Entierren mi corazón en Wounded Knee.


Extractos de “Entierren mi corazón en Wounded Knee” de Dee Brown

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Pie Grande moribundo.Fotografía en el campo de batalla de Wounded Knee.

De todas estas fuentes de historia oral, casi olvidadas, he tratado de formar una narración de la conquista del Oeste norte-americano tal y como las victimas la experimentaron, con sus propias palabras siempre que me fue posible. Los norteamericanos que siempre han mirado hacia el Oeste cuando leen acerca de este pcriodo de su historia, deben dar lectura a este libro con la cara vuelta hacia el Este.

No se trata de un libro que infunda alegría, pero la historia tiene su modo de introducirse en el presente, y tal vez quienes lo lean llegaran a tener una comprensión mas clara de lo que es el indio norteamericano de hoy al conocer al indio de ayer. Pueden sorprenderse al oir palabras de suave sensatez en boca de indios, estereotipados en el mito norteamericano como crueles salvajes. Pueden aprender algo acerca de su propia relación con la tierra de un pueblo que era verdaderamente conservador. Los indios sabían que la vida estaba vinculada a la tierra y sus recursos, y lo podían comprender por que los intrusos del Este estaban decididos a destruir todo lo que fuera indio, asi como a la propia Norteamérica.

Y si los lectores de este libro tienen alguna vez la oportunidad de ver la miseria, la desesperanza y la suciedad de una reservación india moderna, es posible que comprendan en realidad las razones del porqué.

[…] La década que siguió a la demarcación de la frontera india permanente fue mala para las tribus del Este. La gran nación cheroquí había sobrevivido por más de 100 años a las guerras del hombre blanco, las enfermedades y el whisky, pero ahora iba a ser aniquilada. Debido a que los cheroquíes ascendían a varios miles, su movilización hacia el Oeste fue planeada en etapas graduales, pero el descubrimiento del oro apache dentro de su territorio trajo un gran clamor en pro de su éxodo inmediato en gran escala. Durante el otoño de 1838, los soldados del general Winfield Scott los rodearon y concentraron en campos. (Algunos cientos escaparon hacia las Smoky Mountains y muchos años después se les dio una pequeña reservación en Carolina del Norte.)

Desde los campamentos de prisión los pusieron en marcha hacia el oeste, hacia el Territorio Indio. Durante la larga travesía invernal, uno de cada cuatro cheroquíes murió de frío, hambre o enfermedad. Ellos llamaron a la marcha su “sendero de lágrimas”.

Los choctas, chickasaws, criks y seminolas también abandonaron su tierra natal en el sur. En el norte restos supervivientes de los shawnees, miamis, otawas, hurones, delawares y muchas otras tribus antiguamente poderosas, caminaron o viajaron a caballos y en carretas hacia el otro lado de Mississipi, llevando sus míseros bienes, sus rústicos aperos de labranza y sus bolsas con semillas de maíz. Todos ellos llegaron como refugiados y con escasas relaciones al país de los orgullosos y libres indios de las praderas.

Apenas se habían establecido los refugiados en la seguridad de la “frontera india permanente”, cuando los soldados comenzaron a marchar hacia el oeste a través del Territorio Indio. Los hombres blancos de Estados Unidos (quienes tanto hablaban de paz, pero pocas veces parecían practicarla) estaban marchando hacia la guerra contra los hombres blancos que habían conquistado a los indios de México. Cuando la guerra con México terminó en 1849, Estados Unidos tomó posesión de una vasta extensión de territorio que iba desde Texas hasta California. Todo esto se encontraba al oeste de “la frontera india permanente”.

En 1848 se descubrió oro en California. En pocos meses, millares de buscadores de fortuna, provenientes del Este, cruzaron el Territorio Indio para buscar oro. Los indios que vivían o cazaban a lo largo de las rutas de Santa Fe y Oregón estaban acostumbrados a ver, ocasionalmente, caravanas de carretas con comerciantes, tramperos o misioneros. Ahora, de pronto, los caminos se llenaban de carretas y las carretas iban llenas de personas blancas. Muchas de ellas tenían como destino el oro de California, pero algunas tomaban hacia el suroeste, hacia Nuevo México, o al noroeste, hacia los campos de Oregón.

Para justificar estas violaciones de “la frontera india permanente”, los políticos en Washington inventaron el Destino Manifiesto, término que elevó la ambición de tierras a un altísimo plano. Los europeos y sus descendientes estaban señalados por el destino para gobernar toda América. Ellos eran la raza dominante y, por ende responsables de los indios, además de sus tierras sus bosques y sus riquezas minerales. Sólo los habitantes de Nueva Inglaterra, quienes habían destruido o expulsado a todos sus indios, se pronunciaron contra el Destino Manifiesto.

La guerra por las Black Hills
A ninguna persona o personas blancas se les permitirá establecerse u ocupar cualquier porción del territorio, o pasar a través del mismo sin el consentimiento de los indios.
TRATADO DE 1868.
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La tierra conocida como Black Hills esta considerada por los indios como el centro de su tierra. Las diez naciones siouxs miran hacia ella como el centro de su tierra.
TATOKE INYANKE (ANTILOPE CORREDOR)
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No queremos hombres blancos aquí. Las Black Hills me pertenecen. Si los blancos tratan de quitármelas, peleare.
TATANKA YOTANKA (TORO SENTAOO)

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Uno no vende la tierra sobre la cual la gente camina.
TASHUNKA WITKO (CABALLO LOCO)

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Cuando la pradera esta incendiada se ven animales rodeados por el fuego; se ven correr y tratar de esconderse para no quemarse. Esta es la forma en que estamos aquí.
NAJINYANUPI (RODEADO)

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NO MUCHO TIEMPO DESPUES que Nuhe Roja y Cola Moteada y su gente tetons se establecieron en sus reservaciones al noroeste de Nebraska, comenzaron a correr rumores entre los colonos blancos de que inmensas cantidades de oro se hallaban ocultas en las Black Hills. Paha Sapa, las Black Hills, era el centro del mundo, el lugar de los ‘dioses y las montañas sagradas, donde los gueneros van a hablar con el Gran Espiritu y donde esperaban que se Ies aparecieran visiones. En 1868,el Gran Padre consideró que las lomas carecían de valor alguno y se las dio a los indios para siempre mediante un tratado. Cuatro años mas tarde, mineros blancos violaban ese tratado. Invadieron Paha Sapa, buscaban en los rocosos pasos y los arroyos de clara corriente el metal amarillo que volvía locos a los hombres blancos. Cuando los indios encontraban a estos blancos locos en sus lomas sagradas, los mataban o los perseguían. En 1874 había un clamor tan furioso por parte de los norteamericanos hambrientos de oro, que se ordenó al ejercito hacer un reconocimiento en las Black Hills. El gobierno de Estados Unidos no se molesto en obtener el consentimiento de los indios antes de comenzar esta invasión armada, aunque el tratado de 1868 prohibía la entrada de hombres blancos sin el permiso de los indios.

Durante la Luna de las Cerezas Rojas, mas de 1 000 soldados montados marcharon a través de las praderas, desde el Fuerte Abraham Lincoln hacia las Black Hills. Se trataba del Séptimo de Caballeria, y a la cabeza iba el general George Armstrong Custer, el mismo Jefe Estrella que en 1868 habia asesinado a los cheyennes del sur de Caldero Negro en el Washita. Los siouxs lo llamaban Pahuska, Cabello Largo, y como no tuvieron aviso de su llegada, solo pudieron ohservar desde lejos como las largas columnas de la caballería uniformada de azul y las carretas de suministros de lona, invadían su territorio sagrado.

Cuando Nube Roja supo de la expedición de Cabello Largo, protesto: «No me gusta el general Custer y todos sus soldados yendo hacia las Black Hills, pues ese es el territorio de los oglala siouxs.» También era el territorio de los cheyennes, arapahos y otras tribus siouxs. La furia de los indios fue lo bastante fuerte como para hacer que el Gran Padre Ulysses Grant, anunciara su determinacion de impedir toda invasión a este territorio por intrusos en tanto que por ley y tratado esté asegurado para los indios.»

Pero cuando Custer informo que las lomas estaban llenas de oro, «desde las raíces de la hierba hacia abajo», grupos de hombres blancos comenzaron a formarse como las langostas de verano, locos por comenzar a lavar oro y a excavar. La ruta que las carretas de suministro de Custer habían abierto hacia el corazón de Palia Sapa pronto se convirtió en el Camino de los Ladrones.

Para la primavera de 1875, los cuentos sobre el oro de las Black Hills habían traído a centenares de mineros Missouri arriba y por el Camino de los Ladrones .. El ejercito envió soldados para detener el flujo de buscadores de minas. Unos pocos fueron sacados de las lomas, pero no se tomó una acción legal contra ellos y pronto regresaron a explorar en búsqueda de oro. El general Crook (los indios de las praderas lo llamaban Tres Estrellas en vez de Lobo Gris), realizo un reconocimiento de las Black Hills  y encontró mas de 1 000 mineros en el área. Tres Estrellas les informó cortésmente que estaban violando la ley y les ordenó irse, pero no hizo esfuerzo alguno para que se cumplieran sus órdenes.

Alarmados por la locura del oro de los hombres blancos y por el fracaso del ejercito en la protección de su territorio, Nube Roja y Cola Moteada hicieron enérgicas protestas a los funcionarios de Washington. La respuesta del Gran Padre fue enviar una comisión «para tratar con los indios sioux la renuncia de las Black Hills». En otras palabras,había llegado el momento de quitarles un pedazo más del territorio que habia sido asignado a los indios a perpetuidad. Como de costumbre, la comisión estaba integrada por políticos, misioneros, comerciantes y oficiales militares. El senador William B. Allison, de Iowa, era el presidente. El reverendo Samuel D. Hinman, quien mucho habia intentado remplazar la religión y la cultura santees por el cristianismo, era el misionero principal. El general Alfred Terry representaba a los militares. John Collin, comerciante del puesto en el Fuerte Laramie, representaba los intereses comerciales.

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Nube Roja, Mahpiua-luta,de los oglalas de Dakota.
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Cola Moteada,Sinte-Galeska, de los brulé sioux.

Para asegurar la representación tanto de los indios de la agencia como de los indios que no estaban en la agencia, se enviaron mensajeros para invitar a Toro Sentado, Caballo Loco y a otros jefes «salvajes» al consejo. El mestizo Louis Richard llevó la carta del gobierno a Toro Sentado y se la leyó. «Quiero que vaya y le diga al Gran Padre -respondió Toro Sentado–, que no quiero vender ninguna tierra al gobierno.» Recogió una pizca de polvo y añadió: «Ni siquiera un tanto como este.>> Caballo Loco también se opuso a la venta de tierra sioux, en especial las Black Hills. Se negó a asistir al consejo, pero el Pequeño Hombre Grande iba como observador en nombre de los oglalas libres.

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 Toro Sentado.
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Pequeño Hombre Grande.

(…) El 20 de septiembre de 1875, la comisión se reunió bajo la sombra de un gran encerado que había sido tendido junto a un solitario álamo en la ondulada pradera. Los comisionados se sentaron en sillas frente a los miles de indios que se movían incansablemente en la distancia. (…) Durante los pocos días que los comisionados habían estado en el Fuerte Robinson observando el humor de los indios, comprendieron la futilidad de tratar de comprar las lomas y, en vez de esto, habían decidido negociar por los derechos sobre el mineral. «Nosotros tenemos ahora que preguntarles si ustedes están en disposición de dar a nuestra gente el derecho a extraer el mineral de las Black HiIls -comenzó el senador Allison-, mientras se encuentre oro u otros minerales valiosos, por una suma equitativa y justa. Si ustedes están en disposición de ello, haremos un convenio con ustedes por este derecho. Cuando se haya extraído el oro u otros minerales valiosos, el territorio sera de nuevo de ustedes para que dispongan de el en la forma que ustedes deseen.»

Cola Moteada tomo esta proposición como una broma absurda. ¿Estaba el comisionado pidiéndoles a los indios que les prestaran las Black Hills a los hombres blancos por un tiempo? Su contra-réplica fue preguntar al senador Allison si el les prestaría un arria de mulos en esos términos.

«Sera muy duro para nuestro gobierno mantener a los bancos fuera de las lomas -continuo Allison- tratar de hacer eso daría a ustedes y a nuestro gobierno grandes problemas, porque los blancos que pueden desear ir allí son muy numerosos.» La ignorancia que tenia el senador respecto a los sentimientos de los indios de las praderas por el territorio del Powder se puso de manifiesto en su próxima proposición: «Existe otro territorio que esta lejos hacia donde se pone el Sol, sobre el cual ustedes vagan y Cazan, y cuyo territorio no esta cedido aún  y se extiende hasta la cima de las montañas Bighorn ( … ) No parece ser de mucho valor o utilidad para ustedes, y nuestra gente piensa que a ellos les gustaría tener la porción del mismo que yo he descrito.»

Mientras se traducían las increíbles peticiones del senador Allison, Perro Rojo llegó a caballo y anunció que tenia un mensaje de Nube Roja. El jefe oglala ausente, anticipándose probablemente a la avaricia de los comisionados, solicitaba una semana de receso para que las tribus tuvieran tiempo de celebrar sus propios consejos, en los cuales discutirían todas las proposiciones relacionadas con sus tierras. Los comisionados consideraron el asunto y convinieron en dar a los indios tres días para celebrar consejos de las tribus. El 23 de septiembre esperarían las respuestas definitivas de los jefes.

La idea de ceder el ultimo gran predio de caza era tan absurda que ninguno de los jefes ni siquiera la discutió durante sus consejos.

Los comisionados empacaron sus cosas, regresaron aWashington, informaron de su fracaso para persuadir a los siouxs; de que renunciaran a las Black Hills y recomendaron que el Congreso hiciera caso omiso de los deseos de los indios y asignara una suma fija «como un equivalente justo del valor de las lomas». Esta compra forzada de las Black Hills deberá ser presentada a los indios «como una cuestión irrevocable», expresaron.
De ahí que se pusiera en movimiento una cadena de acciones que traerá la mayor derrota jamás sufrida por el ejercito de Estados Unidos en sus guerras contra los indios, y a la postre destruiría para siempre la libertad de los indios de las praderas del norte:

9 de noviembre de 1875: E. T. Watkins inspector especial del Buró para los Asuntos Indios, informó al comisionado para Los Asuntos Indios que los indios de las praderas que vivían fuera de las reservaciones estaban alimentados y bien armados, eran altivos e independientes en sus actitudes, y representaban por tanto, una amenaza para el sistema de reservaciones. El inspector Watkins recomendó enviar tropas contra estos indios incivilizados «en el invierno, cuanto antes mejor, y fustigarlos hasta someterlos».

22 de noviembre de 1875: El secretario de la Guerra, W. Belknap, advirtió sobre dificultades en las Black HilIs, «a menos que se haga algo para obtener la posesión de esa sección para los mineros blancos, quienes se han sentido fuertemente atraídos hacia ese lugar por los informes de ricos depósitos del precioso metal»

3 de diciembre de 1875: El comisionado para los Asuntos Indios, Edward P.Smith, ordena a los agentes de los sioux y de los cheyennes notificar a todos los indios que se encontraran fuera de las reservaciones que fueran y reportaran a sus agencias para el 31 de enero de 1876 o «se enviaría una fuerza militar para obligarlos a ello»

1 de febrero de 1876: El secretario del Interior notificó al secretario de la Guerra que el tiempo dado a los «indios hostiles» para acudir a sus reservaciones había expirado, y que el iba a trasladar el asunto a las autoridades militares para que tomaran la acción que el ejercito pudiera considerar apropiada en tales circunstancias.

7 de febrero de 1876: EI Departamento de la Guerra autorizó al general Sheridan, quien comandaba la Division Militar del Missouri, a comenzar las operaciones contra los «siouxs hostiles», incluidas las bandas guiadas por Toro Sentado y Caballo Loco.

8 de febrero de 1876: El general Sheridan ordena a los generales Crook y Terry iniciar los preparativos para las operaciones militares, en dirección a las cabeceras de los ríos Powder, Tongue, Rosebud y Bighorn «donde frecuentaban Caballo Loco y sus aliados».

Una vez que esta maquinaria de gobierno comenzó a moverse, devino una fuerza inexorable, insensata e incontrolable. Cuando los mensajeros salieron de las agencias a finales de diciembre para advertir a los jefes que no pertenecían a las mismas que se presentaran, gruesas capas de nieve cubrían las praderas norteñas. Ventiscas y un cruento frío les imposibilitaron a algunos correos poder hasta semanas después del limite fijado, 31 de enero; hubiese sido imposible trasladar mujeres y niños a caballo o en narrias. Si unos pocos miles de los «hostiles» se las hubiesen arreglado de alguna manera para llegar a las agencias, habrían muerto de hambre allí. En las reservaciones, durante el último invierno, los suministros de comida eran tan escasos que cientos de indios las abandonaron en marzo para irse al norte en busca de caza para complementar las escasísimas raciones que recibían del gobierno.

El ultimátum del 31 de enero distaba muy poco de una declaración de guerra contra los indios independientes y muchos de ellos lo aceptaron como tal. Pero no esperaban que los casacas azules atacaran tan pronto.

(…) Sin avisar, en el amanecer del 17 de marzo, la columna de avanzada de Crook bajo las órdenes del coronel Joseph J.Reynolds atacó el pacífico campamento. Como nada temían en su propio territorio, los indios estaban dormidos cuando la tropa de caballos blancos del capitán James Egan, formada en una sola línea de frente, irrumpió en la aldea de tipies, disparando sus pistolas y carabinas. El ejercito reportó esta correría como «el ataque a la aldea de Caballo Loco», pero Caballo Loco estaba acampado a varias millas de distancia hacia el noroeste.

(…) Mientras que estos varios miles de indios estuvieron acampados en Rosebud, se les unieron muchos guerreros provenientes de las reservaciones. Éstos traían rumores de que grandes fuerzas de casacas azules venían desde el sur. El Que Cojeaba (coronel john Gibbon) se acercaba desde el oeste. Una Estrella Terry y Cabello Largo Custer venían desde el este.

(…) Hasta la mañana del 24 de junio no supieron que Cabello Largo Custer estaba merodeando a lo largo del Rosebud. A la mañana siguiente, los exploradores informaron que los soldados habían cruzado la última cordillera alta entre el Rosebud y el campamento indio y marchaban hacia Little Bighorn.

(…) Cerca del campamento cheyenne, tres millas al norte, Dos Lunas estaba abrevando a sus caballos. «Los lavé con agua fresca y después tomé un baño. Regresé al campamento a pie. Cuando llegué cerca de mi tienda, miré hacia Little Bighorn en dirección al campamento de Toro Sentado. Vi que se levantaba una gran polvareda. Parecía como un remolino. Enseguida un jinete sioux entró corriendo en el campamento y gritando: “Vienen los soldados! ¡Cantidad de soldados blancos!”»

(…) De acuerdo con Caballo Rojo, hacia el final del combate con Custer, «estos soldados se volvieron tontos; muchos arrojaban sus armas y levantaban las manos, diciendo: “Siouxs, tengan piedad de nosotros; tómennos prisioneros.” Los siouxs no cogieron ni un soldado prisionero, sino que los mataron a todos; ninguno quedó vivo ni siquiera por unos pocos minutos.»

(…) En una entrevista ofrecida en Canada un año después de la batalla, Toro Sentado expresó que jamas vio a Custer, pero que otros indios lo habían visto y reconocido justamente antes de que fuera muerto. «El no llevaba su cabello largo como solía llevarlo –dijo Toro Sentado–; lo tenia corto, pero era del color de la hierba cuando viene la helada ( … ) Donde se hizo la última parada, Cabello Largo se encontraba como un haz de maíz con todas las espigas caídas a su alrededor.» Pero Toro Sentado no dijo quien había matado a Custer.

Un guerrero arapaho que cabalgaba con los cheyennes expresó que Custer fue muerto por varios indios. «Se hallaba vestido con piel de ante, chaqueta y pantalones, y estaba sobre sus manos y rodillas. Lo habían alcanzado en el costado, y le salia sangre de la boca, parecía estar mirando a los indios que se movían a su alrededor. Cuatro soldados velaban a su alrededor, pero estaban gravemente heridos.

(…) Cuando los hombres blancos en el Este tuvieron conocimiento de la derrota de Cabello Largo, la llamaron masacre y se volvieron locos de furia. Querían castigar a todos los indios en el Oeste. Como no podían castigar a Toro Sentado y a los jefes guerreros, el Gran Consejo en Washington decidió castigar a los indios que podían encontrar: a aquellos que permanecieron en las reservaciones y no habían tenido participación alguna en el combate.

El 22 de julio el Gran Guerrero Sherman recibió autorización para asumir el control militar de todas las reservaciones en el territorio sioux y tratar a los indios que estaban allí como prisioneros de guerra. El 15 de agosto el Gran Consejo promulgó una nueva ley, en Ia cual se demandaba de los indios renunciar a todos sus derechos al territorio del Powder y las Black Hills. Hicieron esto sin tener en cuenta el tratado de 1868, y afirmaron que los indios habían violado el tratado al ir a la guerra contra Estados Unidos.

(…) Cola Moteada acusó al gobierno y a los comisionados de traicionar a los indios, de incumplir promesas y de falsas palabras. «Esta guerra no surgió aquí en nuestra tierra; esta guerra nos la trajeron los hijos del Gran Padre, quienes vinieron a quitarnos nuestra tierra sin precio, y quienes, en nuestra tierra, hacen muchas cosas malvadas ( … ) Esta guerra ha venido del robo, del robo de nuestra tierra.» En lo referente a trasladarse hacia el Msisouri, Cola Moteada estaba totalmente opuesto, y dijo a los comisionados que no firmaría para ceder las Black Hills hasta poder ir a Washington y hablar con el Gran Padre.

(…) No había salida. Se habían robado las Black Hills; el territorio del Powder y sus manadas de caza salvaje habían desaparecido. Sin animales de caza o sin raciones, la gente se moría de hambre. La idea de trasladarse lejos a un territorio extraño en el sur era insoportable, y si el ejercito se cogía sus armas y caballos, ya no serian hombres.

Nube Roja y sus subjefes firmaron primero, después Cola Moteada y su gente. Luego de esto los comisionados fueron a las agencias en Standing Rock, el río Cheyenne, Crow Creek, el Brule inferior y el Santee, e intimidaron a las otras tribus siouxs para que firmaran. Así, Paha Sapa, sus espíritus y misterios, sus vastos bosques de pinos y sus 1 000 millones de dolares en oro pasaron para siempre de las manos de los indios al dominio de Estados Unidos.

Cuatro semanas después que Nube Roja y Cola Moteada tocaron el papel con las plumas, ocho compañías de la caballería de Estados Unidos bajo el mando de Tres Dedos Mackenzie (el jefe Águila que destruyo a los kiowas y comanches en el cañón de Palo Duro) emprendió la marcha desde el Fuerte Robinson hacia los campamentos de la agencia. Bajo las ordenes del Departamento de la Guerra, Mackenzie había venido a tomar las armas y los caballos de los indios de la reservación. Los soldados arrestaron a todos los hombres, registraron y desmantelaron las tiendas, recogieron las armas y reunieron todos los caballos. Mackenzie dio permiso a las mujeres a utilizar los caballos para llevar sus cosas al Fuerte Robinson. Los hombres, incluidos Nube Roja y los otros jefes, fueron obligados a trasladarse caminando hasta el fuerte. La tribu tendría que vivir, de ahí en adelante, en el Fuerte Robinson bajo las armas de los soldados.

El último de los jefes guerreros de los siouxs se había convertido en un indio de reservación, desarmado, sin caballo ni autoridad sobre su pueblo, un prisionero del ejercito, el cual nunca lo derrotó en una batalla. Aun así, todavía era un héroe para los hombres jóvenes, y la adulación de que era objeto dio lugar a celos entre los jefes más viejos de la agencia. Caballo Loco permanecía apartado, el y sus seguidores vivían solo para esperar el día en que Tres Estrellas cumpliera su promesa de una reservación para ellos en el territorio del Powder.

A finales del verano, Caballo Loco tuvo conocimiento de que Tres Estrellas quería que él fuera a Washington para un consejo con el Gran Padre. Caballo Loco se negó a ir. No veía objetivo alguno en hablar sobre la reservación prometida. Había visto que le había pasado a los jefes que habían ido a la Casa del Gran Padre en Washington; regresaban gordos por la forma. de vida del hombre blanco y perdida toda su firmeza. Podía ver los cambios en Nube Roja y Cola Moteada, ellos lo sabían y por eso el no les gustaba.

En agosto llegaron noticias de los nez perces, quienes vivian allende las montañas Shining, de que estaban en guerra con los Casacas Azules. En las agencias, los jefes militares comenzaron a alistar guerreros para realizar las labores de exploración contra los nez perces. Caballo Loco dijo a los hombres jovenes que no fueran contra esos otros indios que estaban lejos, pero algunos, no hicieron caso de sus palabras y dejaron que los soldados los compraran. El 31 de agosto, el dia en que estos antiguos guerreros Sioux se pusieron sus uniformes de Casacas Azules para partir, Caballo Loco se sintió tan enfermo del disgusto que manifestó llevarse a su gente de regreso al norte al territorio del Powder.

Cuando Tres Estrellas supo esto por sus espias, ordeno que ocho compañias de soldados montados marcharan hacia el campamento de Caballo Loco en las afueras del Fuerte Robinson y lo prendieran. Sin embargo, antes de llegar los soldados amigos de Caballo Loco Ie avisaron que estos venian. Sin conocer cual era el proposito de los soldados, Caballo Loco Ie dijo a su gente que se dispersara, y luego emprendió solo el camino hacia la agencia de Cola Moteada para buscar refugio con su viejo amigo Toca-Las-Nubes.

Los soldados lo encontraron allí, lo pusieron bajo arresto y le informaron que lo conducirían de vuelta al Fuerte Robinson para ver a Tres Estrellas. A su llegada al fuerte, Ie dijeron a Caballo Loco que era demasiado tarde para hablar con Tres Estrellas ese dia. Se lo entregaron al capitán James Kennington y a unos de los policías de la agencia. Caballo Loco observó fijamente al policia de Ia agencia, se trataba de Pequeño Hombre Grande, quien poco tiempo atrás habia desafiado a los comisionados que habian venido a robar Paha Sapa, el mismo Pequeño Hombre Grande que habia amenazado con matar al primer jefe que hablara de vender las Black Hills, el valiente Pequeno Hombre Grande que por ultimo habia combatido al lado de Caballo Loco en las heladas laderas de las montañas Wolf contra Abrigo de Oso Miles. Ahora los hombres blancos hahian comprado al Pequeno Hombre Grande y lo habían convertido en un policia de la agencia.

Mientras Caballo Loco caminaba entre ellos, dejando que el jefe militar y el Pequeño Hombre Grande lo condujeran al lugar a donde iban a llevarlo, debió haber tratado de soñar consigo mismo en el mundo real, para escapar de la oscuridad del mundo de sombras en el cual todo era locura. Pasaron junto a un soldado con un rifle con la bayoneta calada sobre su hombro, y luego se detuvieron ante la puerta de un edificio. Las ventanas tenian barrotes de hierro, y pudo ver a los hombres tras los barrotes con cadenas en las piernas. Era una trampa para un animal, y Cahallo Loco embistió como un animal atrapado, con Pequeño Hombre Grande aguantado a au brazo. El forcejeo solo duro unos pocos segundos; alguien grito una orden, y el guardia, el soldado William Gentles, enterró su bayoneta profundamente en el abdomen de Cahallo Loco.

Caballo Loco moria esa noche del 5 de septiemhre de 1877, a la edad de 35 años. Al amanecer del siguiente dia, los soldados entregaron el jefe muerto a su padre y a su madre. (…) A través del reseco otoño, largas filas de indios desterrados, conducidos por soidados, marchaban hacia el noreste a Ia tierra arida. Por el camino, varios grupos escaparon de Ia columna y regresaron al noroeste, decididos a huir hacia Canada y unirse a Toro Sentado. Con ellos iban el padre y Ia madre de Caballo Loco, llevaban el corazon y los huesos de su hijo. En un lugar conocido solo por elIos enterraron a Caballo Loco, en un sitio cerca de Chankpe Opi Wakpala, el arroyo llamado Wounded Knee.

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No hay fotografía de Caballo Loco auténtica, pero existe esta pictografía de la muerte de éste en el fuerte Robinson.

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Reserva india Cheyenne en Montana -http://doingmyway.blogspot.com/2009/01/winter-fuel.html
El 11,7% de los indios nativos norteamericanos y los aborígenes de Alaska mueren por enfermedades relacionadas con el consumo abusivo de alcohol, según un estudio realizado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).http://www.elpais.com/articulo/internacional/indios/norteamericanos/mueren/abusar/alcohol/elppor/20080829elpepuint_18/Tes

Monumento a “Los padres fundadores de América” en el Monte Rushmore, territorio de las Black Hills (Paha Sapa), Dakota del Sur, que conmemora el nacimiento, el crecimiento, la conservación y el  desarrollo de los Estados Unidos de América.(imagen: Sfmontyo at en.wikipedia)
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