Vacunación y pacientes renales: un exámen crítico de las asumidas efectividad y seguridad.


“… La salud no es sacrosanta ni está libre de intereses creados. La grandeza tradicional de la profesión liberal de la medicina no puede darse por sentada. Tendrá que ser ganada por cada nueva generación de médicos “. [1]

Los nefrólogos se encuentran en la posición de supervisar la salud de los pacientes con enfermedades inflamatorias del riñón de origen desconocido, trastornos autoinmunes y enfermedades renales agudas y crónicas de muchas etiologías. Un nefrólogo es un consultor especialista y los pacientes que vemos a menudo son derivados por médicos de familia y médicos de medicina interna. Varios médicos que rutinariamente me derivan pacientes aceptan incuestionablemente la idea de que “las vacunas son seguras para todos” y el “beneficio es mayor que el riesgo.” Preguntaron acerca de mi razonamiento para negar la vacunación en pacientes renales enfermos.

Hasta que hice mi propia investigación, también tenía falta de información y aceptaba la idea de que las vacunas son seguras y efectivas. Los médicos no reciben ningún tipo de educación sobre la composición de la vacuna y los potenciales efectos adversos. En la formación médica, se nos dijo que los pacientes deben recibir el calendario de vacunas, y se les aseguró que las vacunas son seguras y efectivas, excepto tal vez en una muy pequeña minoría de personas – tal vez una en un millón.

La información dada a los médicos acerca de la historia de los 200 años de vacunación se limita a la cuidada selección de fragmentos de sonidos* que se anticipan a cualquier preocupación. Nos hicieron creer que las vacunas son las únicas responsables de la erradicación de enfermedades infecciosas como la viruela. La mayoría aceptó, sin cuestionárselo y sin estudiarlo personalmente, que las vacunas redujeron considerablemente las enfermedades y son un beneficio para la salud humana en general. Pocos saben que la mortalidad por “enfermedades prevenibles por vacunación” había disminuido de forma masiva antes de que las campañas de vacunación se iniciaran. Sin embargo, es dolorosamente obvio a partir de la figura 1 (al final del documento) [2] que la mortalidad de las principales enfermedades infecciosas, incluyendo aquellas para las cuales nunca se creó vacuna alguna, había retrocedido a niveles casi indetectables en la población – mucho antes de que las vacunas fueran introducidas.

*//La expresión “sound-bites” la traducimos por “fragmentos de sonidos”, en los Mass-Media es usada para referirse a inserciones de pequeños fragmentos de información en las noticias o en documentales que pueden hacerlas susceptibles de manipulación. Es este el sentido al que se refiere la autora. La frase es “…is limited to carefully selected sound-bites that pre-empt any concerns”. N. del T. //

Los pacientes con enfermedades agudas y crónicas son los grupos diana a vacunar en gran medida a pesar de que apenas se han realizado test de seguridad y de consecuencias a largo plazo en estas poblaciones. La mayoría de médicos y pacientes asumen que las vacunas son sólo una solución de suero salino estéril y de microorganismos “muertos”. No son conscientes del proceso de fabricación de una vacuna, el contenido en el vial, o los riesgos potenciales de cada componente. Los médicos asumen erróneamente que las vacunas “protegen” a sus pacientes de la enfermedad, sin ningún tipo de consecuencias negativas para su salud, y que las personas vacunadas no contraerán la enfermedad.

Aparte de las vacunas, ¿hay alguna otra droga o preparado biológico que se dé de manera generalizada a todos los interesados, sin tener en cuenta el estado de salud, edad, o el riesgo de agravar una enfermedad ya existente? Teniendo en cuenta el conflicto de intereses entre los miembros de los principales comités de promoción vacunal, las vacunas se dividen en una categoría que merece un estudio independiente por parte de los proveedores del cuidado de la salud.

Cada paciente debe ser informado acerca de los riesgos potenciales de la vacunación y de la falta de evidencias que hay de posibles daños a largo plazo. Los pacientes tienen el derecho personal a elegir – y a rechazar. Sus decisiones informadas deben ser respetadas. Pero para que estén informados, la persona que les informa tienen que estar informada, y los médicos no están informados.

Consideraciones sobre procesos autoinmunes e inflamatorios

Algunas de las causas de la enfermedad renal son de naturaleza autoinmune, por vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), y granulomatosa (descrito más adelante). Hay muchas condiciones etiquetadas como “idiopáticas” (de causa desconocida) en nefrología y muchas de ellas son de naturaleza inflamatoria. ¿Cuándo los médicos van a hacer una conexión entre la vacunación y estos eventos adversos?

Un mecanismo denominado “mimetismo molecular” [3] se produce cuando un anticuerpo generado por una vacuna inadvertidamente reconoce y se une al tejido sano en el cuerpo. El sistema inmunitario detecta el complejo anticuerpo-tejido sano como extraño y lo ataca. Como resultado, en tejidos previamente sanos, como los glomérulos renales (de los pequeños filtros en los riñones) o los pequeños vasos sanguíneos del riñón, se puede desarrollar una importante inflamación y la enfermedad. Se trata de una reacción autoinmune (contra uno mismo).

“Hay, por último pero no menos importante, escasez de datos clínicos y epidemiológicos sobre el potencial de las vacunas para inducir los peligros autoinmunes. Estos eventos adversos, tanto si aparecen en días, semanas o meses después de la vacunación, pueden ser con frecuencia pasados por alto. La toma de conciencia de los médicos y cuidadores a estas asociaciones y los informes como el que se describe en este tema por Vainer-Mossel et al. podría permitir una mejor evaluación de las complicaciones post-vacunación, así como de los problemas de sensibilidad y seguridad “. [4]

Las vacunas están diseñadas para crear un estado de inflamación, y elevar los niveles de LDL y PCR. [5] ¿Por qué entonces le damos una vacuna a un paciente que ya tiene un riñón inflamado o un evento en el corazón? ¿Por qué no sería obvio que la vacunación puede empeorar estas condiciones? Sin una comprensión de lo anterior, ausencia de estudios controlados con placebo a largo plazo, seguimiento de estudios, no podemos tranquilizar a la gente respecto a que las vacunas no van a crear o agravar una enfermedad autoinmune. Inducidos por la vacuna, las reacciones agudas autoinmunes como el síndrome de Guillain-Barré, trombosis trombocitopénica púrpura , vasculitis y nefritis [6] están bien descritas en la literatura médica y con frecuencia aparece en los prospectos de las vacunas. Si los pacientes fueran seguidos durante más tiempo y si los médicos llevaran una historia más precisa de la administración de la vacuna (de las vacunas que se administran antes de que nuevos problemas médicos se produzcan), la asociación vacuna y daño sería obvia.

“La presentación rara y subaguda de los fenómenos autoinmunes post-vacunación significa que puede ser difícil determinar la causalidad entre estos eventos. Por otra parte, el período de latencia entre la vacunación y la aparición de la autoinmunidad puede ser del rango de días a años “. [7]

El granuloma es una inflamación nodular circunscrita. Los granulomas tienen un patrón típico cuando se examinan bajo un microscopio y se ve que contienen macrófagos, linfocitos, neutrófilos y eosinófilos (relacionados con las alergias de las células del sistema inmune). Los Granulomas pueden ser causados por una variedad de irritantes biológicos, químicos y físicos del tejido.

Algunas enfermedades renales de causa idiopática (sin causa conocida) son las granulomatosas en la naturaleza, y pueden ser causadas por una reacción alérgica. [8] Los pacientes con enfermedades granulomatosas a menudo se presentan con insuficiencia renal y puede tener manifestaciones alérgicas. [9] No se ha encontrado causa para la mitad [10] de todos los pacientes con nefritis intersticial granulomatosa – una condición granulomatosa específica – . El aluminio en las vacunas es una causa documentada en la formación de granulomas [11], y no hay certeza de que el aluminio en las vacunas no sea la causa oculta de muchos problemas renales idiopáticos. El aluminio está en las siguientes vacunas: DTP, DTaP, alguna Hib, la vacuna conjugada neumocócica, hepatitis B, todas las combinaciones DTaP / Hib, vacunas Tdap o la Hepatitis B, Hepatitis A, VPH, Ántrax y vacunas contra la rabia. ¿Pueden los pacientes estar seguros de que su granulomatosa intersticial renal o una enfermedad autoinmune no se debe a una reacción alérgica a una vacuna anterior o que no van a desarrollar una alergia atípica a un componente de la vacuna? La respuesta, por supuesto, es no.

Aquí está una lista parcial de enfermedades que son “granulomatosas”, a veces involucran a los riñones y más frecuentemente no, la causa subyacente nunca se sabe:

* La granulomatosis de Wegener
* La enfermedad de Churg-Strauss
* La sarcoidosis
* Nefritis intersticial granulomatosa

Estos diagnósticos a menudo tienen pronósticos muy pobres, y sus tratamientos son muy desagradables y peligrosos. Teniendo en cuenta la probabilidad de que las vacunas pueden causar la enfermedad en pacientes vulnerables, es imposible predecir la seguridad en todos los ámbitos, y es aún más difícil saber qué pacientes van a sufrir las consecuencias de una vacuna. El ratio riesgo-beneficio no es necesariamente favorable a la vacunación, y a los pacientes con inflamación renal no se les debe asegurar que la vacuna es necesaria y segura. La mayoría de la gente prefiere elegir la gripe con un riesgo minúsculo de complicaciones, que desarrollar una enfermedad renal inducida por la vacuna. Sin embargo, para una parte no identificable de la población esta elección no puede realizarse. La vacunación es como el juego de la ruleta. Algunas personas parecen tolerarla (al menos durante las primeras semanas, y después nadie lo sabe), mientras que otros podrían convertirse en los casos de informes descritos en la literatura médica.

La experiencia del Centro Médico

Fui testigo de varios pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) que se mantuvieron estables durante años y después se deterioran con rapidez tras ser vacunados de la gripe y / o contra la neumonía. Otros médicos simplemente asumen que el deterioro es lo que esperas de una persona con enfermedad crónica, por lo que cuando lo ven, no se conecta con la vacuna. Sin embargo, dada la frecuencia con la que ocurre, si los médicos hicieran preguntas sobre las vacunas cuando la salud de los pacientes renales de repente disminuye rápidamente, y vieran que sucede repetidas veces, se podría pensar que se haría una conexión. Pero no la hacen. Se trata de un enorme y misterioso punto ciego.

En el invierno de 2009, he tratado a varios pacientes adultos que requirieron diálisis después de recibir ambas vacunas estacionales y H1N1 y / o vacunas contra la neumonía. No pude identificar otras causas para su fallo renal excepto que enfermaron después de la vacuna contra la gripe. Dos de estos pacientes murieron y uno se mantuvo en diálisis.

En la otra mano tenemos cero pacientes dializados, en mis once años de servicio en este hospital, después de pasar la influenza. Podemos ver que los pacientes desarrollan una insuficiencia renal durante síntomas similares a la gripe -, pero casi exclusivamente sólo, si se les receta tomar grandes dosis de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos para el dolor (por ejemplo, ibuprofeno), los inhibidores de la encima convertidora de Angiotensina (medicamentos para la presión arterial), los bloqueadores de los receptores de la angiotensina, y / o los que producen una depleción de volumen severa (deshidratación).

Cuando recientemente personas vacunadas se están presentando al médico con una insuficiencia renal aguda, y no han tomado ninguna nefrotoxina a parte, y no tienen otra causa de su insuficiencia renal, la vacuna debe ser considerada seriamente como la que precipita el problema. Sin embargo, los médicos no llegan a reflexionar sobre la posibilidad de la vacuna como culpable, incluso después de no encontrar ninguna otra causa subyacente. No tienen problema en admitir que son otras drogas las que causan la enfermedad renal, pero parecen tener un reflejo para negar a una vacuna como problemática. ¿Podría tener algo que ver eso de la cuidada selección de fragmentos de sonidos que han escuchado una y otra vez – sobre que las vacunas son seguras?

Las recomendaciones del CDC*: [12]

*//CDC: Siglas de Centro de Control de Enfermedades en EE.UU. cuyas recomendaciones se siguen a nivel internacional. N. del T.//

“En general, la vacunación debe posponerse, cuando la precaución está presente. Sin embargo, una vacuna podría ser indicada aún en presencia de una precaución ya que el beneficio de la protección de la vacuna es mayor que el riesgo de una reacción adversa. Esto se deja al criterio del profesional de la salud para tomar una decisión. Las siguientes son precauciones para la TIV:


Presencia de una enfermedad moderada o severa con o sin fiebre. Las personas que fueron hospitalizadas con una enfermedad aguda, pero que ahora están lo suficientemente bien para ser dados de alta de un hospital pueden ser vacunados. “

Esta recomendación deja resquicios para vacunar a casi todo el mundo, pero ¿hay alguna ciencia detrás para defenderlo? ¿Cómo podría el beneficio de vacunar a un paciente gravemente enfermo- o un paciente que tiene insuficiencia de órganos (y de todos modos no puede montar una respuesta de anticuerpos significativa) superar los riesgos? ¿Por qué hay tanta prisa para vacunar a todos los pacientes del hospital a pesar de que no tendrán ningún tipo de protección durante semanas? ¿Podría tener más que ver con la política médica y el reembolso que con lo que está en el mejor interés de un paciente enfermo?

Como médicos, esta recomendación de los CDC no se cumple, porque antes de evaluar a un paciente, las vacunas ya han sido administradas por las enfermeras y otras personas que no tienen mandato médico. Esto ocurre a menudo en el primer día de hospital, no cuando están “lo suficientemente bien para ser dados de alta.” Mis esfuerzos por cambiar la política de la vacuna del hospital de esperar hasta el alta fue rechazada categóricamente por la administración y los responsables de la política del hospital – en una reunión que no se me permitió asistir.

A los pacientes se les administran rutinariamente vacunas contra la influenza y la neumonía en su primer día de hospitalización, después de un procedimiento quirúrgico importante, durante una enfermedad aguda (como la insuficiencia renal, linfoma, neumonía, infecciones, enfermedades autoinmunes, ataques al corazón) y, a menudo antes de hacer un diagnóstico completo.

En muchos casos, habría tratado de cancelar o aplazar la vacunación con una orden por escrito, pero mis intentos se vieron frustrados debido a que una enfermera ya le había inyectado al paciente con una vacuna ordenada por el farmacéutico- vía una política de hospital de a pié. He encontrado que esto es inaceptable, y mi esfuerzo para ajustar la política de vacunación del paciente interno del hospital ha sido inútil.

Estas vacunas pueden dañar a los pacientes que ya están enfermos, especialmente en pacientes renales. Mientras que los nefrólogos se quedan tratando de averiguar la causa de la insuficiencia renal del paciente, cualquier vacuna puede hacer que las reacciones inflamatorias que se producen ya en el riñón empeoren.

Está bien aceptado que esta vulnerabilidad renal a la inflamación y a medicamentos para insultos* puede provenir de la diabetes, medicamentos tóxicos concomitantes del riñón, mieloma, lesión tras recuperación renal aguda, o una ya existente, pero usualmente con enfermedad renal aún sin diagnosticar completamente. Dar las vacunas tan pronto como un paciente es admitido en la sala no tiene ningún sentido científico lógico, y esto se lo pone mucho más difícil a los médicos para diagnosticar el problema admitido. No hace falta decir que la vacunación es un asunto de responsabilidad para el médico y el hospital que debe ser cuidadosamente revisado.

* //Insulto, ataque en jerga médica. N. del T.//

Literatura revisada por pares

La literatura está salpicada de informes de casos de insuficiencia renal aguda, insuficiencia renal y vasculitis después de las vacunas. [13] En 2009, el BMC Nephrology publicó el reporte de un caso que llegó a la conclusión: “En nuestro caso, así como en anteriores informes anecdóticos nos sugieren que la vacunación y la consiguiente estimulación del sistema inmune puede causar el síndrome nefrótico (MCN) y otras reacciones inmunológicas graves. Una mayor conciencia en ese sentido podría ayudar a ampliar la base de datos de esos casos “. [14]

La mayor conciencia sólo será posible si los médicos y hospitales están abiertos a la posibilidad de reacciones a la vacuna en sus pacientes, y se realizan historiales de vacunación precisos. Se debe considerar la posibilidad de una reacción a la vacuna que ocurre semanas o meses después de la vacunación, ya que este período de tiempo es racional – y ya que los eventos de las vacunas no se han estudiado para la auto-inmunidad con un marco de tiempo. La carga de la prueba sigue recayendo sobre los fabricantes de vacunas y grupos de asesoramiento que han dejado de hacer estudios a largo plazo, y aún pregonan las vacunas como una prevención aceptable en los enfermos crónicos, sobre la base de información científica limitada.

He pasado los últimos años dedicada a la lectura de mucha de la literatura disponible sobre la seguridad de las vacunas – tanto convencionales como alternativas. Ninguno de estos estudios ha podido concluir de manera convincente que las vacunas son seguras o que protegen. No se discute la seguridad de la inyección de dos vacunas el mismo día en un paciente con enfermedad renal aguda o crónica. Si un paciente con insuficiencia renal de nueva aparición recibe una vacuna y no se recupera la función renal, ¿cómo puede alguien estar seguro de que la recuperación no habría tenido lugar sin una vacuna? La suposición es siempre que la vacuna no tenía nada que ver con los malos resultados.

Estudios controlados con placebo doble ciego utilizando una solución salina como placebo, con poder estadístico, y el seguimiento de un poco más de unas semanas, se supone que demuestran la eficacia y seguridad renal de cualquier vacuna en la población con insuficiencia renal, esto es insuficiente. Sin embargo, a los pacientes renales se les dice constantemente que el beneficio supera el riesgo, ¿de dónde viene esto? De una extrapolación y de “basadas en el consenso de opinión” de las recomendaciones de la MMWR. [15]

Los complejos inmunes glomerulonefritis y vasculitis renal son tipos muy graves de enfermedades inflamatorias. Son difíciles de tratar, y para los pacientes encontrar los tratamientos de supresión resulta muy estresante, tanto física como emocionalmente. Por esta razón, los médicos deben considerar los posibles resultados adversos o el poner en peligro la recuperación renal tras la inyección de los antígenos, adyuvantes, detergentes, los virus invisibles y conservantes en los pacientes con estas enfermedades.

Una revisión de la investigación a menudo llega a la conclusión de que las vacunas pueden dar “seguridad” a todos los pacientes renales, no importa que su enfermedad pueda ser crónica. Estos mismos estudios sólo siguen un número muy pequeño de pacientes durante 4-6 semanas. Estos artículos muestran que muchos de los sujetos de prueba estaban tomando NSAIDS , corticoides, metotrexato o el rituximab, un potente anticuerpo monoclonal anti-células B de anticuerpos. Ellos sugieren que la respuesta adecuada de anticuerpos se puede lograr en las personas con enfermedades crónicas, pero rara vez o nunca discutir la tasa de recaídas o exacerbación de la enfermedad original después de de dar la vacuna. Los medicamentos supresores del sistema inmune en estos estudios pueden muy bien ocultar graves reacciones inflamatorias a la vacuna que conducen el análisis y el efecto de la vacuna pasa a ser insignificante. Pero, ¿quién puede extrapolar el efecto sobre la remisión a largo plazo después de que una vacuna se ha suministrado y los medicamentos son disminuidos gradualmente? Los estudios de vacunación no siguen a los sujetos que tienen disminución de la función renal en riñones normales o de los riñones ya de heridos, con posteriores trastornos inflamatorios, o la reactivación de las enfermedades inflamatorias renales después de haber estado en remisión por años. Tampoco evaluan la tasa de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y el cáncer. Ninguno de estos artículos concluye de manera convincente que las vacunas son seguras o sirven de protección a los enfermos crónicos.

En 2004, la revista, La Vacuna publicó un artículo titulado, “Deterioro en las tasas de respuesta, pero las tasas de protección son adecuadas para la vacunación antigripal en pacientes en diálisis”. [16] En este artículo es típicamente engañoso y la investigación sugiere que las vacunas son seguras y sirven de protección para personas en diálisis . Después de leer el artículo, uno se pregunta cómo se llegó a semejante conclusión a partir de los datos en el estudio. Los pacientes en diálisis no han respondido a la vacuna, incluso después de múltiples inyecciones. La protección se considera adecuada si la persona tenía el título de ” hemaglutinina mayor de 40″, pero no hubo seguimiento longitudinal para ver si alguna de las personas vacunadas contrajo la influenza durante el resto del invierno.

Está bien documentado que un título de anticuerpos no es un reflejo adecuado de inmunidad. Por ejemplo, los recientes brotes de parotiditis [17] y la tos ferina [18] se encontraban en las poblaciones donde había más del 80 por ciento de vacunados adecuadamente y se supone que tenían los títulos de “protección”. Desde el informe MMWR de mumps17 “De los 24 pacientes en los que se informó del estado de vacunación, 20 (83%) habían recibido apropiadamente a la edad de vacunación 2 dosis, un (4%) habían recibido apropiadamente pero parcial en la edad de la vacunación una dosis” de la BMJ 15 el 85,9% de los niños con tos ferina que se presentó al médico con más de 14 días de tos, fueron vacunados por completo.

La inmunidad protectora es un mecanismo complejo e implica mucho más que un anticuerpo. Teniendo en cuenta que la IgA es el anticuerpo natural en las membranas mucosas y que la inmunidad mediada por células es el otro brazo de la producción de la inmunidad- anticuerpos en el que más se focaliza la vacunación, el Dr. Jerry Weir de la FDA ha dicho que “ningún título de anticuerpos IgA específico se ha correlacionado con la reducción de la enfermedad tipo influenza … la inmunidad mediada por células (CMI) es probable que contribuya a la protección y puede proporcionar un cierto grado de protección cruzada [a otros tipos de gripe]. Ninguna medida específica de la inmunidad celular se ha correlacionado con la reducción de la enfermedad tipo influenza “. [19]

Por lo tanto, hay otros aspectos importantes de la inmunidad que permanecen completamente desconocidos cuando se trata de vacunas en la literatura revisada por pares. Se trata de un salto de fe suponer que la inmunidad puede ser reproducida de forma fiable únicamente por el proceso en crudo de inducir un anticuerpo temporal a través de la vacunación.

Eficacia de la vacuna contra la influenza en adultos

Un estudio que muestra un enfoque de tratamiento “eficaz” significa que el estudio arrojó buenos resultados en un ensayo experimental controlado, a menudo en condiciones sumamente limitadas. La traducción de las prácticas eficaces a la configuración de la práctica de rutina para producir resultados efectivos (es decir, los resultados que muestran protección de cara a la enfermedad, o “eficacia”) es uno de los temas más desafiantes de la práctica basada en la evidencia.

La eficacia de la vacuna se mide, en la literatura, generalmente como la producción de anticuerpos hasta alcanzar un título deseado. La suposición de que un título de anticuerpos de relación 1:40 significa protección y después se traduce en eficacia no es más que una conjetura educada y está muy lejos de una verdad científicamente establecida. Estos son algunos ejemplos de las declaraciones hechas por los investigadores y las compañías farmacéuticas líderes sobre los títulos de la gripe y la presunta protección:


En algunos estudios de exposición humana, los títulos de anticuerpos de 1:40 ≥ han sido asociados a la protección contra la enfermedad de la gripe en hasta un 50% de los sujetos”. [20]


“…., Inhibición de la hemaglutinación y los títulos de microneutralización de anticuerpos de 1:40 o más se observaron en el 92 al 100% y 100% de los receptores de la vacuna con adyuvante MF59, respectivamente, y en el 74 al 79% y el 78 y el 83% de los beneficiarios de la vacuna no adyuvadas, respectivamente … monovalente 2009 de la gripe A (H1N1) MF59-vacuna adyuvante contra la respuestas de anticuerpos generadas que podrían estar asociadas con la protección después de que una sola dosis sea administrada”. [21]

“El criterio de un título HI mínimo de 40 UI se basa en la suposición de una correlación con una reducción en la enfermedad tipo influenza cuando la mayoría de la población vacunada tiene algún grado de inmunidad pre-existente contra cepas inter-pandémicas “. [ 22]

“Una hemaglutinación en suero de anticuerpos de inhibición (HI), con título de 40 es aceptado [pero no se ha probado] como el nivel de anticuerpos séricos HI asociados a la reducción > 50% del riesgo de contraer una infección de influenza o la enfermedad de la influenza. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que otros parámetros inmunológicos también contribuyen a la protección por lo que el título HI por sí solo no puede garantizar la inmunidad o predecir la susceptibilidad “. [23]

Aunque hay miles de estudios publicados sobre diferentes aspectos de las vacunas contra la influenza, los resultados son muy variables, según como se diseñan. Sin embargo, lo que subyace en la mayoría de ellos es la suposición de que un título de 1:40 protege, esto no es un hecho, una prueba o la verdad. Esto debe tenerse en cuenta a la hora de hacer declaraciones radicales acerca de la eficacia y la efectividad de las vacunas antigripales.

La eficacia será el punto final preferido en un estudio, ya que es más un reflejo de la realidad que las restricciones de un estudio de eficacia. Mientras el bombo de los medios y la formulación de políticas de los consejos médicos informan sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas contra la gripe, pero esto simplemente nunca se ha probado. Los estudios de cohorte que analizan los índices de la enfermedad de la influenza y la morbilidad en los vacunados frente a los no vacunados son escasos.

Manzoli et al. informó en un estudio de cohorte de 2009 la participación de 32,457 personas vacunadas frente a no vacunados que “la vacunación no redujo significativamente el riesgo de muerte en el hospital, ingreso por la gripe o la neumonía”. [24] La eficacia, en este estudio, no era evidente en el grupo vacunado .

He consultado sobre los casos de insuficiencia renal aguda adquirida en el hospital que se desarrollaron dentro de las 24 horas de la nueva promoción comercial “altas dosis de Fluzone” para la vacuna en pacientes con enfermedades que tenían los riñones ligeramente afectados en el momento de la administración de la vacuna. En estos casos, la función del riñón se desplomó bruscamente después de las vacunas. No hay datos que apoyen esta práctica de la vacunación. Además, el prospecto de la vacuna contra la gripe y los documentos de los CDC admiten “Los datos de ensayos clínicos que comparan Fluzone con Fluzone de alta dosis entre las personas de 65 años o más indican que se produce una respuesta inmune más fuerte (es decir, el aumento de los niveles de anticuerpos) después de la vacunación con Fluzone de dosis alta. Sea o no esta una mejor respuesta inmune la que lleva a una mayor protección contra la enfermedad de la gripe después de la vacunación no se sabe todavía.” Por lo tanto, la eficacia de esta vacuna en particular es completamente desconocida y la eficacia se mide por un anticuerpo. Y, como siempre, no hay datos sobre la carcinogenicidad o la seguridad renal.

La literatura revisada por pares y el paquete de vacunas insertaodo señalan que la producción de anticuerpos está a menudo embotada en grupos de alto riesgo. [25] Así que, aunque la producción de anticuerpos inducidos por la vacuna se correlacionó con la efectividad, no hay razón para creer que esta sería una forma de protección para las personas con enfermedades crónicas.

Componentes peligrosos en vacunas contra la neumonía y la influenza

Los efectos de los diversos componentes tóxicos en las vacunas, como el formaldehído y el timerosal en las vacunas contra la influenza, y fenol en las vacunas contra la neumonía para adultos, han sido poco estudiados en la literatura médica, pero los niveles tóxicos están bien documentados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA ).

El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) afirma que el formaldehído es un peligro inmediato para la vida y la salud a 20 ppm (partes por millón). [26] Todas las vacunas contra la gripe inyectables tienen cantidades medibles de formaldehído. Listado en los prospectos como “microgramos por dosis”, una conversión revela que las vacunas antigripales pueden contener de 50 a 200 ppm de formaldehído. Los detractores de este argumento citan la evidencia de que el cuerpo produce formaldehído, pero esta no es una comparación válida. Una inyección con concentración de microgramos / ml no es comparable a la producción natural que además es dispersada ampliamente en cantidades de nanogramos de formaldehído parecidos a hidrocarburos dentro del cuerpo. El cuerpo humano produce altas secreciones ácidas en el estómago, heces y bilis. Se trata de un fenómeno natural en un entorno natural. Si se inyectasen estas secreciones en un músculo no tendrían el mismo efecto benigno. No hay estudios publicados que analizan el resultado de la inyección de 50-200ppm, año tras año, de formaldehído.

Pequeñas cantidades de formaldehído se sabe que tienen sinergia con otras sustancias tóxicas, [27] y es un carcinógeno conocido, con múltiples efectos tóxicos celulares, incluyendo daño en el ADN, alergias y aborto espontáneo. [28] La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el formaldehído como un cancerígeno humano. [29]

Varias vacunas comunmente utilizadas contra la influenza todavía contienen mercurio en forma de timerosal.

El mercurio es una neurotoxina y nefrotoxina conocida , lo que contribuye a la hipertensión arterial, la inmunosupresión, la necrosis tubular renal, insuficiencia renal, anemia, proteinuria y un sinnúmero de otras enfermedades. El vial multidosis de Fluzone, fabricado por Sanofi-Pasteur, contiene 25 mcg de timerosal en cada dosis para adultos. El efecto acumulado de las vacunas anuales que contienen mercurio, desde la infancia hasta la vida adulta, no puede promover la salud y su neurotoxicidad y nefrotoxicidad son riesgos muy reales.

La EPA ha determinado que el nivel de fenol en lagos y corrientes de agua debe ser limitado a menos de 21 ppm para evitar la exposición tóxica. Sin embargo, los médicos no parecen perturbarse cuando leen en los documentos del fabricante, que la concentración de fenol en las vacunas contra la neumonía para adultos es de 2.500 ppm (0,25%). Documentos de la OSHA informan que “Los efectos de la exposición de fenol en los seres humanos son similares a los producidos en los animales:. La absorción sistémica provoca un deterioro del sistema nervioso central y daños hepáticos y renales [30]

Otros ingredientes que se encuentran en las vacunas contra la gripe puede sorprender a los desinformados: virus aviar (Stealth) [31], antibióticos (aminoglucósidos), detergentes (Triton X-100 y desoxicolato de sodio), hidrocortisona, glutamato monosódico (MSG), polisorbato 80, sacarosa, timerosal (mercurio) y gelatina. Todas estas sustancias pueden ser peligrosas y tóxicas – especialmente cuando se inyectan.

Células renales de mono, feto humano abortado, células inmortales (como el cáncer), son algunos de los sustratos de las líneas celulares utilizadas para la fabricación de las vacunas virales. La contaminación de una vacuna con células animales y de animales o de ADN recombinante es una posibilidad muy real. [32] La FDA ya ha hecho pública la preocupación por ella. Materia animal ha contaminado las vacunas desde el inicio de la vacunación, y sigue ocurriendo hoy en día. Las vacunas se ponen a prueba en busca de virus ocultos, y si no se encuentran se consideran “libres de patógenos específicos.” Pero las vacunas sólo pueden ser probadas buscando virus que se conocen y hayan sido testados.

Las vacunas originales contra la polio se hicieron a partir de tejido nervioso infectado. Se estimó que era demasiado arriesgado utilizar este tipo de tejidos humanos para las vacunas, debido a la posibilidad de inducir encefalitis y reacciones anafilácticas graves. En cambio, se eligió tejido de riñón de mono y todavía se utiliza para la fabricación de la vacuna antipoliomielítica y la vaccinia (viruela). Al principio, en la década de 1950 se expresó la preocupación por la posibilidad de que los antígenos de los tejidos de riñón de mono representaran un riesgo para la nefritis en los niños inyectados con vacunas que contienen residuos de células de riñón de mono. Hoy en día la vacuna de la polio y la viruela tienen ingredientes listados como “tejido de riñón de mono.” Hasta la fecha inadecuados estudios a largo plazo han dejado esta preocupación descansando. Como hemos visto, la nefritis puede ocurrir meses o años después de la vacunación. Desde que la nefritis tiene una condición de baja incidencia, una amplia muestra de niños vacunados y no vacunados debería ser vigilada por un período de meses o años, para reglamentar adecuadamente la mayor incidencia de nefritis en los niños vacunados contra la polio-.

Polioma virus

A día de hoy es un hecho aceptado que las vacunas han sido un vehículo para el polioma (poli significa múltiple y oma significa tumor, ya que estos virus son conocidos por causar tumores múltiples) en la transmisión del virus de animales a humanos. El virus simio40 se originó en los riñones de mono y se ha asociado con dos formas comunes de la patología humana renal llamada GFS [33] (glomeruloesclerosis segmentaria y focal), y la necrosis tubular [34]. Otros virus polioma pueden reactivarse durante el tratamiento inmunosupresor de enfermedades de riñón y el trasplante, y el resultado puede ser un fracaso en el trasplante y el cáncer.

Se le dio el nombre de SV40 ya que fue el cuadragésimo virus de mono descubierto. Desde entonces, más de 100 virus similares se han detectado. El SV40 tiene tropismo (atracción) para los riñones humanos. Patógenos furtivos que no pueden ser testados podrían dar lugar a problemas devastadores más adelante, después de que el sistema inmunológico del vacunado se vea comprometido. Los ensayos modernos de detección del SV40 han demostrado ser insuficientes por un investigador principal del SV40. [35] El problema de los virus furtivos no es sólo una cosa del pasado lejano que se ha tratado y se ha contenido. “El virus de siembra” que se utiliza para cultivar virus de la polio en cultivos fue tomado de vacunas contra la polio contaminadas y almacenadas en una fecha tan tardía como la década de 1990. [36] Las vacunas inactivadas contra el adenovirus y el virus de la hepatitis A también exponen a los seres humanos al SV40. [37].

La aceptación del llamado virus de mono SV40 como un contaminante cancerígeno de la vacuna entretuvo a la comunidad médica y farmacéutica durante más de 30 años. Durante ese tiempo, cientos de millones de personas se infectaron con él. Este potente virus del cáncer ha sido descrito por uno de los científicos más destacados en el campo de la virología, la Dra. Michele Carbone, como “la máquina de guerra perfecta”, ya que afecta por lo menos 4 grandes mecanismos celulares que promueven el cáncer o interferir con las defensas para combatirlo. Recientemente, tres nuevos virus polioma (KIV, WUV, y de células de Merkel Py (VCM)) se han añadido a la lista de virus que infectan a los seres humanos, sin embargo, el SV40 es el único que ni siquiera se ha sometido a un somero estudio, en relación a la contaminación de la vacuna. Y esto se debe sólo a que un científico que trabaja para la División de Productos Biológicos (en la actualidad la FDA) llamada doctora Bernice Eddy, difundió sus resultados en la década de 1950 pese a los esfuerzos concertados para silenciarla. El virus polioma se considera ahora en todas partes y en consenso que se adquiere en la infancia. La pregunta es, se adquirieron como parte normal de la vida o se adquieren a partir de derivados de animales de las vacunas administradas durante la infancia? Esta es un área de virología que no se ha tocado.

Los virus polioma que infectan a los seres humanos se activan durante los episodios de la inmunosupresión. [39] Otro tipo de poliomavirus, llamado BK virus del polioma, se asocia con trasplantes renales fallidos y tumores malignos en pacientes con trasplante renal [40]. La reactivación viral ha sido bien documentada en pacientes que han sido sometidos a trasplante de órganos. [41] Como cualquier nefrólogo de transplante puede atestiguar, la reactivación del virus del polioma amenudo culmina en el rechazo del trasplante y los pacientes trasplantados tienen una mayor incidencia de tumores malignos que la población general.

El BK polioma también es una complicación reconocida de insuficiencia renal en los pacientes sometidos a inmunosupresión para el cáncer y para los trasplantes de órganos no renales. [42] Mientras que e polioma BK se considera una complicación poco frecuente, la insuficiencia renal no es rara en pacientes sometidos a quimioterapia. Sin una investigación más amplia en el área de la insuficiencia renal durante la quimioterapia, no se conocerá la frecuencia de estos problemas que están ocurriendo en silencio. La mayoría de los casos de insuficiencia renal durante la quimioterapia se llama simplemente necrosis tubular y no se investigó profundamente.

A muchos de los pacientes renales se les da medicamentos inmunosupresores para el tratamiento de su enfermedad renal glomerular nativa (diversas formas de nefritis inflamatoria), lo que sin duda podría reactivar los virus polioma latentes. Un hecho poco conocido es que tanto el BK polioma y SV40 son capaces de causar necrosis tubular renal [43]; otra de las causas de la insuficiencia renal para la cual los médicos no suelen encontrar una causa subyacente.

La Glomeruloesclerosis focal y segmentaria (GEFS) es otra enfermedad grave del riñón y es difícil de revertir. Los documentos de la literatura de nefrología informan que el virus SV40 polioma se ha descubierto en las lesiones de GEFS en la biopsia renal. [44] El tratamiento médico aceptado implica altas dosis de esteroides y medicamentos inmunosupresores, a menudo durante meses o años. La consecuencia de la potencial activación viral latente podría ser una lesión renal adicional o la estimulación del cáncer durante los tratamientos inmunosupresores en pacientes de GEFS . Sabemos que los tratamientos inmunosupresores pueden ser cancerígenos, pero no ha habido investigación seria sobre los virus del cáncer latentes que contribuyen al aumento de las tasas de cáncer en las personas sometidas a tratamientos inmunosupresores. Hasta que estos problemas se pueden poner a descansar, no podemos decir que el beneficio de la vacunación supera el riesgo.

Cuando un paciente no se recupera después de un tratamiento por episodio de glomerulonefritis se supone siempre que el tratamiento ha fallado, pero ¿es posible que los riñones dejen de funcionar debido a un virus latente del riñón reactivado? Se necesita mucha más investigación para comprender las potenciales consecuencias de infección por el virus del polioma en pacientes tratados por enfermedades autoinmunes con esteroides y agentes citotóxicos dirigidos a perjudicar a propósito las células inmunes del cuerpo.

El problema de los virus sigilosos existirá siempre y cuando las vacunas utilicen productos de origen animal. La mayoría de las vacunas contienen más de un subproducto animal. En 2009, un virus porcino (cerdo) fue descubierto en las dos marcas de la vacuna contra el rotavirus para lactantes, fabricadas a partir de virus intestinal de mono. El PCV-2 (circovirus porcino 2), provenía de una proteasa comúnmente utilizada que se extrae de los cerdos, llamada tripsina. [45] Este virus es una causa conocida de la emaciación*, la enfermedad y la inmunosupresión en los cerdos.

*// Emaciación, enflaquecimiento extremo por una causa morbosa. N. del T.//

La FDA emitió un comunicado para el restablecimiento de las vacunas contra el rotavirus de ambas compañías en caso de ingestión en los bebés, citando la naturaleza benigna del virus en los seres humanos. Esta proclamación fue hecha sin ningún tipo de investigación sobre el efecto que un virus de cerdo puede tener en los niños, ahora o en el futuro. Cualquier relación entre los contaminantes de las vacunas y el cáncer o enfermedad degenerativa, especialmente en los inmunodeprimidos, seguirá siendo desconocida y poco estudiada.


Inmunidad a la responsabilidad

En 1986, se aprobó una ley que eximía a las empresas farmacéuticas y a los médicos de cualquier responsabilidad después de un evento adverso a la vacuna. “Ningún otro fabricante de la vacuna será responsable en una acción civil por daños y perjuicios derivados de una lesión relacionada con la vacuna o la muerte.” (Ley Pública 99-660) En ese momento se estableció un fondo que se llena con el dinero de los contribuyentes. Este fondo está diseñado para compensar los casos más graves. Los pacientes cuyos problemas inflamatorios crónicos se agravan por las vacunas no son elegibles.

En 2010 la sentencia del Tribunal Supremo de los EE.UU. en el caso de Bruesewitz et al. Wyeth v LLC, estableció un nuevo precedente para las almohadillas más los fabricantes de vacunas. La decisión indica que las vacunas son “inevitablemente inseguras.”

Resumen

Todos los profesionales de la salud involucrados en el cuidado de los pacientes renales debe evaluar el verdadero riesgo de la vacuna frente al beneficio de la salud en general. Esto debe hacerse tomando en consideración la amplia gama de información disponible. Los que hacen esto, sin duda, se sorprenderán de lo que encuentran al tratar el tema a fondo, con una mente abierta, dándose cuenta de que no hay un solo medicamento o procedimiento que se den rutinariamente a todos sus pacientes, de seis meses de edad y mayores, todos los años de vida como sucede con las vacunas.

Muchos pacientes sienten temor a las repercusiones de los proveedores por rechazar las vacunas. Los proveedores de salud deben ser los cuidadores y los consultores con conocimiento, no los dictadores. Los pacientes merecen tener salud a largo plazo considerado cuidadosamente la información que abarca más que los “protocolos” y las directrices de los CDC que no tienen ninguna consideración por la salud o la necesidad de cada individuo. Los proveedores de salud no están obligados a impulsar el tema de la vacunación, y están obligados a cumplir su juramento de no hacer daño.

En el entorno actual, los proveedores del cuidado de la salud, lamentablemente, se han convertido en esclavos técnicos glorificados en lugar de libre pensadores, de intelectuales defensores de la salud. Como podemos ver aquí, al menos para los pacientes renales, las recomendaciones de vacunación y las hipótesis han superado su base científica. Por lo tanto, descansa sobre los hombros de los proveedores del cuidado de la salud que desean dar la mejor atención posible, individualizar el tratamiento para aquellos pacientes en los que los datos están ausentes, incompletos o son dudosos. Los médicos tienen gratuidad para individualizar la atención médica que incluye la vacunación, pero para hacerlo de forma independiente deben investigar los riesgos reales que participan en la línea de montaje de la vacunación.

Figura 1

Suzanne Humphries, MD

4 de octubre de 2011.
vaccinationcouncil.org
Traducción: Disiciencia
__________________________________________________________________

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[40] Chen CH et al., 2010 “High Incidence of Malignancy in Polyomavirus-Associated Nephropathy in Renal Transplant Recipients.” Transplantation Proceedings, Apr;42(3),817-18. PMID 20430180.

[41] Ibid.

[42] Aoki K et al., 2010 “Acute renal failure associated with systemic polyoma BK virus activation in a patient with peripheral T cell lymphoma.” Int J Hematol. Nov;92(4):638-41. PMID 20924732.

[43] Ibid. Shah.

[44] Ibid. Li RM.

[45] Ma H. et al., 2011 “Investigations of porcine circovirus type 1 (PCV1) in vaccine-related and other cell lines.” Vaccine Aug 8.

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