Lenguas y diálogo intercultural.


Carlos Lenkersdorf
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas.

1. La interculturalidad

Hablamos de interculturalidad, por lo tanto presuponemos la presencia de culturas diversas y múltiples en lugar de una cultura única. Abordaremos una de estas culturas no mayoritarias, ni dominantes pero sí nacionales por formar parte del concierto polifónico nacional de México. Nos referimos a uno de los numerosos pueblos mayas que, desde sus raíces, se distinguen no sólo de la cultura de la sociedad dominante sino también de los pueblos originarios que dominaban en el centro de aquello que hoy día llamamos México.

2.    Los tojolabales

Uno de estos pueblos mayas se llama tojolabal. Los tojolabales viven en el estado de Chiapas al norte y este de Comitán, cerca de la frontera con Guatemala. No se sabe a ciencia cierta de cuántas personas se compone el pueblo tojolabal. Aproximadamente se trata de 50,000 a 80,000 habitantes. Los números aquí son de menos importancia. Lo que sí cuenta es que los tojolabales hablan su lengua, viven una cultura propia de la cual, además, son muy conscientes. Durante los años recientes, por ejemplo, el mismo pueblo está viviendo un renacimiento cultural que se manifiesta, entre otras cosas, por el hecho de que comunidades completas que perdían su lengua, están aprendiéndola de nuevo. Finalmente agregamos un dato más, de ninguna manera secundario. Los tojolabales viven en medio de la zona de conflicto o de resistencia que se formaba a partir del 1º de enero de 1994. Pertenecen, pues, a los pueblos que no se han plegado a los dictados del centro y que luchan por su dignidad y justicia.

Ahora bien, hace casi treinta años llegamos a la región tojolabal con el propósito de trabajar con este pueblo en el sentido de ponernos al servicio de ellos en cualquier asunto donde pudiéramos hacernos útiles para ellos. Antes de cualquier actividad, que tal vez anhelaríamos realizar en la dirección señalada, se nos presentó un problema. Si vamos a vivir en Francia, tenemos que aprender el francés, si en Rusia el ruso y así en todas partes. Por consiguiente, si íbamos a vivir en la región tojolabal, nos tocaría aprender el tojolabal ante cualquier otra cosa. Pero para el aprendizaje del idioma no había ni método, ni diccionario ni maestro que nos enseñara y ayudara en el aprendizaje de la lengua. Preguntamos, finalmente, a algunos tojolabales si no nos pudieran enseñar su lengua. Después de consultarlo con su comunidad nos respondieron que sí. Y con esto comenzaba nuestra aventura de experiencias no imaginadas, ni soñadas.

La comunidad, que delegaba a algunos de los comuneros por turnos, había decidido que se nos dieran clases por tres semanas. Dentro de pocos días uno de nuestros maestros nos dijo:

Ustedes son los primeros que quieren aprender de nosotros. Aquí todos llegan con nosotros para enseñar a nosotros como si no supiéramos nada… Así llegan maestros, extensionistas, oficiales de la Reforma Agraria y de otras instancias del gobierno, los doctores, los padres y tantos más. Pero ustedes no. Aquí están ustedes para aprender de nosotros.

He aquí una novedad de consecuencias profundas. Nos habíamos convertido en alumnos de los tojolabales, nuestros maestros. Por esta razón se cambiaba, desde las raíces y desde el principio, la relación entre los tojolabales y nosotros. No representábamos a los que sí sabíamos frente a los que no sabían nada, sino que, en nuestro caso, los que sabían eran y siguen siendo los tojolabales y nosotros no sabíamos lo que ellos sí sabían.

Tal vez se agrega otra razón. A nosotros, los primeros alumnos de los tojolabales, no nos interesaba aprender cosas sobre los tojolabales como a veces lo hacen etnólogos y antropólogos. Nos motivaba insertarnos en la cultura tojolabal y la lengua de ellos nos servía de puerta de entrada. Obviamente los tojolabales así nos entendían, porque en otras ocasiones cuando algunos antropólogos se acercaban a ellos para estudiar aspectos determinados de su cultura, no los aceptaban.

Regresamos al curso que recibíamos. Desde el primer día se producía otro acontecimiento de consecuencias igualmente profundas. Nosotros, acostumbrados por años de educación formal, apuntábamos los asuntos que aprendíamos y esto no sólo en los cuadernos sino también en el pizarrón. Tratábamos de transcribir las palabras y frases tojolabales que nuestros maestros nos enseñaban. Con esto ellos se daban cuenta de otra novedad, ya no para nosotros sino para ellos. ¡Su idioma se podía escribir! Siempre se les había dicho, el “dialecto” tojolabal no sirve para nada, porque no se puede escribir. Tiene sonidos para los cuales no hay letras. Por ello, les decían que el tojolabal es sólo un dialecto y no es una lengua ni un idioma como lo es el castellano. Los tojolabales lo creían porque no veían nada escrito en su lengua. Por la experiencia de ver el tojolabal en forma escrita, la relación entre los tojolabales y nosotros recibía la segunda modificación de fondo. Los unos aprendíamos de los otros. El aprendizaje se convertía en un acontecimiento de aprendizaje mutuo. De este modo todos los que participábamos en el curso, maestros tojolabales y alumnos, hablantes del castellano, experimentábamos una transformación. Simultáneamente éramos educadores y educandos… Ya no había la división acostumbrada de la educación tradicional, por un lado el maestro y, por otro, los alumnos. Con esto se había establecido el inicio del diálogo intercultural entre nosotros: en aquel entonces un producto desconocido por parte de todos los participantes. Todavía no se hablaba de interculturalidad, de diálogo entre las culturas ni de cosas por el estilo. El castellano era la lengua nacional, es decir de todos los mexicanos; y no se hablaba de los pueblos y culturas originarios con sus derechos y costumbres. Éstos, simplemente, no se reconocían. En aquel entonces, hace casi treinta años, todo lo expuesto resultaba del propósito nuestro de aprender la lengua para insertarnos en la cultura tojolabal y, en estos acontecimientos nos encontramos los unos a los otros como iguales y, a la vez, diferentes.

Enfaticemos que se trataba de un producto logrado inconscientemente y fuera de nuestras intenciones, lo importante era y, a nuestro juicio, sigue siendo el resultado: el logro del diálogo intercultural con estas notas distintivas.

INICIOS DEL DIÁLOGO INTERCULTURAL

(1) El encuentro entre iguales que incluye el respeto mutuo.

(2) En encuentro simultáneo entre representantes de culturas diferentes.

(3) El encuentro dialógico se da gracias al aprendizaje los unos de los otros.

(4) La razón es que cada cultura representa un manantial del cual los representantes de la otra cultura comienzan a satisfacer la sed que poco han saboreado. Así empiezan a beber de esta fuente el agua de vida que circula por todas las culturas. Cuanto más beben de esta agua tanto más se capacitan para percibir otra realidad que desconocen casi por completo.

Al final de esta nuestra exposición regresaremos a esta temática, fundamental para nuestro encuentro, y trataremos de ampliar, profundizar y confirmar los resultados iniciales que acabamos de señalar. El propósito será la elaboración de una propuesta académica sobre interculturalidad y sociedad multicultural.

Fácil es hablar sobre el resultado inicial del diálogo intercultural. Pero si recapitulamos la historia de casi 500 años de “convivencia” de dos culturas desiguales de la cual una se portaba como dominante, la novedad del diálogo intercultural no se puede exagerar. Con el aprendizaje de la lengua se nos abría una puerta a otra cultura desconocida, no apreciada por no decir despreciada. No hay que olvidar que los tojolabales según su memoria no se acordaban de otra realidad que de aquella que llamaban y siguen llamando el “baldío”[1]. Es decir, todos los tojolabales eran acasillados en las fincas de la región de Comitán. Es decir, vivían de una manera no muy diferente de la esclavitud. Muchos tojolabales recordaban en carne y hueso este estilo de vida, porque muchos no salían del baldío hasta en los años cincuenta y sesenta. Es decir, la Reforma Agraria llegaba a Chiapas con bastante atraso como tantos otros logros de la Revolución. Por otro lado, en la memoria no había huellas de la historia anterior al baldío y mucho menos de los siglos anteriores a la conquista. Estos períodos fundamentales de la historia maya se están recuperando en la actualidad gracias al renacimiento de la conciencia y cultura de los pueblos mayas.

El tojolabal, como ya lo dijimos, nos abría la puerta hacia la cultura de este pueblo. Nos enseñaba realidades no imaginadas y así se nos daba y da la posibilidad de ver la realidad tojolabal desde la perspectiva tojolabal. Es decir, aprendíamos de ellos y, a la vez, aportábamos algo que los tojolabales no se imaginaban. La escritura de su idioma. Así, dentro de poco, se establecían cursos de alfabetización en tojolabal y en esta y otra clase de contactos vivenciábamos la idiosincrasia de esta cultura que empezaba a cuestionarnos a nosotros y a la cultura que nos había formado y conformado. Al mismo tiempo se nos manifestaban constantemente muchas posibilidades del diálogo intercultural al ver la realidad desde la perspectiva tojolabal con la herencia simultánea de la formación occidental. Vamos a mostrarles como nuestra afirmación se ejemplificaba de modo instructivo.

2.1. El examen

Había un curso de educación de base para la formación de maestros informales. El curso se daba en tojolabal e incluía la alfabetización, por supuesto en tojolabal. El plan de estudios se había elaborado junto con las comunidades según las necesidades sentidas de ellas. Un día los alumnos me dijeron. “Hermano Carlos, danos un examen.” Durante el curso no había exámenes. Todos sabíamos lo que cada uno sabía o no sabía. Pero ellos sabían que en las escuelas oficiales y eran pocas las que había, periódicamente se daban exámenes. No les preguntaba por qué querían el examen. Les presentaba un problema para que lo resolvieran. Al escuchar el problema todo el grupo de los 25 alumnos se juntaba inmediatamente, de modo espontáneo y sin reflexionar su acción. Platicaban entre sí animadamente y después de un tiempo me presentaban la solución del problema.

La experiencia nos proporcionaba una razón particular para platicar y entender lo que había ocurrido. Les explicaba la manera de dar y pasar exámenes en las escuelas de educación formal: cada uno de los alumnos debe estar separado el uno del otro. El que mire lo que escriba el vecino o copie lo escrito se descalifica a sí mismo. Los tojolabales respondían y daban sus razones por las cuales se habían juntado. Me decían:

Mira hermano, cuando estamos en nuestras comunidades y se presenta un problema no vamos cada uno a nuestra casa para pensar el asunto y tratar de resolverlo individualmente, sino todo lo contrario. Nos juntamos para platicarlo juntos, y juntos encontramos la solución. Piénsalo, hermano, aquí somos 25 alumnos. Por supuesto vamos a juntarnos para resolver el problema. Porque tenemos 25 cabezas que, por supuesto, piensan mejor que una sola. También tenemos 50 ojos que ciertamente ven mejor que dos. ¿No te parece?

Entre paréntesis podemos pasar la pregunta a todos ustedes. ¿Qué dirán? ¿No les parece el argumento de los tojolabales? Postpongamos su respuesta.

Las respuestas de los tojolabales subrayan, sin duda, la realidad vivida entre ellos. Los problemas no se resuelven individualmente sino en grupos. La comunalidad se hace presente en su práctica. Dicho de otro modo, en la comunidad se hace presente un fenómeno poco conocido en nuestro contexto socio-cultural. Es el NOSOTROS. Los alumnos venían de muchas comunidades pero en el momento de enfrentar un problema, es la comunalidad, una forma del NOSOTROS, que surge entre ellos con una llamada ineludible. Los alumnos actúan con una reacción inmediata y no reflexionada. Por decirlo así, el NOSOTROS está latentemente presente y se manifiesta en el momento de que “algo” lo llame. En estos casos el NOSOTROS funciona como atractor hacia el cual se movilizan las personas. Visible para todos, cada uno se moviliza para que todos se junten y empiecen a actuar en forma NOSÓTRICA. El atractor se manifiesta al atraer y juntar a todos que estén asequibles y perciban la llamada. Al movilizarse el NOSOTROS, éste se muestra como principio organizativo social con implicaciones múltiples, algunos de las cuales podemos señalar enseguida.

Cada uno de los socios potenciales del NOSOTROS se sabe llamado para aportar lo que pueda. Cada uno de estos socios se sabe corresponsable de la solución del problema. Por lo tanto, cada socio del NOSOTROS se sabe como miembro constitutivo del NOSOTROS. El NOSOTROS no niega de ninguna manera la capacidad individual de cada uno, tampoco le niega su individualidad, sino que la moviliza, porque la individualidad se despliega precisamente en el contexto del NOSOTROS activado. Al NOSOTROS, pues, le interesa la solución del problema y no le importa quién encuentra la solución. La práctica histórica seguramente enseñó y sigue enseñando a los tojolabales que el NOSOTROS tiene más capacidad de resolver problemas que cualquier individuo aislado.

El NOSOTROS, por las razones indicadas, pone al maestro en otra posición. Ya no es la instancia que decida si algo sea de esta u otra manera y, al final, distribuya premios. El NOSOTROS que encontró la solución del problema, transforma el papel del maestro. Ya no es el sabedor que decide cuál de los alumnos encontró la respuesta acertada y que reparte premios, sino que el NOSOTROS reta al educador para que se integre en el grupo que busca la solución del problema por la aportación de cada uno. El reto es que el maestro también haga su aportación. De esta manera, junto con los educandos, el maestro se vuelve investigador del problema. Dicho de otro modo, el NOSOTROS convierte la clase en diálogo e investigación interculturales para todos los participantes.

Por otro lado, notamos la diferencia fundamental al observar y explicar el comportamiento practicado y esperado al darse un examen en el contexto de las escuelas formales de la sociedad dominante. Sin entrar en detalles enfatizamos sólo algunos puntos destacados. La individualización de los alumnos los convierte en competidores. Los alumnos entre sí no son compañeros en el camino de encontrar la solución sino adversarios potenciales. Los alumnos, en el momento de los exámenes, se portan conforme al modelo ejemplificado constantemente por la sociedad competitiva. No interesa la solución del problema sino la persona que la va a encontrar. A ésta le esperan recompensas repartidas por el maestro y/o sus superiores. De este modo, se ve que toda la sociedad se rige según estas reglas de competitividad e individualismo que sirven de principios organizativos a todos los niveles sociales; y así están opuestas al principio de la comunalidad.

3. Manifestaciones del NOSOTROS a  nivel lingüístico y extralingüístico

El ejemplo del examen nos ha mostrado la presencia del NOSOTROS que, en un momento determinado, caracteriza el comportamiento de los tojolabales, los moviliza hacia un atractor determinado y, a la vez, los distingue de modo marcado del comportamiento de un grupo correspondiente de la sociedad dominante. Por ello, hicimos la proposición de que el NOSOTROS representa un principio organizativo entre los tojolabales así como el individualismo competitivo o la competitividad individualista hace las veces de tal principio en la sociedad dominante. La diferencia desde las raíces entre los dos “principios” tiene consecuencias profundas para el diálogo intercultural. Antes de abordar esta temática nos toca averiguar si el NOSOTROS encontrado se manifiesta también en otros niveles dentro y fuera del contexto lingüístico.
3.1. La estructura del lenguaje y su razón: la INTERSUBJETIVIDAD

Vamos a contrastar frases de comunicación en castellano y tojolabal. He aquí un ejemplo representativo:

Castellano-yo te dije

tojolabal-kala awab’i-Yo dije. Tú escuchaste

Ambas frases explican estructuras típicas de oraciones de comunicación. El cambio de verbos y personas no importa, por eso un ejemplo es suficiente para esta clase de frases. Notamos diferencias fundamentales entre las estructuras de las frases en los idiomas correspondientes. En español tenemos una sola frase con el sujeto YO que ejecuta la acción, realizada por el verbo DECIR que, a su vez, la pasa al objeto TE que la recibe pasivamente. La estructura de la frase es piramidal o vertical. En la cúspide está el sujeto desde el cual baja la acción de modo unidireccional hacia el objeto en la base, subordinado al sujeto.

En la frase tojolabal, en cambio, en lugar de una sola frase tenemos dos con dos sujetos YO y TÚ con sus verbos correspondientes que, sin embargo, no pasan las acciones a nadie. Dicho de otro modo, no hay objeto, un hecho que no podemos exagerar. Hay puros sujetos que se interrelacionan y complementan. Por eso hablamos de intersubjetividad, es decir, la pluralidad de sujetos complementarios y, a la vez, la ausencia de objetos. Para realizar, finalmente, el acontecimiento de comunicación en tojolabal los dos sujetos con sus acciones correspondientes no subordinan a nadie, sino que tienen que complementarse. La estructura, pues, no es vertical sino horizontal. Las acciones son bidireccionales entre los dos sujetos. Desde la perspectiva tojolabal, pues, la comunicación es un acontecimiento entre iguales.

Las estructuras desiguales de las dos frases son obvias. Surge la pregunta a qué se debe la diferencia. Ya nos referimos a la perspectiva según la cual los tojolabales enfocan acontecimientos de comunicación. Obviamente, en el contexto del castellano y de otros idiomas indoeuropeos, la perspectiva es otra. Por un lado notamos el verticalismo y por el otro el horizontalismo. Dicho de otro modo, el verticalismo autoritario se antepone al horizontalismo complementario. Si esta interpretación es atinada, debemos encontrar dichas estructuras no sólo en el nivel de estructuras lingüísticas sino también en el de estructuras no lingüísticas. La razón de nuestra suposición es que según su perspectiva cada cultura estructura tanto la lengua como la realidad no lingüística.

Es importante que entendamos nuestras afirmaciones con toda claridad. No decimos que la estructura de la realidad es una copia de la estructura lingüística, sino que ambas estructuras estriban en las perspectivas correspondientes de las culturas respectivas. En la exposición que sigue la importancia y la influencia orientadora de la perspectiva se explicará con más detalle.

3.2. Las autoridades y el poder

Presentaremos enseguida un ejemplo de la estructura socio-política en el contexto de la vida tojolabal. En el diccionario tojolabal-español y español-tojolabal que me tocaba elaborar durante los años setenta del siglo pasado recogí la frase siguiente, frase ordinaria que expresaba pensamiento y realidad entre los tojolabales de esa época. Es decir, no expresaba ninguna novedad. He aquí la frase.

Los que son nuestras autoridades elegidas están controladas por nosotros[2].

Esta frase se explica por el hecho de que la autoridad socio-política de los tojolabales tiene la responsabilidad de ejecutar los acuerdos consensuados por las asambleas comunitarias que se pueden referir a comunidades locales o regionales. Se trata, pues, de una perspectiva muy idiosincrásica de enfocar aquella realidad que se llama “autoridad socio-política” o simplemente “gobierno”. La perspectiva se especifica por lo siguiente. Si las autoridades no cumplen con la responsabilidad señalada, las asambleas tienen el derecho por no decir la obligación de remover a estas autoridades. En esta concepción del cuerpo socio-político con su autoridad correspondiente se manifiesta la estructura horizontal multidireccional entre iguales opuesta a toda clase de verticalismo autoritario. Dicho de otro modo, la perspectiva tojolabal conduce a estructuras socio-políticas que excluyen el poder concentrado en manos de líderes, élites, monarcas, caudillos, caciques o en manos del presidencialismo. Es decir, la referencia es a todas estas formas que se derivan del monismo donde uno manda que es el SUJETO POR EXCELENCIA. Los demás, por supuesto, están subordinados. Agregamos entre paréntesis que este UNO puede ser uno solo, un grupo, la nobleza o aristocracia, un partido o algo por el estilo.

Entre los tojolabales, en cambio, nos encontramos en medio de una pluralidad de sujetos que, con respecto a su status social son socios iguales, en cuanto a sus funciones son diferentes que representan la plenitud pluralista dentro de la cual los socios se complementen por la diversidad. De esta manera se explica también el hecho de las ocho clases de sujetos diferentes que ejecutan funciones diferentes que siempre se complementan[3]. La multiplicidad de sujetos diversos que se complementan y la ausencia de objetos, finalmente, nos hace hablar de la INTERSUBJETIVIDAD que aquí, por razones de tiempo y espacio, no nos es posible explicar detalladamente.

Esperamos que con lo dicho se haya aclarado que la perspectiva tojolabal se hace activamente presente también fuera del contexto lingüístico. Es decir, es la misma perspectiva que, en cuanto principio organizativo, está actuando de dos modos. Da estructura tanto a la lengua como a la realidad fuera de la lengua. Y, finalmente, notamos que en la complementariedad de todos los asambleistas se manifiesta nuevamente el NOSOTROS como el dicho tojolabal lo afirma: “Nuestras autoridades obedecen a nosotros”.

3.3. La frecuencia y la particularidad del NOSOTROS

Los tojolabales son cantores natos. Por una pequeña sugerencia que aquí no interesa se transformaban, además, en poetas y compositores destacados. Por ejemplo, una antología de poemas y canciones se ha publicado en novena edición ya. En un espacio de año y medio a dos años se están agotando las ediciones de esta antología, cada una de un tiraje de mil ejemplares. Y, además, de edición en edición está aumentando el número de poemas. Recientemente tuvimos la oportunidad de publicar una colección comentada y bilingüe de estos poemas canciones.

No es sólo el hecho de este poemario y cancionero, sino también el mensaje poético de sus creaciones literarias. En casi todos los poemas predomina una palabra particular. No nos sorprenderá el término escogido. Es la palabra NOSOTROS. Seleccionemos uno de los poemas como muestra. Nos referimos al poema cuyo título traducido se llama NUESTRO CUENTO[4]. Lo podríamos traducir también NUESTRA HISTORIA. Consiste de 40 versos en seis estrofas. En estos 40 versos se menciona 38 veces la palabra NOSOTROS en la versión originaria tojolabal. El mismo hecho de la frecuencia del NOSOTROS podemos observar poema tras poema. ¿Cuál podría ser la razón de esta frecuencia? La primera explicación podríamos encontrarla en las afirmaciones hechas en los capítulos y subcapítulos anteriores. El NOSOTROS representa un principio organizativo de la cultura y sociedad tojolabal. En el poema referido se hace énfasis en la necesidad de vivir el NOSOTROS, es decir, cobrar conciencia de su identidad cultural, de organizarse y, a la vez, de recuperar la cultura en peligro. Todo esto se concentra en el NOSOTROS.

Es el mismo NOSOTROS que nos muestra una particularidad extraordinaria mediante un giro singular en comparación con el castellano y otros idiomas indoeuropeos. Nuevamente contrastaremos los dos tipos de expresiones por las frases correspondientes.

castellano-Uno de nosotros cometió un delito
tojolabal-june ja ke’ntiki jta’tik jmul-Uno de nosotros cometimos un delito

La diferencia es evidente. La estructura de la frase en castellano se explica por la lógica de los hablantes que por la misma lógica la pueden justificar. Es decir, uno se portó de manera tal que se apartaba del grupo del NOSOTROS. Ya no forma parte del grupo de NOSOTROS. El apartamiento puede producirse por un delito o por una cosa extraordinaria, digamos el haber recibido un premio. La lógica misma exige, por decirlo así, que la persona señalada se convierta en sujeto apartado del sujeto NOSÓTRICO y, por consiguiente, tiene el verbo correspondiente. La estructura sintáctica expresa la lógica mencionada que corresponde a la perspectiva según la cual los hablantes enfocan el acontecimiento. Es esta lógica que no señala otra cosa que aquello que llamamos perspectiva. Ambos términos se explican mutuamente. La lógica pertenece a una cultura determinada y por esta razón corresponde a una perspectiva determinada. Ésta, a su vez, conforma la lógica. Ni ésta ni tampoco aquélla son universales sino que pertenecen a culturas correspondientes y, a la vez, nos las explican. De ahí la importancia de aprender de otras cultura y de relativizar la propia.

En tojolabal, en cambio, no se niega la diferencia del comportamiento de la persona señalada, pero los tojolabales no la separan del grupo NOSÓTRICO. Éste sigue identificándose con el delincuente o el premiado. El NOSOTROS sigue siendo el sujeto para todos. Otra, pues, es la perspectiva que organiza la estructura de la frase. Aquí tocamos a un punto clave del tema de la alteridad. En el contexto indoeuropeo el OTRO representa al apartado a quien se desprecia, castiga o ensalza, etc. En el contexto tojolabal, en cambio, el OTRO sigue siendo socio integral del grupo NOSÓTRICO. Las consecuencias para el comportamiento social nos las podemos imaginar, pero falta documentarlas.

En casos extremos de la insistencia del particular de separarse del NOSOTROS y de oponerse al mismo, es decir el comportamiento del pilpil winik, el grupo nosótrico “destierra” al pilpil winik. Ya no lo considera socio del NOSOTROS. De esta clase de actuación se explica también la concepción de tojolabal. No se nace de tojolabal, sino que se hace; e igualmente, no se nace opresor sino que se hace. El concepto de tojolabal se refiere, pues, a una realidad histórica y no biológica ni de raza ni racista.

3.4. La justicia

La frase referida “Uno de nosotros cometimos un delito” es una expresión idiomática que tiene repercusiones profundas en varias esferas de la realidad, en particular en el contexto de la justicia. Lo podríamos documentar por el comportamiento de los tojolabales y otros pueblos mayas. La exposición de casos concretos, sin embargo, exigiría demasiado tiempo y espacio. Por consiguiente, a partir del dicho citado vamos a señalar solamente algunas consecuencias a nivel teórico.

La expresión mencionada enfatiza el hecho de que el NOSOTROS sigue manteniendo la vinculación con el malhechor en lugar de cortarla. Es decir, no le interesa encarcelar al delincuente. Puede justificar la decisión al señalar que no hay nadie quien sostendría la familia del delincuente si éste está encarcelado. El NOSOTROS, pues, no sólo mantiene la vinculación con el reo, sino que, a la vez, se sabe corresponsable de la familia del maleante. Con todo esto no niega el delito del culpable, pero la relación con éste se distingue desde las raíces de la justicia acostumbrada en la sociedad dominante. Dentro de ésta se busca castigar al malhechor, protegerse en contra del mismo y vengarse de él. Por ello, lo aísla de la sociedad al encerrarlo en la cárcel sin preguntar por el bienestar de la familia del reo. En casos determinados considera necesario eliminar al delincuente. En pocas palabras es una justicia punitiva. La tojolabal, en cambio, es recuperativa. Trata de reintegrar a la comunidad al delincuente.

El encarcelamiento del delincuente, finalmente, no corrige a éste ni cura el daño inflingido a la sociedad, sino que sólo justifica a la sociedad en su concepción autojustificadora. Es decir, la sociedad se puede decir: nosotros somos los justos, los encarcelados merecen la suerte que les asignemos. La sociedad tojolabal, en cambio, rechaza todo intento de autojustificación porque engaña a la sociedad. La sociedad, para mantenerse sana, tiene que extender la mano al delincuente para abrirle a él un nuevo camino esperanzador que a la vez aporta esperanza a la sociedad en su capacidad de sanar a los enfermos en lugar de excluirlos.

Con esto de ninguna manera estamos idealizando a los tojolabales. Para cualquier tipo de sociedad la justicia recuperativa es mucho más exigente que la punitiva, porque pone la ejecución de la justicia en manos del NOSOTROS no en el sentido de una masa descabezada, convertida en turba desenfrenada, sino que se trata de un NOSOTROS comunitario, controlado por una disciplina nosótrica. El logro, finalmente, del diálogo con la concepción de la justicia recuperativa requiere el reconocimiento básico de que la justicia puede ser mucho más amplia que jueces, castigos, cárceles e instituciones parecidas como cepos y otros instrumentos de tortura, de ninguna manera sólo representativos de tiempos pasados. La justicia recuperativa es un reto para la sociedad dominante en la cual las medidas y cuerpos de seguridad van en aumento. Desde la perspectiva maya tojolabal, en última instancia, la justicia de la sociedad no depende del aumento de instancias de seguridad, sino que es resultado de la corresponsabilidad de todos los miembros de la sociedad, es decir, se exige más democracia participativa para la cual el NOSOTROS sirve de guía y despertador que interpela la sociedad dominante.

3.5. El NOSOTROS de extensión cósmica

El NOSOTROS, finalmente, representa una gran pluralidad de sujetos que se complementan entre sí. Por el acondicionamiento cultural recibido que nos ha conformado podríamos pensar en una concepción social del NOSOTROS, pero no se trata de esto. La razón de nuestra negación es la siguiente. Los sujetos, constituyentes del NOSOTROS pueden ser humanos y animales, plantas y manantiales, nubes y cuevas, cerros y valles, comales y ollas. Todos ellos y tantos más son compañeras y compañeros nuestros, llenos de vida con quienes nos toca convivir, respetarlos, aprender los unos de los otros y hacer nuestras aportaciones recíprocas. Por ello, un tojolabal quiere confesarse con el cura por los delitos cometidos. Porque se enojó con la lumbre, maltrató el camino, “chingó” la olla, por coraje tiró el comal al piso, pegó el perro por ningún motivo. Todos son delitos no enseñados en los catecismos ni por los padres y las religiosas. Pero en efecto son delitos graves, porque el hermano traicionaba la comunidad con estos hermanos y hermanas nuestros.

Fácilmente nos elevamos por encima de este comportamiento por considerarlo animista y anacrónico. En la sociedad dominante disponemos de las cosas, producimos montañas de basura y maltratamos a la naturaleza. El aire, la tierra y el agua sufren la contaminación, producto de la sociedad moderna. Los tojolabales, en cambio, viven en el contexto conformado por Nuestra Madre Tierra que nos sostiene y gracias a ella tenemos vida. Por ello, nos toca respetarla y darnos cuenta de la comunidad cósmica a la cual pertenecemos y, finalmente, es NUESTRA MADRE TIERRA que nos da aquello que hoy día llamamos conciencia ecológica.

Nuevamente se produce una fricción de fondo entre las dos cosmovisiones. Desde la perspectiva de que la tierra es NUESTRA MADRE TIERRA que nos ama y respeta resulta la consecuencia que nosotros la respetemos y amemos. Desde la perspectiva occidental moderna, en cambio, la misma tierra es una mercancía que, conforme a la ley, podemos comprar y vender. Así los propietarios manifiestan su libertad al disponer de la tierra según les dé la gana. Al cambiar el artículo 27 constitucional en el año de 1992, los tojolabales y muchos campesinos más se asustaban. Se decían, ¿cómo podemos vender a nuestra madre? Una mujer que se vende es una prostituta. ¿El gobierno quiere que prostituyamos a nuestra propia madre? He aquí la falta de comprensión para establecer un diálogo intercultural. Las decisiones se toman exclusivamente desde la perspectiva de aquellos en cuyas manos está el poder. Aquí no hay ni diálogo ni interculturalidad sino imposición autoritaria. La justificación que el cambio de la ley hizo a los campesinos PROPIETARIOS no considera que nadie, repetimos que nadie es propietario de su mamá a no ser un hijo desnaturalizado.

4.    Consideraciones finales

La exposición de la cosmovisión tojolabal, que enfoca la realidad desde la perspectiva tojolabal, nos ha mostrado, en resumidas cuentas, la existencia de la pluralidad de culturas y, por ende, la necesidad de las relaciones interculturales. Para Occidente, dicha necesidad implica que empiece a tomar en serio la presencia de la alteridad, un problema que, a lo largo de su historia, le ha costado mucho y donde casi siempre solía fallar. Recordamos sólo el establecimiento del sistema de castas, las sociedades esclavistas, la inquisición, el colonialismo, las policías secretas, las instancias de la INTELIGENCIA POLÍTICA, el racismo de ninguna manera superado. Por otro lado están los acontecimientos recientes como Acteal, los despojos y acosamientos de los pueblos considerados subalternos como los kurdos o los pueblos amazónicos como los Yanomami.

La “propuesta académica sobre interculturalidad y sociedad multicultural, a partir de las experiencias existentes en la materia, para el establecimiento de una Cátedra permanente en varias Universidades de Iberoamérica”, exige, con toda justificación, un nuevo camino para las sociedades iberoamericanas. En pocas palabras, es el reconocimiento de las diferencias de cosmovisiones señaladas en este trabajo a base de la cultura tojolabal; y en esto se incluyen tantas diferencias más a partir de la multiplicidad de culturas con las cosmovisiones correspondientes. A lo largo de este trabajo tratamos de mostrar la capacidad dialógica e intercultural del pueblo tojolabal. En muchos niveles nos enseña una gran variedad de caminos de dialogar, de convivir, de formar comunidad tanto en el contexto social como cósmico.

Si empezamos a encaminarnos en esta dirección los estados iberoamericanos podrán convertirse en modelos ejemplares para otras culturas y otros estados. Podemos decir que, para alcanzar la finalidad señalada, es la exigencia fundamental de aprender de las culturas originarias, tan poco conocidas. Esto implica el requerimiento adicional de estudiar dichas culturas en el sentido de aprender de ellas y desde la perspectiva de ellas mismas. Esta es una exigencia que no se puede exagerar. La mayoría de las investigaciones existentes no siguen este camino porque suelen describir culturas que parecen exóticas desde la perspectiva occidental. El estudio desde la perspectiva de la cultura estudiada, en cambio, implica la disposición de los investigadores que acepten que se los interpele desde la perspectiva de las culturas estudiadas como representativas e iguales a la cultura de los investigadores. Este ha sido nuestro propósito en esta conferencia. La cultura tojolabal nos ha dado ejemplos suficientes que nos interpelan y que, a la vez, nos muestran las limitaciones de la cultura occidental, de ninguna manera universal ni global.

Terminaremos con parte de un poema que escribió un joven tojolabal, pocas semanas antes de su muerte en 1976. En este poema indica un camino, típico del pensamiento tojolabal, en espera de una respuesta nuestra al diálogo intercultural. Usamos la versión comentada del libro INDIOS SOMOS CON ORGULLO, POESÍA MAYA-TOJOLABAL[5]:

En el hospital

Si llega un hermano

quien es tojolabal; —

andamos  bien perdidos

dentro del hospital.

La lengua no entendemos

que los doctores hablan

tampoco nos entienden

ni nuestra enfermedad .

Y si no nos entienden

tampoco nos respetan

su corazón les dice

que no sabemos nada.

La lengua de nosotros

no quieren aprender

porque ellos no respetan

así como hablamos.

Escuchen mis palabras

que son del corazón:

los meros ignorantes

son ellos, es verdad.

En este mundo, digo,

iguales son los cuerpos

hermanos somos todos

de una humanidad.

Hay blancos y morenos

bambaras, chinos, indios

hermanos somos todos

de una humanidad.

Por ello la tarea,

nos toca aprender

la lengua que ellos hablan

que nos respeten ya.

También les toca a ellos

el mismo aprender

la lengua que es la nuestra;

hermanos, pues, seremos.

5. Bibliografía

Gómez Hernández, Antonio y Mario Humberto Ruz (1988). Memoria baldía. Los tojolabales y las fincas. Testimonios. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Mayas.

Lenkersdorf, Carlos (1979). b’omak’umal / Diccionario tojolabal-español, vol. 1. México: Editorial Nuestro Tiempo.  [Una nueva edición revisada y ampliada está en preparación].

Lenkersdorf, Carlos (1998). Cosmovisiones. México: Universidad Nacional Autónoma de México: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades.

Lenkersdorf, Carlos (1999). Indios somos con orgullo. Poesía tojolabal, edición bilingüe. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Mayas.

Lenkersdorf, Carlos (2001). “Ergatividad e intersubjetividad en tojolabal” en Estudios de Cultura Maya, vol. XXI, pp. 231-247 México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Mayas.

Notas
[1] Véase Antonio Gómez Hernández y Mario Humberto Ruz 1988. Es una compilación de cuentos

de la historia oral, recordada por los tojolabales, sobre esta experiencia amarga y reciente llamada el “baldío”.

[2] ja ma’ ‘ay ya’tel kujtiki mandar ‘ay kujtik. Carlos Lenkersdorf 1979:244.

[3] Véase Carlos Lenkersdorf 1998:20-22; y Carlos Lenkersdorf, en prensa.

[4] Véase Carlos Lenkersdorf 1999:53-59.

[5] Véase Carlos Lenkersdorf 1999:95-97.


http://www.um.es/tonosdigital/znum6/estudios/Lenkersdorf.htm

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