segundos. Los electrodos se colocan a cada lado de la cabeza en las sienes, o a veces en la parte delantera y trasera de un lado de la cabeza para que la electricidad pase a través de sólo el lado izquierdo o derecho del cerebro (lo que se llama TEC “unilateral”). Algunos psiquiatras afirman falsamente que la TEC consiste en una cantidad muy pequeña de energía eléctrica que pasa a través del cerebro. De hecho, los 70 a 400 voltios y 200 a 1600 miliamperios usados ​​en la TEC ya es bastante potencia. La potencia aplicada en la terapia electroconvulsiva es típicamente tan grande como la que se encuentra en las tomas de la pared de su casa. Podría matar al “paciente” si la corriente no se limitara a la cabeza. La electricidad de la TEC es tan poderosa que puede quemar la piel de la cabeza, en el lugar donde se colocan los electrodos. Debido a esto, los psiquiatras utilizan gel en el electrodo, también llamado gel conductor, para evitar quemaduras en la piel por la electricidad. La electricidad que pasa por el cerebro causa unos ataques tan poderosos a los llamados pacientes que reciben esta llamada terapia que se les han roto sus propios huesos durante las convulsiones. Para prevenir esto, un fármaco músculo paralizant se administra inmediatamente antes del llamado tratamiento. Por supuesto, la peor parte de la TEC es el daño cerebral, no los huesos rotos.

La electricidad es sólo una de las varias formas por las que los psiquiatras han inducido convulsiones a personas con fines supuestamente terapéuticos. Según los psiquiatras, las convulsiones inducidas por sustancias químicas o gases inhalantes son igual de eficaces, psiquiátricamente hablando, como la TEC. En septiembre de 1977 en el American Journal of Psychiatry, el profesor de psiquiatría Max Fink, MD, dijo: “Las convulsiones también pueden ser inducidas por un anestésico por inhalación, flurothyl, sin corrientes eléctricas, y estos tratamientos son tan eficaces como la TEC” (p. 992 ). En la misma página dijo que las convulsiones inducidas por inyección de un fármaco en el torrente sanguíneo, pentilentetrazol (metrazol), tienen efectos terapéuticos iguales a las convulsiones inducidas con la TEC.

Es interesante, por decirlo suavemente, que cualquiera de estos tres diferentes agentes productores de convulsiones – gas flurothyl inhalado a través de una máscara de gas, metrazol inyectado con una aguja hipodérmica, o electricidad a través de la cabeza – podrían ser igualmente “terapias” psiquiátricas. Los psiquiatras dicen que es la convulsión lo que es “terapéutico”, no el método para inducir una convulsión. Pero ¿por qué las convulsiones inducidas por cualquiera de estos tres métodos muy diferentes son igualmente “terapéuticas”?

Una teoría es que todos son igualmente horribles para la víctima (el “paciente”) que recibe el “tratamiento”. En su libro Against Therapy, publicado en 1988, el psicoanalista Jeffrey Masson, Ph.D., pregunta: “¿Por qué los psiquiatras torturan a la gente y lo llaman terapia de electroshock?” (p. xv). En su libro Batalla de la Mente: Una Fisiología de la conversión y el lavado de cerebro, William Sargant dijo: “La historia de los tratamientos psiquiátricos enseña, en efecto, que desde tiempos inmemoriales, los intentos para curar los trastornos mentales se han realizado mediante la aplicación de shocks fisiológicos, sustos y diversos agentes químicos, y esos medios siempre han dado resultados brillantes en ciertos tipos de paciente “(p. 82). En su libro Breakdown, el psicólogo Norman S. Sutherland señala que, en sus observaciones la TEC “fue ampliamente temida”, y dice que “hay muchos informes de pacientes comparando a la atmósfera del hospital el día de administración de la TEC a la de una prisión en el día de la ejecución “(p. 196).

Los defensores de la TEC dicen que debido a la adición de la anestesia para que el procedimiento sea indoloro, la parte horrible de la TEC es ya una cosa del pasado. Este argumento no tiene sentido. Es la desorientación mental, la pérdida de memoria, la pérdida de la capacidad mental, la experiencia después de despertar de la “terapia” de que la esencia de nuestro autonomía está siendo destruida por el “tratamiento” lo que induce el terror – no sólo ni principalmente el sufrimiento físico. La TEC, o electroshock, golpea al núcleo de la personalidad y es aterradora por este motivo. Como dijo Lothar B. Kalinowsky, MD, y Paul H. Hoch, MD, en su libro Los tratamientos de choque, psicocirugía y otros tratamientos somáticos en Psiquiatría: “El miedo de la TEC, sin embargo, es un problema mayor del que se realizó originalmente. Esto se refiere a un miedo que se desarrolla o aumenta sólo después de un cierto número de tratamientos. Es diferente que el temor a que el paciente, sin conocer el tratamiento, tiene antes de la primera aplicación …. ‘La experiencia dolorosa del Yo destrozado’ es la explicación más convincente para el miedo al final del tratamiento” (p. 133). Una forma por la cual la TEC logra sus efectos en las víctimas de esta supuesta terapia es que cambia su comportamiento, les despliega la emoción, y las ideas expresadas con el propósito de evitar ser torturados y destruidos por la “terapia”. Negarse a tomar la TEC no siempre funciona, ya que la TEC se administra a menudo en contra de la voluntad del “paciente”. En Los Poderes de la Psiquiatría, publicado en 1980, el profesor de la Universidad de Emory Jonas Robitscher, JD, MD, dijo: “La psiquiatría organizada sigue oponiéndose a cualquier restricción por ley, reglamento, proceso legal o en su” derecho “a dar shocks a los pacientes involuntarios y sin voluntad “(p. 279). Incluso ahora, en la década de 1990 sólo un estado en los Estados Unidos – Wisconsin – prohíbe toda la administración involuntaria de la TEC.

Dado que el miedo del “paciente” a la terapia electroconvulsiva es una de las cosas que hace que la TEC “trabaje”, a menudo los psiquiatras obtienen resultados con sólo amenazar a la gente con la TEC. Como psiquiatra Peter R. Breggin, MD, dice en su libro Electroshock: It’s Brain Disabling Effects: “Para los pacientes que son testigos de estos efectos [discapacitantes del cerebro] sin que ellos mismos sean sometidos a la terapia electroconvulsiva, el efecto de la TEC es menos intimidante. Ellos hacen todo lo posible por cooperar con el fin de evitar un destino similar “(p. 173).

Otra forma de como la TEC logra sus efectos es al dañar el cerebro. En palabras de Lee Coleman, MD, un psiquiatra:.. “El fundamento de electroshock fue expresado anteriormente en términos psicoanalíticos, los super-egos punitivos a veces requieren repetidas descargas de 110 voltios para el apaciguamiento. Sólo entonces podría ser mitigada la culpa y aliviado el descontento. Es mucho más común ahora escuchar las explicaciones neurofisiológicas igualmente absurdas, esta vez con la idea de que estos asaltos eléctricos reorganizan de alguna manera la química del cerebro. Para la mayoría de los teóricos el acuerdo, sin embargo, es que estas son especulaciones; de hecho, parecen tener una cierta satisfacción por el hecho de que el modo de acción del tratamiento de shock es supuestamente desconocido …. La verdad es, sin embargo, que el electroshock “funciona” por un mecanismo que es simple, directo, y que entienden las muchas personas que han sido sometidas a ella y a cualquier otra persona externa que de verdad quiera entenderlo. Desafortunadamente, los defensores del electroshock (particularmente aquellos que lo administran) se niegan a reconocer lo que hace, porque si lo hicieran eso les haría sentir mal. El electroshock funciona porque daña el cerebro. Los defensores insisten en que este daño es insignificante y pasajero – un argumento que es disputado por muchos de los que han sido sometidos al procedimiento. Además, sus defensores quieren ver este daño como un “efecto secundario”. De hecho, los cambios que se ven cuando se administra el electroshock son completamente consistentes con una lesión cerebral aguda, como la producida por un golpe de martillo en la cabeza. En esencia, lo que pasa es que el individuo está aturdido, confundido y desorientado, y por lo tanto no puede recordar y apreciar los problemas actuales. Los shocks se continúan durante semanas (a menudo varias veces al día) para que el procedimiento sea “efectivo”, es decir, para dañar el cerebro lo suficiente como para que la persona no recuerde durante varios meses los problemas que llevaron a que le fuera administrado el primer shock. Cuanto mayor es el daño cerebral, es más probable que ciertos recuerdos y habilidades nunca vuelvan. Por lo tanto la pérdida de memoria y confusión debidas a la lesión cerebral no son efectos secundarios del electroshock; son los medios por los que aveces las familias (tal vez inconscientemente) y los psiquiatras optan por tratar a las personas problemáticas y con problemas. Muchos de nosotros pondría en duda tal forma dudosa de anular, en vez de tratar, la angustia emocional “(De la introducción, The History of Shock Treatment, editado por LR Frank, p. xiii.)

Los defensores de la TEC afirman falsamente que no hay evidencia de daño cerebral causado por la TEC . Por ejemplo, en su libro La superación de la depresión, el Dr. Andrew Stanway, un médico británico, dice: “La gente se preocupa a menudo porque la TEC podría estar dañando su cerebro de alguna manera, pero no hay evidencia de esto” (p.184).

De hecho, no pasó mucho tiempo después de que la TEC fue inventada en 1938 y los estudios de autopsias revelaron daño cerebral causado por la TEC y comenzaron a publicarse en revistas médicas. Este daño cerebral incluye hemorragias cerebrales (sangrado anormal), edema (acumulación excesiva de líquido), atrofia cortical (encogimiento de la corteza cerebral, o de las capas exteriores del cerebro), dilatación de los espacios perivasculares en el cerebro, fibrosis (engrosamiento y cicatrización), gliosis (crecimiento de tejido anormal), y enrarecimiento y destrucción parcial del tejido cerebral. (Véase Peter R. Breggin. Electroshock: It’s Brain Disabling Effects para las referencias.) Al comentar sobre la extensión del daño físico en el cerebro causado por la “terapia” electroconvulsiva, Karl Pribram, Ph.D., jefe del laboratorio de Neuropsicología de la Universidad de Stanford, dijo: “Prefiero tener una pequeña lobotomía a una serie de shocks electroconvulsivos …. Yo sólo sé cómo se ve el cerebro después de una serie de shocks, no es muy agradable a la vista” (APA Monitor, sept -oct 1974, pp 9-10). El Dr. Sidney Sament, un neurólogo, describe la TEC de esta manera: “La terapia electroconvulsiva puede ser definida, en efecto, como un tipo controlado de daño cerebral producido por medios eléctricos. No hay duda de que algunos síntomas psiquiátricos son eliminados … pero esto es a costa del daño cerebral. “(Clinical Psychiatry News, March 1983, p. 4). Aunque es un defensor de la TEC, el profesor de psiquiatría de la Universidad de Duke Richard D. Weiner, MD, Ph.D., ha admitido que “los datos en su conjunto deben ser considerados consistentemente con la aparición de atrofia frontal tras la TEC” (Behavioral & Brain Sciences, March 1984, p. 8). Por “atrofia frontal”, quiere decir atrofia ( reducción del tamaño) de los lóbulos frontales del cerebro. En los lóbulos frontales están las partes que se cree son responsables de las funciones mentales superiores. Los lóbulos frontales sufren la mayor parte de la descarga eléctrica de la TEC. El Dr. Weiner admite también que “la declaración de “Breggin” que dice que la TEC produce siempre un síndrome orgánico-cerebral agudo es correcta” (ibid., p. 42). El Síndrome orgánico-cerebral es una enfermedad cerebral.

Las pruebas psicológicas de aquellos que han sufrido la TEC también indican que esta causa daño cerebral permanente. Por ejemplo, en un artículo publicado en el British Journal of Psychiatry, tres psicólogos, dijeron “Encontramos que el rendimiento de los pacientes de TEC fue inferior al WAIS [Escala Wechsler de Inteligencia Adulta]” y “El rendimiento de los pacientes TEC inferior al Bender-Gestalt sugiere que la TEC causa daño cerebral permanente “(Donald I. Templer, Ph.D., et al. “Cognitive Functioning and Degree of Psychosis in Schizophrenics given many Electroconvulsive Treatments” Brit. J. Psychiatry, Vol. 123 (1973), p. 441 at pp. 442, 443).

En 1989, en su libro The Exercise Prescription for Depression and Anxiety, el profesor de psicología Keith W. Hohnsgard, Ph.D., dice: “Algunos de los que reciben la TEC parecen sufrir pérdida de memoria grave y permanente” (p. 88, énfasis añadido). Una mujer que había descrito estos efectos de la T EC en su memoria: “No recuerdo cosas importantes que no quería olvidar nunca como el día de mi boda y que yo estaba allí. Un amigo me llevó de vuelta a la iglesia en la que me casaba, y no tenía ningún significado para mí “(citado en: Peter R. Breggin Electroshock: efectos cerebrales incapacitantes, p 36). Los profesionales que han buscado tratamiento para la depresión y recibieron la TEC han perdido una vida de conocimientos y habilidades profesionales debido a esta supuesta terapia . (Véase, por ejemplo, el artículo Berton Rouche sugerido en Lecturas, a continuación). En un estado, Texas, la ley requiere que para la TEC sea tenida en cuenta una advertencia sobre la pérdida de memoria causada. Pero en la mayoría de los estados los que se someten voluntariamente a la TEC lo hacen sin ninguna advertencia del daño cerebral, pérdida de memoria y deterioro intelectual asociada a – el psiquiatra que sugiere la TEC suele ser la persona menos propensas a dar esta advertencia. [Véase copia de la presente Ley de Texas más abajo].

Los que defienden la TEC a veces afirman que con la adición de anestesia, un fármaco paralizante muscular y la oxigenación (haciendo al “paciente” respirar aire u oxígeno al 100%) pueden prevenir el daño cerebral causado. Pero ni la anestesia, ni los medicamentos que paralizan los músculos, ni respirar oxígeno puede detener el daño causado al cerebro por la electricidad. El estudio de autopsia, los EEG, y la observación de los que han recibido la TEC indican que la TEC que se administra con anestesia, droga paralizante muscular y respiración forzada de aire u oxígeno causa el mismo daño cerebral, pérdida de memoria y deterioro intelectual que la TEC dada sin estas modificaciones.

Algunos defensores de la TEC dicen que los nuevos dispositivos de pulsos breves TEC causan menos daño que los dispositivos TEC sin ellos que predominaron hasta la década de 1980. Por el contrario, un prominente partidario de la TEC, el profesor de psiquiatría Richard D. Weiner, MD, Ph.D., cita estudios que “demostraron que las TEC sin onda y con estímulos de pulso bidireccionales producen cambios amnésicos equivalentes” (Comportamiento y Ciencias del Cerebro de marzo de 1984, p 18. ). Según el profesor de siquiatría de la Escuela de Medicina de Chicago Richard Abrams, MD, en su libro de texto Terapia Electroconvulsiva, 400 voltios es un pico de voltaje típico producido por los nuevos dispositivos de pulso breve de TEC (p. 113). Esto es más del doble de las más altas tensiones producidas por las mayores máquinas senoidales, lo que sugiere que los nuevos dispositivos de pulso breve-TEC hacen mayor daño.

Las afirmaciones de que en la nueva TEC “unilateral” se ejecuta la electricidad a través de un solo lado de la cabeza y es menos perjudicial también son falsas. La idea es evitar las partes del cerebro responsables de habilidades verbales y matemáticas (no-emocionales, funciones intelectuales). Estas funciones se cree que se encuentran en lo que se llama equívocamente el lado dominante del cerebro. Un problema es la dificultad de determinar qué lado del cerebro es predominante en un individuo particular. En la mayoría de las personas es el lado izquierdo, pero en algunos es el lado derecho, por lo que los psiquiatras a veces sin querer sorprenden al lado del cerebro que están tratando de esquivar. El lado del cerebro destinado a obtener la electricidad de la TEC unilateral es engañosamente llamado el lado no dominante. Este lado supuestamente no-dominante del cerebro es el principal responsable de nuestra emocionalidad y de la sexualidad, la creatividad artística y la habilidad musical, visual y percepción espacial, habilidad atlética, las funciones mentales inconscientes, y algunos aspectos de la memoria. En palabras del profesor de neurología Oliver Sacks, “es de la importancia más fundamental”, ya que proporciona “las bases físicas de la persona, el yo”, sin el que “nos convertimos en algo parecido a una computadora” The Man Who Mistook His Wife for a Hat and Other Clinical Tales, pp. 5, 20). La parte del cerebro que recibe los electroshocks que supuestamente es el hemisferio no dominante es al menos tan importante para nosotros como las otras partes de nuestro cerebro.

Los psiquiatras que utilizan la TEC están violando su juramento hipocrático de no hacer daño a los pacientes y son culpables de una forma de charlatanería científica. Desafortunadamente, la mayoría de los psiquiatras han administrado la TEC, y el gobierno no ha cumplido con su responsabilidad de protegernos de este dañino e irracional “tratamiento”. Por lo tanto, queda en usted la tarea de protegerse y de proteger a sus seres queridos de la charlatanería de la TEC, manteniendo a sus seres queridos y a usted lejos de los profesionales que la utilizan.

Lawrence Stevens. Abogado cuya práctica incluye representar a “pacientes” psiquiátricos.

Lecturas sugeridas

Peter R. Breggin, M.D., Electroshock: Its Brain Disabling Effects (Springer Publishing Co., New York, 1979).
Peter R. Breggin, M.D., Toxic Psychiatry: Why Therapy, Empathy, and Love Must Replace the Drugs, Electroshock, and Biochemical Theories of the “New Psychiatry” (St. Martin’s Press, New York, 1991).
Leonard Roy Frank (editor), The History of Shock Treatment (self-published, San Francisco, 1978).  Available directly from the author for $12 postpaid: 2300 Webster St., San Francisco, California 94115.
John Friedberg, M.D., “Electroshock Therapy: Let’s Stop Blasting the Brain”, Psychology Today magazine, August 1975, p. 18.
John Friedberg, M.D., Shock Treatment Is Not Good For Your Brain: A Neurologist Challenges the Psychiatric Myth (Glide Publications, San Francisco, 1976).
John Friedberg, M.D., “Shock Treatment, Brain Damage, and Memory Loss: A Neurological Perspective”, American Journal of Psychiatry, Vol. 134, No. 9 (September 1977), p. 1010.
Berton Rouche, “Annals of Medicine – As Empty as Eve”, New Yorker magazine, September 9, 1974, p. 84. This biographical article describes in horrifying detail the extent and permanence of memory loss caused by electroshock “therapy”.

Ley de Texas

Sec. 578.003. Consent to [Electroconvulsive] Therapy.
(a) The board by rule shall adopt a standard written consent form to be used when electroconvulsive therapy is considered. The board by rule shall also prescribe the information that must be contained in the written supplement required under Subsection(c). In addition to the information required under this section,the form must include the information required by the Texas Medical Disclosure Panel for electroconvulsive therapy.  In developing the form, the board shall consider recommendations of the panel.  Use of the consent form prescribed by the board in the manner prescribed by this section creates a rebuttable presumption that the disclosure requirements of Sections 6.05 and 6.06, Medical Liability and Insurance Improvement Act of Texas (Article 4590i, Vernon’s Texas Civil Statutes), have been met.
(b) The written consent form must clearly and explicitly state:
(1) the nature and purpose of the procedure;
(2) the nature, degree, duration, and probability of the side effects and significant risks of the treatment commonly known by the medical profession, especially noting the possible degree and duration of memory loss, the possibility of permanent irrevocable memory loss, and the possibility of death;
(3) that there is a division of opinion as to the efficacy of the procedure; and
(4) the probable degree and duration of improvement or remission expected with or without the procedure.
[underline added]

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Fuente: antipsychiatry.org | Traducción: JM / Disiciencia

Imagen 1 tomada de nytimes.com, imagen 2: cchrint.org

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Comments

  • Jorge Lopez  On 08/12/2013 at 05:59

    Primero: Te olvidaste del Shock Insulínico y quien carajo te crees que sos y que títulos te respaldan para decir que la TEC es un crimen de lesa Humanidad? Crimen de Lesa Humanidad es que se sigan fabricando armas y no haya Vacunas ni Comida para TODOS los habitantes del Planeta… La TEC tiene sus indicaciones específicas y no se usa como una aspirina o un Paracetamol es solo para casos resistentes y refractarios a otros tratamientos habituales… si sos médico, antes de opinar, REPASÁ y y si no sos médico ates de abrir esa bocaza de boludo que tenes, mejor cerrala y averigüa Bien. (Tenés la Censura a tu favor)
    Prof. Dr. Jorge Lopez (PhD)

    • E.Estrada  On 16/05/2015 at 09:44

      Mira compadre, me importa un soberano carajo que tu seas profesor de no sé que mierda, con PHD y todo en lo que te de la gana, yo lo que te puedo decir es que cuando tenía 19 años solamente y era un joven inexperto e ingénuo que ademas, por haber tenido un padre médico confiaba ciégamente en ese tipo de profesional ya que era parte de mi crianza, de mis raíces psicológicas y emocionales, así es que cuando supuéstamente sufrí una depresión estando en Madrid, España, a mediados de los sesenta y bajo el gobierno de Franco (religion católica y represión fascista-religiosa hasta en el desayuno, como quien dice), a donde mis padres me habían enviado desde Cuba para alejarme del comunismo fidelista, el caso es que me refirieron a un psiquiatra de las islas Canarias, llamado José Luis Peñalver ( que el diablo, si es que existe, tenga en el infierno aderezándolo en una hoguera como a un lechón en la vara), el cual empezó por recetarme Tofranil combinado con Mellaril, medicamentos que eran bastante nuevos en esa época. Ambos luego supe que éran la combinación estandar de antidepresivo ( Imipramina) y antipsicótico ( Mellaril) que todavía se usa hoy en día, pero con drogas más actualizadas, como Zoloft ó Paxil con Seroquel, por ejemplo, pero como despues de un tiempo ese tratamiento al parecer no funcionó ya que yo en realidad no estaba deprimido ni un carajo, sino que lo que necesitaba era una mejor alimentación, vitaminas y probáblemente dejar de fumar y un poco de ejercicio físico regular( resulta que hoy en día se acepta plénamente el valor terapéutico del ejercicio aeróbico regular para prevenir y curar la depresión). Pues bien, en vista de que al parecer este tratamiento no funcionaba, el muy infelíz lo cambió por nada menos que una droga llamada Triperidol ( un antipsicótico parecido al Haloperidol) que tenía el potencial de inducir convulsiones y al muy imbécil se le olvidó que no podía prescribir semejante droga a un paciente externo, es decir , no hospitalizado y así resulta que un día me dieron unas tremendas convulsiones estando en la casa de hospedaje donde vivía y tuve que llegar como pude hasta la consulta de este doctor donde me administraron una inyección de una droga anticolinérgica llamada Akineton, la cual me calmó inmediatamente. En vista de este incidente, y todavía yo confiando plénamente en mi psiquiatra, acordamos que yo ingresaría al hospital de Atocha donde él prestaba servicios. Allí despues de estar varios dias con el bendito Triperidol, este psiquiatra, que indudáblemente estaba experimentando conmigo como un conejillo de Indias, terminó dándome 3 electorshocks, de los cuales yo solo recuerdo el antes y el despues, que me ponían una inyección antes ( me imagino que un relajante muscular), me daban a morder una toalla, para que no me fuera a morder la lengua ó algo así, la sensación fría de los electrodos de metal haciendo contacto con mis sienes y luego…nada, hasta que al recobrar la conciencia veía a un estudiante de medicina ( probáblemente un interno en psiquiatría) al lado de mi cama que me preguntaba como me sentía, le decía que bien y eso era todo.Despues del tercer tratamiento el doctor me preguntó que como me sentía y yo le contesté que muy bien y que estaba loco por salir de nuevo a la calle ya que llevaba como dos semanas internado y él accedió a darme de alta para mi buena suerte. Menos mal que solo fueron tres sesiones y que yo solo tenía 19 años, por lo que no creo que el efecto fuera demasiado grave. Al poco tiempo de esta odisea, me fui para Puerto Rico ya que tenía una hermana mayor viviendo allí con su esposo e hijos y me matriculé en la universidad para estudiar ingeniería eléctrica ( qué casualidad!), pero recuerdo que desde el principio tuve problemas , ya que aunque era un estudiante brillante ( obtuve 3.45 de promedio general, equivalente aun sobresaliente) en el primer semestre, luego se me fue haciendo mas dificil asistir a las clases y finalmente abandoné los estudios 2 años despues. Luego estuve vagabundeando y malviviendo durante otros 2 años y medio más, donde no me alimentaba bien ya demas no tenía familia ninguna porque los parientes mios de Cuba no pudieron abandonan la isla y mi hermana se habia peleado conmigo, así es que andaba como un barco sin rumbo, consiguiendo alguno que otro empleo temporal para ganar algun dinero, pero sin poder terminar mi carrera. Al final, pude enderezar mi vida gracias al alma noble que conocí a principios de los setenta y que todavía es mi esposa, pude terminar mi carrera de ingeniería con calificación Magna Cum Laude ( Altos Honores), logré un empleo en una compañía de telecomunicaciónes de importancia ( la principal de Puerto Rico en aquellos años), pero nada de eso hubiera podido lograrlo si hubiera seguido las indicaciones de los pseudopsiquiatras que me atendian en aquel entonces, si hubiera seguido tomando las porquerias de drogas que me habian recetado y que segun ellos, eran absolútamente necesarias para que yo pudiera funcionar “normalmente”. En específico , dejé de tomar Etrafon (combinacion de Elavil y Pherphenazina) ya que me embobaba tanto que no podía atender las explicaciones de los profesores en las clases, y luego cuando le presentaba las notas que sacaba a los consejeros, se asombraban que fueran casi todas A y B ( Sobresalientes ó Notables) y contra todo pronostico, como dije anteriormente, me gradué con altos honores. Ejercí mi carrera por casi tres décadas, llegando a ser gerente de una división de ingeniería en esa compañía y luego me jubilé con una muy buena pensión y otros beneficios de por vida. No obstante, a pesar de todo este éxito profesional y hasta económico, siento que hay algo que se perdió en mi vida en esa epoca de España y luego de leer bastante literatura sobre el tema, incluso las opiniones de psiquiatras como el Dr. Peter Breggin ( a quien han llamado “la conciencia de la psiquiatria moderna”), he llegado a la conclusión de que aquellos lejanos tratamientos de terapia electroconvulsiava, si afectaron de modo permanente y negatívo el curso de mi vida y solo quisiera tener frente a mí, aunque fuera por unas horas, al incompetente aquel que me utilizó de cobayo experimental en aquellos años, para aunque sea a punta de pistola, obligarlo a recibir la misma medicina que me administró. Pero sé que no vá a ser posible porque probáblemente ya esté muerto y solo queden de él sus huesos …y un mal recuerdo.

    • Ezequiel  On 29/10/2015 at 16:48

      Psiquiatría = Edad De Piedra!!!
      No conocen el mecanismo de la mente, sólo experimentan con el cerebro, dopan gente, y ganan millones!!!

    • Luis jaramillo  On 21/10/2016 at 22:50

      EL ARTICULO MIENTE, VOLTAJE DE 70 A 110, NUCA 400. 200 MILIAMPERES JMAS 1.6 AMPERIOS. PUEDE PRODUCIR UN PARO TAL AMPERAJE. NO ES UNA TORTURA, Y LO DEMAS ES EXAGERADO, DE LESA HUMANIDAD. MIRA LA REALIDAD Y VERAS CRIMENES DE LESA HUMANIDAD. LAS EXPERIENCIAS INDIVIDUALES NO SUMAN PARA DEFINIR ESTA PRACTICA. TIENE INDICACIONES ESPECIFICAS Y SI ALGUIEN AMENAZ CON UN TEC ES UN VERDADRO HIJO DE PUTA. HAY QUE SER OBJETIVOS PARA DEFINIR ALGO. NO ES NI BUENA NI MALA. YO EN EL HOSPITAL EN 25 AÑOS NUNCA INDIQUE UN TEC. A NINGUN PACIENTE

  • Jorge Lopez  On 08/12/2013 at 06:59

    Los antipsicóticos, reemplazaron en un elevado porcentaje, más del 97% a las terapias convulsivantes, sin embargo, producen igual o más daño que la TEC. aparición más temprana de la Enfermedad de Alzheimer, Aparición más temprana del Parkinson, Como se ve que nunca presenciaste a un psicótico en una crisis violenta, (es más dramático que la aplicación de TEC).. y sin embargo por el famoso “Garantismo” de mierda dejan a un asecino suelto hata que fue condenado en todas las instancias…. en la mayoría de los paises del Planeta está prohibido el uso de la “Camisa de Fuerza” y ¿que hacemos? ¿lo ponemos en la Habitación acolchada? le damos antipsicóticos (que en el ambiente se les llama la “Camisa de fuerza quimica” o le hacemos un “Reset” del cerebro con una terapia convulsiva? Todo tiene sus indicaciones… es verdad que desde Celcius ya en el Imperio Romano se exigía a los médicos “Primum Non Noscere” (antes que nada no hacer mal (al paciente)) pero toda la Medicina se basa en aplicar un mal menor para evitar un mal mayor desde aplicarle un veneno en bajas dosis,(Como aspirina o Penicilina) para lograr un resultado que cure o alivie al paciente, hasta darle una “Puñalada” en el abdomen, porque no deja de ser una “Puñalada” y extraerle el apéndice vermicular, para evitar el mal mayor, que sería que se muera de Peritonitis… (La camisa de fuerza está prohibida en casi todos los paises del mundo… pero todas las Policias del mundo las llevan en el patrullero… y los Bomberos también… La Prohibición es por eso de los Derechos Humanos y las Garantías y Libertades Individuales… pero aún hay paises que lapidan mujeres por adulterio y les practican la Infibulación (amputación del clítoris) Paises que SON Miembros de las Naciones Unidas…y el resto de los Países no hace nada.
    Jorge Lopez

  • daniel  On 22/12/2013 at 12:25

    el electroshock es simbolo de la ignorancia ,digamos que como el televisor funciona mal , le damos unos golpes a ver si mejora

  • José M. Ojeda  On 29/12/2013 at 22:01

    A mi hijo adolescente (17) le aplicaron 14 sesiones de TEC repartidas en dos internaciones (2012 y 2013) puesto que el médico tratante indicó que era muy resistente a los antidepresivos. Resulta que transcurrido un mes de la segunda internación (junio 2013), estaba peor que nunca y me lo llevé a la capital sospechando esquizofrenia, lo que fue confirmado por un Psiquiatra de larga experiencia y reconocido especialista. Le botó los nueve medicamentos diarios que tomaba cambiándolos por Leponex (Clozapina), en dosis diarias de 25 mg y crecientes cada semana,. En tres meses ha tenido una evolución muy buena, estabilizado con 350 mg día.

    Analizado la experiencia, pienso que las TECs fueron innecesarias, y que su médico tratante no tenía puta idea de lo que mi hijo tenía y le aplicó la receta mágica. Aún no recuerda episodios importantes de su vida y con la orientación de un neurólogo, se le hará un segundo scanner cerebral para compararlo con el primero que se realizó antes de la primera internación para ver si hay o no daño cerebral.

    A los padres que estén en una situación parecida les sugiero agotar todas las instancias para no aceptar diagnósticos livianos tales como déficit atencional (especialmente si no hay hiperactividad), stress post-traumático (por peleas o bulling) y, especialmente, depresión mayor y/o trastorno de personalidad. Son los profesionales médicos incompetentes, que no trabajan en equipo con otros, que cobran en efectivo sus consultas haciendo carísimos todos los tratamientos y terapias, que recurren a dopar y achicharrar a adolescentes con diagnósticos generales e internaciones inútiles que hacen mierda la vida de estos jóvenes con un sufrimiento que no deseo a nadie. Agrego que se les debe entregar mucho cariño, acogerlos, aprender a contenerlos y no seguir los consejos pelotudos de psiquiatras ignorantes que aconsejan “poner la máquina” y “ponerles límites”. Un joven con esquizofrenia no está en condiciones de entender esta basura y hay que ponerse en su lugar y sufrir junto a él para ayudarlo en forma efectiva.

    Finalmente sugiero también a los padres, antes de aceptar diagnósticos y tratamientos, fijarse mucho en el comportamiento de los jóvenes y su historia. Los síntomas de la esquizofrenia se pueden encontrar fácilmente en Internet.

  • An Nome  On 04/09/2014 at 14:29

    ¡ Estos aprendices de Mengele ! La sociedad, ésta, es una fábrica de producir , enfermos, si viviésemos en una sociedad sana, democrática y justa, la gente tendría una vida digna de ser vivida y no enfermaría….

  • curro sevilla  On 17/02/2015 at 15:54

    ¡TERRORIFICO!DONDE NO EXISTE JUSTICIA,TODO ES DOLOR,CONFUSION.IRRACIONALIDAD,MIEDO Y TINIEBLAS.

  • maria  On 20/04/2015 at 09:13

    REFERENCIANDO TEXTOS DE LOS AÑOS 90…EN FIN…INFORMAROS BIEN I ACTUALIZAR UN POCO VUESTROS CONOCIMIENTOS…LA CIENCIA CANVIA RAPIDO PERO EL ESTIGMA DE LA GENTE HACIA LOS TEC NO, ÚNICAMENTE POR LA IGNORANCIA DE LA GENTE COMO VOSOTROS

  • E.Estrada  On 07/06/2015 at 08:07

    Parece que el cabrón que escribió defendiendo los electroshocks no tiene los pantalones ( más bien los coj…) de volver a presentarse por este foro despues que yo conté mi experiencia con esta supuesta terapia de los fraudulentos y cuasi criminales psiquiatras. Se me olvidó decirle que hace poco leí en un libro escrito por el neurólogo J. Friedberg en el que narra que este tratamiento y varios otros por el estilo, como el choque insulínico y el de Metrazol curiósamente surgieron durante los años en que la ideología nazi-fascista estaba en su pleno auge, no por casualidad estaban muy en línea con la idea de “curar” a como diera lugar a todas aquellas personas que se apartaran de la norma, del ideal del superhombre de la raza superior creada en la fantasia de estos asesinos. Así a mediados de la década de los treinta del siglo pasado surgió en Portugal la lobotomía prefrontal, inventada por Egas Moniz y en Italia en 1938 el electroshock, inventado por Ugo Cerletti. Debo añadir que en Alemania superaron con mucho a estos colegas fascistas menores ya que para “curar” a estos enfermos mentales inventaron….la cámara de gas y el campo de concentración, métodos mucho más “efectivos” y definitivos.

  • juankarasporosa2014  On 19/07/2015 at 05:45

    Reblogged this on juankarasporosa2014.

  • Ricardo A. Castro Salas  On 28/07/2015 at 10:50

    Soy estudiante de medicina, mi padre es psiquiatra practicante de la neuropsiquiatria, creo que cada cosa tiene su indicación y todo se basa en el conocimiento, empirismos, e individualizar cada paciente, ya que no hay enfermedades sino enfermos (claude bernard). Este tratamiento es muy delicado, ciertamente no se conoce el mecanismo de acción, hay teorías como inhibir ciertos neurotransmisores que hiper- excitan a las neuronas o las enlentece, provocando así los trastornos maníacos depresivos o depresión mayor.
    Por otra parte en mi poca experiencia como estudiante y en las terapias que puede participar en observador y ayudante en ciertas sesiones a pacientes donde el caso ameritaba como: pacientes que no avanzaban su mejoría clínica después de tratamiento farmacológico, pacientes que no podían costear el precio de los psicofármacos, pacientes que eran incumplidores al tratamiento antidepresivo, pacientes en que manifestaban más de un año de cronicidad de la enfermedad con tendencias suicidas por abandono del tratamiento, pacientes en crisis depresiva con tendencia a suicidio. Luego se realizaron a cada paciente una historia médica psiquiátrica completa descartando otras psicopatologias, y previamente descartando manifestaciones físicas, antecedentes personales como: diabetes mellitus, cardiovascular, hipertensión arterial, enfermedad cerebro vascular, hemorragia subaracnoidea o intraparenquimatosa, uso de prótesis en columna cervical, torácica o lumbar, glaucoma, exploración física completa, previa hematología completa, química sanguínea, electrocardiograma , consentimiento informado a familiares, entre más importantes. Luego de esto se emplearon las medidas necesarias y se categorizaron a cada uno dando así practica de la terapia en 2 a 4 sesiones inter-diarias con previa oxigenoterapia para evitar hipoxemia, y sedación con midazolam para crear un efecto amnésico y evitar recuerdos del procedimiento, así como usan al momento que se hace una gastroduodenoscopia o colonoscopia.
    Se pudo demostrar posteriormente mejoría clínica inmediata entre en 3er al 6to día de terapia, teniendo como efecto adversos eventos de apneas de más de 40 segundos 2 de los casos, una crisis hipertensiva, y en todos los casos se observo amnesia por más de 20 minutos, los cuales están descrito en todos los procedimientos de TEC realizados por el estado postictal.
    En mi conclusión personal, ninguna terapia es buena y ninguna es mala, hay que individualizar a los pacientes, cada ser humano es único y distintos, por lo que se debe ver al humano no como un cuerpo que habla, sino como cuerpo mente y espíritu, esto para que exista un éxito de la misma. Hay muchas alternativas e incluso hay avances con respecto a la TEC, tan así que ya algunos equipos de medico se plantean el uso de anestesia raquimedular para evitar los movimientos tónicos clónicos y así y minimizar la experiencia desagradable, a su vez el empleo de fármacos endovenosos con efectos amnésicos de minutos para evitar recordar el episodio. Por otra parte, así como vemos pacientes descontentos con la terapia, también existen muchos pacientes agradecidos por haber salido de la crisis depresiva gracias al TEC, al inicio de esta entrada colocaron un dato estadístico que describen de 30 a 50 mil pacientes en un año solo en EEUA que recibieron TEC, los cuales sería interesante realizar una encuesta y valorar meses o un año después a cada uno para así recolectar datos de los mismo en cuanto la mejoría.

    • Ricardo A. Castro Salas  On 28/07/2015 at 11:34

      El deber de todo medico es educar a los pacientes y sus familiares, no soy defensor del TEC, conociendo que existen medidas farmacolgicas recomendable que no hagan daño a la vida del paciente. Pero tampoco estoy de acuerdo que un paciente este paseando de fármaco en fármaco, de psiquiatra en psiquiatra con una crisis depresiva con el temor a cometer un suicidio, sabiendo que su mejor alternativa es el TEC, que últimamente es mas seguro, no quema la piel, se administra una dosis mucho menor a la descarga de una bateria de reloj de agujas, y responde satisfactoriamente en menos días que los psicofarmacos los cuales se deben graduar y aumentar las dosis progresivamente en meses para ver mejoría clínica., Si buscamos bibliográfia reciente en su mayoría en ingles, existen equipos muy avanzados que no calientan, y no queman en la región frontotemporal como hacían los antiguos equipos. espero contribuir con educar, el tema me gusta porque voy a iniciar estudios en neurociencias y neurofisiologia, a su vez estos temas de gran polémica son excelentes para conversar y establecer criterios, ayudar a las personas, el que tuviste una mala experiencia con el TEC no quiere decir que a otros le fue mal, un gran saludo.

  • E.Estrada  On 03/08/2015 at 02:08

    Todo éso está muy bien pero, y este es un “pero” muy grande, sigue habiendo destrucción del tejido nervioso, muerte masiva de neuronas en la region del cerebro donde se aplica esta “terapia” ó sea, en los lóbulos frontales donde residen las áreas de razonamiento crítico, juicio, autocontrol y todas esas funciones sí se aféctan y además, de forma permanente. Le recomiendo que léa las obras de psiquiatras disidentes como el Dr. Peter Breggin y del Dr. J. Friedberg ( neurólogo) sobre el tema de los tratamientos psiquiátricos a base de drogas farmacológicas y terapia electroconvulsiva así como los libros del periodista Whittaker ( no recuerdo el primer nombre) “Anatomy of an Epidemic” (Anatomía de una Epidemia) y “Mad in America” ( Loco en América), se los recomiendo de todo corazón, aunque sea para que indague una perspectiva diferente a la que encuentra en las aulas de la medicina oficial. Recuerde que hace unos ciento cincuenta años se consideraba un gran tratamiento médico el uso de sanguijuelas, utilizar las famosas sangrías para cuanta enfermedad existiera ( a George Washington los mataron literálmente sus médicos extrayéndole sangre para curarle una pulmonía ya que ese era el tratamiento de elección entonces y no había quien lo discutiera). Igualmente en los años treinta del siglo pasado,a los pobres enfermos mentales les aplicaban choques insulínicos y de una droga llamada Metrazol para provocarles convulsiones y en último caso,le practicában el nom plus ultra de la mutilación, la lobotomía prefrontal en la cual les desconectaban los lóbulos frontales del resto del cerebro mediante el uso de un instrumento parecido a un picahielos (“orbitoclast”) a traves de las fosas oculares. El famoso carnicero, perdón , neurólogo, Walter Freeman llegó incluso a visitar varios hospitales psiquiátricos en un solo día en los cuales practicaba este “procedimiento” a varios enfermos en cadena. Demás está decir que todos quedaban en estado poco menos que vegetativo, verdaderos zombis ambulantes , siendo el caso más famoso el de Rose Kennedy, hermana del difunto presidente John F. Kennedy quien sufrió esta mutilacion a manos de este individuo. Si despues de analizar y evaluar estas otras “perspectivas”, que son tan científicas y objetivas como la que usted ha presentado, decide seguir estudiando y peor aun, practicando la psiquiatria siguiendo siendo los métodos autorizados por la APA, solo puedo desearle que no tarde demasiado en desengañarse ( aunque el dinero que segúramente vá a ganar probáblemente le sirva de paliativo casi infalible), luego de que hatya arruinado irremediáblemente demasiadas vidas y entonces no pueda vivir con su conciencia. Además, prepárese para cada año que transcurra, tratar algun tratorno mental nuevo con alguna nueva droga ya que en las últimas 4 décadas la cantidad de “trastornos mentales y/ó emocionales” definidos en el catálogo oficial de esta asociación se ha multiplicado casi por 4 y este crecimineto no muestra signos de detenerse, a la vez que paralélamente aumenta el número de drogas farmacológicas para tratar estos nuevos “trastornos”….y los ingresos de las compañías farmacéuticas que las fabrican.

  • E.Estrada  On 03/08/2015 at 02:14

    Y por cierto, aunque no soy estudiante de medicina sino un símple ingeniero electrónico retirado, mi padre tambien era médico aunque no psiquiatra sino pediatra y tengo dos hermanas y casi todos mis sobrinos que tambien practícan la noble profesión de Hipócrates y Galeno. Pero la verdad objetiva es la verdad, duélale a quien le duela y pésele a quien le pése.

  • E.Estrada  On 03/08/2015 at 02:25

    Tambien le recomiendo que averigue sobre el enfoque que utilizaba el difunto Dr. Loren Mosher, psiquiatra especialista en esquizofrenia en su “Proyecto Soteria” de los años setenta en el cual propugnaba el tratamiento de estos enfermos mediante psicoterapia y un uso mínimo de drogas farmacológicas. Aparéntemente tuvo un mayor porcentaje de remisiones al cabo de 2 años que el obtenido bajo los tratamientos convencionales en las instituciones psiquiátricas. Lámentáblemene este proyecto fue descontinuado por falta de fondos principalmente por la oposición y presiones de la APA en contra del Dr. Mosher. Léa é investigue.

  • María Fernández  On 17/03/2016 at 08:29

    La experiencia de la utilización de la terapia del TEC en un familiar cercano de 85 años desde hace 4 años es asombrosa. Ni padece perdida de memoria, no otros trastornos de personalidad, de hecho tiene hoy una memoria extraordinaria u un sentido del humor que muchos quisiéramos para nosotros. El tratamiento es quincenal, requiere de anestesia y obliga a la paciente a perder una mañana en un gran Hospital cada dos semanas. Pero su vida nada tiene que ver con la que tuvo hace años. Esa es su realidad, que nada tiene que ver con lo que aquí se dice del Electrochock.

    • E.Estrada  On 31/03/2016 at 04:57

      A los 85 años de edad, que más memoria puede haber perdido este paciente con el TEC si a esos años ya se tiene por lo general una pérdida notable de esta facultad por otros motivos diversos generalmente asociados con la edad avanzada? ( como por ejemplo, el temido Alzheimer, la arteriosclerosis cerebral, presencia de otras enfermedades degenerativas subyacentes, como por ejemplo la diabetes ó la hipertension arterial, etc, etc.). Otra cosa muy distinta es aplicarle varios de estos tratamientos a una persona jóven, con casi toda su vida por delante ( como hicieron conmigo), usando el sistema antiguo de corriente sinusoidal, aplicacion bilateral y sin anestesia de ninguna clase, éso en mi humilde opinion sí fue un verdadero crímen, sobre todo cuando en realidad no habían causas verdaderas que lo justificáran ( depresion clínica aguda con posibilidades de suicidio, equizofrenia alucinatoria diagnosticada, etc.) sino más bien el afán de experimentar de un psiquiatra inexperto y probáblemente ambicioso y por otra parte, la vulnerabilidad de un individuo jóven que a los 16 años de edad fue exiliado por su familia a un país extranjero, distante en un viaje sin retorno huyendo de la repression del regimen comunista cubano. Esa es mi verdad señora, muy distinta a la de su pariente.

  • Pablo Luchetti  On 23/04/2016 at 03:50

    I just read the article. It seems that the person that wrote it lives in the 8th Century, still believing in witches and dragons. I suffer of Bipolar Disorder Type II and Mayor Depressive Disorder (diagnosed in the USA back in 2003). I started my ECT treatment in Norfolk, Virginia, in 2006, because my mental health was deteriorating. Treatment begun in November 2006 until January 2008, until I started to feel much, much better, actually by January 2007. At that time I was 48 years old, I am 56 now. The only thing that I can say about this therapy, is that affected my short term memory, buy I regained it in a few couple of months. During my ECT treatments, I never felt anything, no pain, nothing, I was totally sedated. ECT is not a crime against humanity, it´s the last option for people, like me, that were or are in need of a treatment that will really help them.

  • Carlos Venezuela  On 28/06/2016 at 17:57

    Según mi parecer el problema de fondo es ético, no de otro tipo.

    El paciente psiquiátrico está sometido a consideraciones impuestas a la sociedad por los grupos que ejercen el poder y que se expresan en las “normas” según las cuales se evalúa la conducta. Los psiquiatras, médicos, y profesionales (de todo tipo) en general, no son más que instrumentos de estas normas elaboradas por otros y aceptadas pasivamente. Esta discusión nunca progresará porque ni médicos (instrumentos) ni pacientes (víctimas) bajan a las premisas éticas que son las que hay que discutir. Si la TEC funciona para alguien, y esa persona está conforme con los resultados, bien por todos; pero si la TEC es una imposición al paciente, sin importar los resultados, ya su aplicación es éticamente cuestionable. El médico siempre (al menos de forma ideal) estará amparado por un código deontológico socialmente aceptado que sólo los filósofos saben cuestionar.

    Antes se consideraba que el tejido nervioso no se regeneraba, esta visión está cambiando. La ciencia cambia a cada momento y con ella las nociones de lo “nocivo” y lo “beneficioso”. Las sociedades cambian, y con ellas los conceptos de “bien” y “mal”. El uso político de la psiquiatría están más que patentes en la historia, particularmente en Europa de las guerras mundiales. La “manipulación” ejercida por y en contra de la ciencia ha sido desvelada por pensadores como Thomas Kuhn o Paul Feyerabend…

    La TEC no es sino la manifestación de un problema de hondas raíces en la sociedad en la que vivimos y de la que pocos llegan a tomar consciencia.

    Nunca fui sometido a TEC, pero sí amenazado… jugué con el poder ejercido por mi psiquiatra hasta que me pude librar de él. Lamentablemente, la sociedad se impone sobre sus individuos no siempre de manera ética y no siempre en provecho de todos.

  • enrique vendrell  On 16/07/2016 at 12:58

    Este argumento de si la TEC es o no es un crimen contra la humanidad está siendo aclarado. Desde hace años los científicos e investigadores han ido presentando información empírica (indiscutible) que afirma que la TEC puede beneficiar a algunos, que puede no beneficiar a muchos y que en TODOS LOS CASOS produce una lesión cerebral inevitable de mayor o menor grado. También que los que se benefician de la TEC ven ese beneficio de inmediato, pero no es sostenible y la angustia emocional retorna. Mi esposa tuvo síntomas neurosiquiátricos producidos por una deficiencia hormonal no identificada y no corregida, de inmediato el médico de cabecera le recetó antidepresivo Prozac seis meses, a raíz del cual su estado mental empeoró, el médico sustituyó Prozac con sertraline, y los problemas continuaron creciendo. Porque recetaba esto un medico de cabecera sin experiencia ni formación en esta especialidad? Las frecuentes visitas de los representantes de fabircantes y los incentivos al médico por las prescripciones. Los psiquiatras vieron esto como oportunidad para prescribir múltiples psicotrópicos, y mi esposa entró entonces en lo que yo llamo la puerta revolvente de admisiones y salidas de hospitales psiquiátricos. A lo largo de 17 años esos tratamientos le causaron cronicidad y hace 8 años como no mejoraba le pusieron varias sesiones de la TEC. El médico que me la recomendó, me llamó por teléfono y me dijo que era segura y que el único problema era la pérdida de memoria temporal que recuperaría. Esto resultó ser una gran mentira. Mi esposa era secretaria de un arquitecto reconocido y tenía una caligrafía muy ordenada. Después de la TEC escribe como una escolar de 7 años y no la ha recuperado en 8 años, es daño permanente. Para esconder este fallo preconfabulado por la industria farmaceutica y sus esclavos psiquiatras, le hicieron un escan IRM normal y el radiólogo dijo que solo aparecía una pequeña isquemia vascular, todo lo demás estaba bien, PERO …. yo había pedido un IRM funcional donde se aprecia el encogimiento lobular de la masa cerebral y otras anormalidades y esto ha sido ignorado para salvaguardar sus intereses y continuar la puerta revolvente y la gorda hoja de balance económico. No hay que olvidar que nadie fabrica nada por el amor de Adán, solo para conseguir un beneficio, cuanto mayor mejor, y en esta ecuación estamos metidos muchos millones de víctimas, la mayoría personas normales con sentimientos humanos y emociones que no necesitan ser corregidos con químicos ad infnitum como la insulina para un diabético. El problema fundamental del que surgen todas estas injusticias es que el estado “normal” de un ser humano ha sido redefinido cuando en realidad no ha existido nunca una definición correcta y aceptable, pero nuestro propio instinto nos enseña a valorar percibir y distinguir entre comportamiento normal y anormal, nuestra vista e instinto no nos engañan. El vacío de la definición de lo que es normal ha sido aprovechado por la gran farma y sus brujos psiquiatras para moverla y elevar masivamente su importancia y ahora en lugar de ser solo el 2%, la población anormal es estimada (por ellos) en ilustres tomos en el 25%. No es necesario ser un Einstein para saber que el 2% causaría una deserción y desempleo masivo de todos los que sustentan el mito: si los trastornos mentales no pueden ser definidos anatómicamente entonces tienen que ser mitos. Esto no significa que esos trastornos no existen, de hecho son muy dolorosos y necesitan tratamiento, pero el modelo médico actual es desastroso y solo crea zombies. Y si seguimos así, dentro de 100 años tendremos una pastilla para evitar la “amargura extrema” de levantarnos por la mañana para ir a trabajar, y otra pastilla para suavizar la euforia de ver a nuestro equipo preferido ganar una copa. Creo que la solución a este gran engaño público vendrá con los avances en neurología que dejarán atrás a la psiquiatría aunque esta última tratará de reivindicar esos avances como suyos para continuar su status quo. ¿Crimen contra la humanidad ? Pues en mi opinión y por mi propia experiencia amarga de 17 angustiosos años, un SÍ rotundo.

  • Maritza Rodriguez  On 07/06/2017 at 13:13

    Como seria la forma mas esgura para el tratamiento para la depresion.

    • Lawliet  On 11/07/2017 at 18:39

      Nunca me han echo electroshock pero cuando salí la primera vez de planta no podía ni leer un libro infantil cuando me había leído hasta la Regenta pero tenia la manía de pellizcarme los brazos me tatuaron diez años después me dieron una paga pero me volvieron a ingresar involuntariamente y me ataron a la cama después me obligaron ir a hospital de día y centro de día y yo no quiero colaborar con ellos cuando ingrese oí de mi padre estas aquí porque no quieres trabajar y no se si lo hizo por eso pero mis padres están divorciados mi sobrino no conoce a su abuelo yo estoy enferma mi madre lleva diez años sin pareja y encima los médicos tocando las pelotas porque no tenemos ni un puto duro en el bolsillo yo he tomado dosis para la esquizofrenia que no tengo pero tampoco me veo capaz de trabajar y buscarme la vida de alguna manera la psiquiatría es lo peor que me ha pasado y a veces pienso que entiendo a los lobos solitarios que hacen un atentado o si eso es muy fuerte entiendo a los que se queman a lo bonzo para denunciar cualquier clase de injusticia parece que cuando eres pobre no tengas derechos y que tener un diagnostico te convierta en criminal de la peor clase cuando no hemos matado a nadie

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