Que nuestra historia sea correcta: Seis errores sobre Darwin y su influencia.


Hiram Caton, Griffith University, Nathan 4111, Australia – Evolutionary Psychology http://www.epjournal.net – 2007. 5(1): 52-6.

Traducción parcial al castellano realizada por Los fallos de Darwin:

(1) La publicación del “Origen de las Especies” no produjo una interrupción súbita (“revolucionaria”) de la creencia confiada en la tradicional visión teológica del mundo de la sociedad victoriana

Antes de Darwin había habido otros autores que sostenían una visión evolutiva del mundo de los seres vivos. Esto hoy en día se nos oculta y se nos dice que Darwin fue el primero en darse cuenta.

Algunos de los autores que sostenían esas ideas son los siguientes:

* Louis-Constant Prévost
* Louis-Melchior Patrin
* Jean-Baptiste Lamarck
* Julien-Joseph Virey
* Jean-Baptiste-Julien d’Omalius d’Halloy
* Bory de Saint-Vincent
* Ducrotoy de Blainville
* Etienne Geoffroy Saint-Hilaire

Darwin ya tenía conocimiento de dichas ideas porque la biblioteca que llevaba Darwin a bordo del Beagle incluía el influyente libro de Bory de Saint-Vincent “Dictionnaire classique d’historie naturelle” (1822-1831). De particular relevancia eran los artículos del Dictionnaire en biogeografía, que hablaban del concepto de radiación adaptativa, citando estudios de islas africanas, especialmente Madagascar.

Sobre si el libro de Darwin contribuyó al ateísmo de la sociedad británica o por lo menos a la disminución de sus creencias religiosas, se nos indica que ese dudoso honor más bien corresponde a otros.

En 1828 el frenólogo George Combe publicó “la Constitución del Hombre”. Fue un best-seller y se convirtió en un best-seller perenne (350.000 copias vendidas en 1900, una popularidad no superada por ningún otro libro escrito en el siglo XIX en Gran Bretaña). El libro tenía una visión naturalista de la conducta humana, junto con consejos sobre cómo mejorar la propia salud y condición social, señalando desprecio por la educación religiosa. Este prototipo de estilo de vida ha contribuido más a la secularización de la cultura popular británica que cualquier otro autor divulgador de la evolución, con la posible excepción de Ernst Haeckel.

El concepto de selección natural fue publicado por primera vez por el estudioso escocés de los árboles Patrick Matthew (“the natural law of selection”) en 1831, meses antes de la partida del Beagle. Poco después de la publicación del Origen de las Especies, Matthew reclamó que había sido el primero, y Darwin se lo reconoció, incluyendo a Matthew entre los 34 autores reconocidos en el Historical Sketch.

Entre 1833 y 1838, nueve libros escritos por importantes científicos y matemáticos, llamados de manera colectiva “Los Tratados Bridgewater” , fueron publicados. Su objetivo era conciliar el conocimiento de la naturaleza y de las leyes naturales, incluyendo los hechos invocados por los evolucionistas, con la fe. Su intención era extender el conocimiento público de las ciencias naturales, al tiempo que desviar la corrosiva influencia del materialismo y la especulación evolutiva que en 1840 se había extendido a la prensa popular.

En 1844 Robert Chambers publicó anónimamente su best-seller, “Vestigios de la Historia Natural de la Creación”, que presentó una versión naturalista enérgica, argumentada y sin concesiones de la evolución incluyendo la descendencia del hombre de los primates.

En una serie de publicaciones en la década de 1850, Herbert Spencer defendió la evolución gradualista como una teoría en contraste con el relato bíblico, y presentó, en 1864, “la supervivencia de los más aptos”, como el concepto central de la evolución. La frase fue rápidamente adoptada por Wallace y Darwin, ya que creían que la selección natural erróneamente sugería un agente de selección.

En 1855, Wallace publicó un ensayo sobre la distribución geográfica de las especies que implicaba fuertemente la evolución. Hizo la implicación explícita en un ensayo de 1858 que envió a Darwin.

La originalidad de Darwin también es puesta en duda por el hecho de que en 1859, la idea de la evolución estaba de moda en los círculos progresistas en gran parte de Europa, América, incluso en Rusia y Japón

(2) “El Origen de las Especies” no “revolucionó” las ciencias biológicas mediante la eliminación de la premisa creacionista o introduciendo nuevos principios. Por el contrario, “El Origen de las Especies” tuvo poco efecto en las ciencias biológicas duras porque éstas ya eran mecanicistas y experimentales. Las investigaciones naturalistas de Darwin no contribuyeron significativamente a la biología experimental de su tiempo.

El artículo cita a Pasteur, que nunca escribió nada sobre evolución.

El principal patólogo celular de Alemania y decano de la ciencia médica, Rudolph Virchow, se opuso al intento de Ernst Haeckel de Darwinizar la ciencia biológica. Lo mismo puede decirse del embriólogo Wilhelm His, que criticó duramente la teoría de la recapitulación de Haeckel. En Francia, el neurólogo Paul Broca y el anatomista Claude Bernard actuaron de una manera similar.

Dice que Darwin llevó a cabo experimentos de selección artificial, pero orientados a mecanismos que ya estaban bien establecidos en la literatura. Al contrario que los descubrimientos de Gregorio Mendel, el cual creía que su teoría de la herencia refutaba el gradualismo de Darwin.

Darwin sostenía su teoría de la herencia, la Pangénesis, la cual no era original y los críticos dijeron que colapsaba por sus inconsistencias.

Los descubrimientos de Mendel se obviaron durante muchos años a favor de la afirmación sin base alguna de que las investigaciones de Darwin de las plantas demostraron el poder de la evolución.

Darwin descubrió una impresionante profusión de adaptaciones, e hizo muchas sugerencias sobre las relaciones filogenéticas, pero no pudo probar una sola filogenia o un solo caso de especiación por selección natural (recordemos que las adaptaciones nadie las niega, no es el cambio de una especie a otra).

Este apartado habla también del lamarckismo de Darwin (¿recordáis cuando en la escuela se nos decía que Lamarck era incorrecto pero Darwin estaba en lo cierto?). Ironías de la vida, Darwin también era lamarckista.

(3) El “Origen de las Especies” no revolucionó la opinión pública victoriana. El público consideraba que Darwin y Spencer estaban enseñando la misma lección, hoy conocida como “darwinismo social”, la cual, aunque estaba de moda, no consiguió una posición dominante.

En este apartado nos habla de que la sociedad victoriana de la época de Darwin no era como nos la quieren hacer creer (no es que los británicos fueran en su mayoría muy religiosos o que creyeran a pies juntillas en la creación en seis días). Habla incluso del libro “La necesidad del ateísmo” de 1811 del esposo de Mary Shelley, la autora del libro Frankenstein.

Además, recordemos todos que antes de Darwin, no la sociedad británica, pero sí la francesa se había declarado totalmente atea (por la época de la Revolución Francesa en 1789).

O sea, que Darwin de revolucionar la sociedad más bien poco. Era un producto de su tiempo.

Habla de la inspiración de Darwin, Matthew y Wallace en Malthus y sus ideas matemáticas de los recursos finitos para la población.

Según Royer, traductora al francés del libro de Darwin, la selección natural expresaba en el mundo orgánico la teoría competitiva de la acumulación descubierta por Adam Smith. Una situación similar fue desarrollada una década antes por “Vestiges of the Natural History of Creation” y por Herbert Spencer, comenzando con su tratado, Social Statics (1850).

(4) Muchos biólogos expresaron desacuerdos significativos con los principios de Darwin. Esto incluye a Gregor Mendel, que creía que sus descubrimientos refutaban las premisas de Darwin sobre la heredabilidad de los rasgos, y Thomas Huxley, quien rechazó la selección natural.

Esto es totalmente contrario a lo que nos quieren hacer creer, que el libro fue aclamado por los científicos.

El autor del artículo nos dice que el público en general no distinguía entre las teorías de Darwin, Spencer y otros.

Entre los apologistas de Darwin había serias críticas:

* George Romanes decía que no había explicado el origen de las especies, sólo el origen de la variación
* Wallace negaba que la selección artificial fuera un caso especial de la selección natural
* Wallace también negaba el lamarckismo (al contrario que Darwin) e incluso la selección sexual
* Wallace también negaba que la mente humana pudiera haber derivado de los primates
* Thomas Huxley negaba la selección natural porque esto negaba el saltacionismo (las macromutaciones) y porque era inconsistente con el registro fósil de largos períodos de tiempo sin cambios evolutivos.

Los siguientes hicieron grandes críticas de la teoría de Darwin:

* Fleeming Jenkin
* Francis Galton
* Carl Wilhelm Naegeli
* George Mivart
* Samuel Butler

(5) Darwin hizo muy poca o ninguna contribución a la renovación de la teología. Sus declaraciones públicas sobre la Providencia eran inconsistentes y la reforma liberal de la teología estaba muy avanzada hacia 1850.

Poco que señalar aquí, mejor leerse el artículo en inglés a quien le interese este aspecto. Fue uno más entre la multitud. Al fin y al cabo fue un estudiante de teología que fracasó en convertirse en pastor anglicano.

(6) La denominada “revolución darwinista” fue, a nivel de la opinión pública, la moda de las creencias económicas del laissez-faire respaldado por la inclusión de Darwin y Spencer de los seres vivos en el paradigma económico. Esta moda disfrutó de protagonismo en gran parte de Europa y los Estados Unidos, pero empezó a desaparecer hacia 1900. No fue en ningún sentido análogo a la revolución copernicana, con la que se compara a menudo.

Hoy en día se niega que el darwinismo social tenga algo que ver con el darwinismo (aplicado al mundo biológico), diciendo que lo único que tiene en común el darwinismo social con el darwinismo es el nombre, pero esto es falso.

El autor del artículo cita ejemplos como un artículo del New York Times de la época o el hecho de que en Nueva York el industrial Andrew Carnegie recibiera a Herbert Spencer y pronunciara citas que no distinguían entre las teorías de Spencer y Darwin.

Otros darwinistas sociales que se citan:

* William Graham Sumner
* Charles B. Davenport, genetista de Harvard, fundador de la Eugenics Record Office y primer director del Cold Spring Harbor Laboratory
* Henry Fairfield Osborn, paleontólogo, Director del American Museum of Natural History (AMNH)(1908-1935) y Presidente del Segundo Congreso Internacional de Eugenesia, que se realizó en el AMNH,
* El Presidente de EEUU Theodore Roosevelt (http://en.wikipedia.org/wiki/Theodore_Roosevelt#Positions_on_immigration.2C_minorities.2C_and_civil_rights)
* Oliver Wendell Holmes
* Margaret Sanger
* Clémence Royer
* Los hijos de Darwin: Francis, George, y Leonard
* El primo de Darwin: Francis Galton
* Karl Pearson, discípulo de Galton
* R. A. Fisher, genetista
* J.B.S. Haldane
* Julian Huxley.
* Cesare Lombroso
* Ernst Haeckel

Hoy en día no se dice nada de esto, por las horribles consecuencias que todos sabemos que tuvo el darwinismo social en la Alemania nazi.

Sin embargo, ya el propio título “Del Origen de las Especies por medio de la Selección Natural, o la Conservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida” indica que realmente sí que está conectado el darwinismo social con el darwinismo, por más que se pretenda disimular hoy en día.

En el artículo se cita la conexión de Darwin con el libre mercado (acumuló una gran fortuna como prestamista, además de la heredara de su padre y del matrimonio con su prima). Se menciona también el gran cuidado con el que controlaba los gastos y detalles contables.

Darwin también creía en la jerarquía de las razas, con los caucásicos en la cima y los salvajes en la base.

Mencionan también al escritor H.G. Wells: “La eutanasia de los débiles y sensuales es posible y no me cabe duda de que será planificada y lograda “(Wells, 1902, pp 299-302).

Finalmente, la introducción de Clémence Royer a su traducción francesa del “Origen de las Especies” es darwinista social sin concesiones:

“¿Cuál es el resultado de esta protección exclusiva y poco inteligente concedida a los débiles, los enfermos, los incurables, los malos, a todos aquellos que son grotescos por naturaleza? El resultado es que los males que les han afectado tienden a perpetuarse y multiplicarse por tiempo indefinido; que el mal se incrementa en vez de disminuir, y tiende a crecer a expensas de lo bueno”(Weikart, 2004, p. 89).

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